76 Berlinale

"La hora de irse", de Renzo Cozza: un coming of age vampírico en la Berlinale

Estrenado en Berlinale Shorts, el nuevo cortometraje argentino propone una historia de crecimiento en clave queer y fantástica, con Martín Shanly al frente de un relato que cruza géneros y confirma la vitalidad del formato breve.

"La hora de irse", de Renzo Cozza: un coming of age vampírico en la Berlinale
viernes 20 de febrero de 2026

En un año no particularmente caracterizado por la cantidad de buenos largometrajes, destaca la poca atención que se presta en las noticias a los cortometrajes (en general). Y la injusticia se agiganta cuando se advierte que la Berlinale es, posiblemente, el festival de los grandes que más cuidado y trabajo presta a ese apartado. En los últimos años la selección de cortometrajes, a entender de quien escribe a estas líneas, ha tenido una línea curatorial mucho más interesante en Berlín que en Cannes o Venecia, para señalar dos ejemplos.

Y es en Berlinale Shorts, justamente, donde tuvo su premier mundial La hora de irse, de Renzo Cozza. El cortometraje, aspira a reiterar lo que en 2024 logró Francisco Lezama, que se alzó con el premio mayor con la genial Un movimiento extraño.

La hora de irse está protagonizada por el director del hermoso largometraje Juana a los 12, Martín Shanly, que ya en su Arturo a los 30 había demostrado sus dotes actorales y su particular tempo para la comedia. Shanly aparece además en otro cortometraje que se proyectó durante la Berlinale: se trata del documental Playback. Ensayo de una despedida, de Agustina Comedi, que fue seleccionado para integrar la programación que celebró el 40ª aniversario del Premio Teddy.

El cortometraje cruza lo géneros (en todo sentido) centrándose en una historia de crecimiento y paso a la adultez en un escenario queer habitado por vampiros. El protagonista atraviesa una crisis que tiene que ver con la necesidad vital de separarse de su familia, con quien lo une una relación que podría considerarse tóxica. Tanta ambigüedad en la descripción de la trama tiene que ver con la intención de no arruinar la sorpresa a quienes vean el corto (no se trata, en modo alguno, de que me esté postulando para escribir los anodinos resúmenes de la grilla de programación de la Berlinale).

El humor funciona a la perfección y el corto no se agota en la sorpresa. Más allá de la originalidad, tenemos ganas de seguir la historia de los personajes por más tiempo.

A raíz del estreno de La hora de irse, pudimos realizar algunas películas a su director Renzo Cozza:

La directora de Berlinale Shorts habló sobre la recurrencia de ciertos temas este año: personajes ante desafíos y cierto componente fantástico. ¿Eso aplica a tu corto? ¿A qué te parece se debe está recurrencia? 

Yo pienso que hay algo que está pasando en general, que tiene que ver con el mundo real, y es que se está volviendo un lugar muy cruel. Pareciera que, desde el cine, hay una necesidad de apoyarse en lo fantástico, donde los personajes puedan tener una fuga o simplemente sobrevivir a lo complejo de este tiempo, mediante otros modos de percepción. En particular, en el corto me daba curiosidad explorar ciertos géneros y hacerlos convivir, ya que también arranca en un género para luego desplazarse hacia otro.

¿Por qué elegís el corto como medio de expresión? 

Me gustan los cortometrajes porque hay algo en la posibilidad de narrar dentro de esa brevedad que me genera mucha curiosidad a la hora de explorar la escritura: cómo narrar con poco, sobre todo pensando en lo que a mí me entusiasma del cine, que tiene que ver con los personajes, el humor y la tristeza. Me gustaría filmar una película como próximo paso, pero también sé que después quisiera seguir haciendo cortos. No creo que el formato sea una carta de presentación para luego hacer un largometraje; para mí es algo en sí mismo, y hacer cortos me ha permitido aprender muchísimo. De hecho, después de hacer mi primera película, hice este corto y otro antes.

¿Cómo surgió "la hora de irse? ¿Cómo pensaste el casting? 

La primera imagen fue Martín Shanly, el actor protagonista. Él es un amigo muy cercano y comencé a escribir para él. A partir de eso, poco a poco, se fue desarrollando el cortometraje, con los distintos personajes y espacios. Desde hace un tiempo me interesa explorar la poética de los actores y cómo, a partir de ella, irradia un tono que construye el universo y la atmósfera del cortometraje. Diría que lo primero siempre está en los actores y en las imágenes que me despiertan: casi siempre escribo con personas específicas en la cabeza; nunca hay un proceso de casting. El casting es la escritura, y la escritura de esos cuerpos es lo que va llevándome. Sin dudas Martín aportó mucho al guión y su presencia le dio al corto una singularidad muy de él.

¿Qué recorrido pensaste para el corto?  (difusión particularmente difícil)

Siempre que dirijo y estreno algo pienso en el deseo de que encuentre espectadores en distintos contextos. El cortometraje, por su propia naturaleza, tiene un recorrido complejo pero muy vivo. En este caso, La hora de irse es el quinto corto que dirijo, y poder estrenarlo en Berlinale Shorts es un punto de partida muy valioso, que agradezco profundamente, porque abre un horizonte de posibilidades para su circulación. La idea es acompañar ese recorrido con cuidado y dejar que circule lo más posible. También mis productoras sensibles, Esquimal Cine, Aurora Cine y Florencia Clérico llevan adelante de una manera muy dedicada la distribución.

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