Salas
Crítica de “El Pasajero del Diablo”: entre caravanas y rutas oscuras
André Øvredal (“La morgue”, “El último viaje del Demeter”) expone sus terroríficos argumentos sobre por qué ayudar a un desconocido en problemas durante nuestro viaje en ruta no es para nada una gran idea.
Después de un prolífico 2025 para el género del terror, con éxitos como La hora de la desaparición (Weapons), Haz que regrese (Bring Her Back) o Pecadores (Sinners); la diferencia entre las películas de franquicia, secuelas, reboots y remakes contra las ideas originales quedaron más expuestas que nunca. Pareciera ser que el género del terror está cementando un nuevo mainstream con este tipo de películas en contraposición a las poco novedosas Scream , Halloween y Sé lo que hicieron el verano pasado (I Know What You Did Last Summer). Entre estos dos polos se encuentra un océano de películas que quedan a mitad de camino de ambos lados del espectro, El Pasajero del Diablo (Passenger, 2026) es una de ellas.
La premisa es simple, Maddie (Lou Llobel) y Tyler (Jacob Scipio) se hartan del desorden de la gran ciudad por lo que deciden hacer un cambio drástico en sus vidas y de paso cumplir el sueño de Tyler: vivir viajando en caravana. Luego de su desafortunado encuentro con un joven accidentado, a su viaje se va a sumar una presencia demoníaca que los pondrá en peligro. Durante su camino deberán aprender a lidiar con este ente y también aprender las reglas y costumbres de la cultura nómada estadounidense.
La película es tradicional desde su puesta hasta sus actuaciones y diálogos, ¿Esto la hace una mala película? No, de ninguna manera. La simpleza de su historia en muchos aspectos es un beneficio, la no abundancia de personajes nos permite y le permite al director ahondar (más de lo común en este tipo de cintas) en la dinámica, el pasado, las dudas y los conflictos de la pareja protagonista, también dando espacio por momentos para el humor. De esta tarea sale bastante airoso, sin ser un elemento destacado no desentona y ayuda a que el viaje sea más llevadero.
Para centrarse en lo prometido, el terror, es aquí quizás su punto más fuerte. El monstruo en cuestión, denominado “Passenger” carece de un vuelo creativo muy alto pero en los momentos donde no está en cámara es donde se hacen más fuertes él y la película. Hay dos o tres puestas en la película (especialmente una que involucra un bosque y un proyector casero) que son realmente muy creativas y necesarias en su búsqueda, otras no lo son tanto. Logra construir atmósferas y darles el golpe de gracia en el momento justo, sin abusar del jump scare rápido y efectista pero tampoco estirándolo de más, que no es poco, pero viendo el panorama final esas escenas se sientes como momentos de lucidez y no como una constante.
Las tramas y elementos que entran en el juego tienen un sentido dentro de la trama y afectan en mayor o menor medida tanto a los personajes como a la historia. Quizás dentro de este rubro lo que menos funciona y lo más desaprovechado es de lo más relevante, la caravana. Su hogar durante el viaje no presenta mayor relevancia que ser simplemente un vehículo, sus dimensiones, diseño y rol están desaprovechados, más allá de un pequeño juego de seguridad con las cámaras de solo cumple su rol de vehículo y no de hogar. De hecho en su escena de apertura, donde cabe destacar la evidente inspiración de la saga Evil Dead de Sam Raimi, se alcanza un nivel de manejo de cámara y utilización del espacio que luego no se logra replicar aún en un entorno más interesante como base.
Hay un intento leve de introducción mitológica dentro del relato relacionado a la ya mencionada figura de San Cristóbal y también a los códigos que rigen a la cultura “caravanera”. Este tímido intento no logra ser del todo efectivo y queda a mitad de camino, con conveniencias y mucha exposición presenta el punto más flojo de la película, quizás con un poco menos de timidez se podría haber creado algo más atractivo para el público.
Dentro de sus lugares comunes, André Øvredal logra acercarse nuevamente al camino que trazó cuando en 2016 lanzó tal vez su película más reconocida, La morgue (La autopsia de Jane Doe). La construcción, los sustos y los personajes logran plasmarse de forma efectiva, creando una ficción más que disfrutable. Definitivamente no pasa cerca del techo del género hoy en día pero está muy lejos del fondo, que no es poco.