Inauguración con “Amantes, casados y desconocidos”
Gastón Cocchiarale al frente de ALMAGNA, una nueva sala de teatro en Almagro
“Fue un trabajo intenso, agotador, largo, pero hoy lo disfrutamos enormemente”, señaló el artista en una entrevista exclusiva con EscribiendoCine.
El Clan, Permitidos, Sandro de América, Edha, ATAV, El Encargado, Nada y Empieza con D son tan solo alguno de los títulos de películas, series y obras populares en los que estuvo presente el actor Gastón Cocchiarale. En esta oportunidad, el artista – junto al actor y productor Jorge García- presenta ALMAGNA, una nueva sala para 100 localidades ubicada en el corazón del barrio porteño de Almagro (Guardia Vieja 3.783, entre Bulnes y Mario Bravo, CABA).
La inauguración de la sala y de la programación será este sábado por la noche con la obra Amantes, casados y desconocidos. Y en las próximas semanas estarán en escena espectáculos como Lobas, Alfa, Una, Ciclo Expresso y Todo Roto.
Ya llevás un extenso camino recorrido entre la actuación, la dirección y la dramaturgia. Ahora presentás tu sala teatral. ¿Qué particularidad tiene encarar este nuevo proyecto contemplando tu experiencia previa en el mundo artístico?
Yo he hecho mucho teatro independiente, muchas obras en diferentes lugares. Y a medida que iba trabajando en esos espacios, iba encontrándome con formas de encarar el teatro, con algunas estoy de acuerdo y trato de imitar porque las admiro y las respeto, y con otras digo: "Che, me gustaría que esto no me pase si algún día tengo un teatro". Entonces, en mi cabeza deseante y soñadora empecé a notar las cositas que yo haría distinto, si pudiera y tuviera mi sala. ¡Eso ocurrió, efectivamente!
Acá tenemos una sala principal y otras salas de ensayo, además de camarines. Todo fue puesto desde un lugar funcional, por lo menos desde mi criterio, en relación a los actores, las actrices y los artistas en general, también en relación al público. Para mí, lo más importante es que estén cómodos y contentos. Con mi socio Jorge tratamos de orientar todo el laburo en esa mirada.
Un espacio importante dentro de Almagna lo ocupa tu escuela “Creer es crear”. A partir del título de esta arista, pensando en tu nueva ocupación, ¿en qué circunstancias se materializó tu ilusión de tener una sala?
Básicamente, cuando Jorge empezó a picantearme con poner una sala, ¡para mí era una locura! Aparte, por suerte, estaba en un momento de mucho trabajo como actor, y con mi escuela en pleno crecimiento. Sí era verdad que la escuela necesitaba un pase a otro lado, porque yo alquilaba en otro lugar, en el que fui muy feliz durante 6 años (Patio de Actores), y ya requería de un espacio propio.
Con Jorge empezamos a visitar lugares, no había ninguno que nos cerrara. Un día entramos acá, que era un estudio de danza abandonado del 2019. No sé qué me pasó, pero dije: “¡Es acá!”. Arrancamos a evaluar posibilidades desde lo económico, desde lo posible, pudimos ir armando de a poquito y estuvimos 13 meses en obra, ininterrumpidamente, haciendo cada espacio por etapas. Fue un trabajo verdaderamente intenso, agotador, largo, pero hoy lo disfrutamos enormemente.
Ya tienen anunciada la cartelera inicial, ¿cuál es/será el criterio de selección de espectáculos?
La dirección artística la hago yo, y Jorge se ocupa de la dirección comercial. De alguna manera, hay un criterio, no es que programo cualquier cosa, ni lo primero que venga. Principalmente, me tiene que gustar el espectáculo, o los artistas que están involucrados en ese espectáculo. Ya hemos recibido un montón de proyectos. Vamos a intentar sostener todo lo que se pueda para que justamente Almagna tenga lo que tienen los buenos teatros independientes, que es una curaduría.
A modo de recuerdo, dos momentos de tu vida: por un lado, la primera vez que pisaste una sala como espectador y, por otro lado, la primera vez que lo hiciste como actor…
Como espectador, el teatro del Colegio Don Bosco (Ramos Mejía). Seguramente, algún acto escolar. Fue el colegio de toda mi vida, desde que tenía 4 años hasta que tuve 18; hice el jardín, la primaria y la secundaria, todo ahí. Y su teatro es grande, de hecho, muchas obras que estrenan en Avenida Corrientes pasan por ahí cuando hacen gira. Recuerdo entrar a la sala, ver todo eso y decir: “¡Wow, lo que es esto!".
Y también fue el primer escenario que pisé en algún acto en el que actué. Me acuerdo puntualmente de Aladín. Ahí entendí algo del espacio escénico que me gustaba y me hacía vibrar. El Don Bosco es como la piedra fundacional de todo lo que me pasó con el teatro.
Por último, ¿ya llégate a dimensionar esta nueva etapa de tu camino artístico?
¡No, dimensionar, por ahora, nada! Para mí, todo es totalmente ajeno, no entiendo nada. Me pasa que voy sintiendo felicidad, alivio por etapas. Como que voy logrando pequeñas cosas y voy diciendo: "¡Che, qué bueno!”. Fue mucho tiempo de trabajo, tanto de Jorge como mío y de todos los involucrados en Almagna. Le hemos puesto mucha energía, mucho tiempo personal, mucha plata, obviamente. Todavía no tuve el momento de bajar. ¡Pero estamos felices, ya que la etapa de construcción ya terminó! Arrancamos la programación el sábado 9 de mayo con la obra Amantes, casados y desconocidos, que yo la dirijo, y por única vez voy a hacer un monólogo, a modo inaugural.