Disponible en Prime Video

Riz Ahmed protagoniza "BAIT", una sátira sobre fama, cancelación y redes

Disponible en Prime Video, "BAIT" explora la identidad, el racismo y la cultura digital a través de un actor que pone en juego su carrera mientras intenta alcanzar el estrellato.

Riz Ahmed protagoniza "BAIT", una sátira sobre fama, cancelación y redes
Riz Ahmed
Riz Ahmed
lunes 30 de marzo de 2026

Reconocido mundialmente gracias a su protagónico en El sonido del metal (2019), film que le valió una nominación al Oscar, Riz Ahmed impulsó y estelariza El señuelo (BAIT, 2026), una comedia políticamente incorrecta que indaga en la fama (y sus efectos). 

Es imposible no trazar un vínculo inmediato entre Shah Latif, actor inglés de origen pakistaní, y Riz Ahmed, el responsable de darle vida en los seis capítulos de BAIT. En ambos, el origen musulmán y la búsqueda de trascendencia gracias al cine son una marca identitaria, aunque para el personaje signifique afrontar efectos no demasiado felices. BAIT habla de eso, pero también de la política de la cancelación, del racismo, de la convivencia con las redes sociales y de cómo se pueden tensar las cuerdas entre la familia y la realización personal. La miniserie forma parte del catálogo de Prime Video, plataforma que organizó un encuentro entre la prensa y Ahmeh y el también actor Guz Khan. Encuentro del que Escribiendo Cine formó parte. 

BAIT, traducida al espectador hispanoparlante como “señuelo” (en el sentido de “anzuelo”), fue el puntapié para la conferencia. “Nos costó mucho encontrar un nombre para esta serie, porque es bastante difícil resumirla en una sola frase”, sostuvo Ahmed. Y agregó: “El motivo es que tiene muchísimos elementos diferentes. Tiene comedia, tiene drama familiar, tiene un toque de thriller de espías, y es una historia de amor. Todas estas cosas diferentes sobre la identidad. Mi coproductor ejecutivo, Ben Carlin, y yo estábamos en la sala de mezcla de sonido justo al final del proceso, todavía tirándonos de los pelos. Y una palabra que no dejaba de salir en la sala de guionistas era esta palabra del argot londinense, ‘bait’. Y lo que significa no tiene sutileza. Es demasiado evidente. Y esa es una palabra que no dejaba de salir, porque a veces proponía una idea y yo mismo la descartaba diciendo ‘en realidad, eso es demasiado bait. Es demasiado obvio. Y a Ben y a mí nos encantó esta palabra. La usábamos mucho cada vez que rechazábamos las ideas del otro o las nuestras propias. Y dijimos: ‘acabamos de hacer algo impactante y muy británico, y ojalá pudiéramos llamar a la serie Bait’. Y nos dimos cuenta de que encajaba con el proyecto de muchas maneras. En primer lugar, Shah Latif, mi personaje, se comporta como un anzuelo: busca llamar la atención, es descarado y te lo restriega por la cara mientras persigue la fama. Pero, además, ‘bait’ en internet significa trollear. En urdu, significa lealtad o fidelidad. En árabe y hebreo, significa hogar. Y, por supuesto, desde el punto de vista del thriller, significa algo que se utiliza como parte de una trampa. Y todos esos ingredientes forman parte de nuestra serie”.

En BAIT, el drama estalla cuando la posibilidad de Shah Latif de ponerse en la piel del próximo James Bond empieza a pender de un hilo. No es casual que los guionistas hayan elegido un personaje tan icónico para la historia del cine, sinónimo de estelaridad y aceptación popular. Pero más allá de explorar a la industria audiovisual desde una impronta paródica, el tono se revela como zigzagueante. Al respecto, sostuvo Ahmed: “El mayor reto fue ese, el tono. Queríamos ofrecer al público una experiencia completa. Me inspiran series como Atlanta y Fleabag, que son muy divertidas, pero que también tratan temas que pueden resultar bastante emotivos y psicológicos: las relaciones, la familia, el trauma, todas esas cosas. Pero, ante todo, lo importante es atraer al público con personajes cautivadores y comedia. Y eso es lo que queríamos hacer. Dije: ‘perfecto, ¿cómo unimos todo esto, este drama familiar con la historia de amor y el thriller de espías?’. Y, de hecho, nos dimos cuenta de que queríamos dar a la gente esa sensación de cambio brusco. Queríamos que se rieran un momento y, con suerte, que casi lloraran al siguiente. Era muy importante para nosotros. Y pensé mucho en Peter Brook, el famoso director que hizo El Mahabharata. Escribió sobre Shakespeare. Y lo que dijo es que lo que lo hace grande es que no intentaba uniformar su tono. Pasaba de hacer chistes realmente groseros, tontos e infantiles, a hablar del sentido de la vida, uno tras otro. Y creo que eso hace que se te activen las neuronas y todo eso. Así que intentamos abrazar la aleatoriedad y la imprevisibilidad de la vida con un tono tan honesto y desordenado como puede ser la vida real”. 

Con relación a la presencia del universo familiar, el actor encontró la forma de “tocar” a los espectadores, que pueden estar muy lejos de las ambiciones de un actor intentando conquistar Hollywood, pero tienen, en mayor o menor grado, un sentido de lo que la familia implica. El caos familiar es algo universal. Ese sentimiento de verse sorprendido por acontecimientos que te pillan desprevenido, eso es universal. Y, en realidad, eso es lo que impulsa una serie. Es el hecho de que te pillen desprevenido. Es intentar estar con tu familia o intentar huir de ella. Creo que esas son cosas que, con suerte, tienen un atractivo universal”, sostuvo.

EscribiendoCine, cerca del final del encuentro, lo interpeló sobre cómo es hacer humor corrosivo en tiempos de cancelación y corrección política. “Toda esta serie plantea esa pregunta. La verdad es que no tengo una respuesta a tu pregunta, pero la serie plantea esas cuestiones. ¿Cuáles son las ventajas y los límites del debate sobre la representación? ¿Cómo se convierte en una especie de extraña carrera de ratas? No lo sé. Pero creo que nuestra estrella polar es algo así como: ¿cómo contamos una historia que no trate realmente sobre ninguna de estas cuestiones conceptuales? ¿Cómo puede tratar sobre personajes complejos? Personajes que son contradictorios. Así que tenés un personaje que quiere representar a esta comunidad, pero que también quiere escapar de ella y ser otra cosa. Tienes a alguien que se dedica por completo a integrarse en la comunidad, pero que en realidad está resentido porque no puede marcharse. Y tienes a una madre que no se detendría ante nada para apoyar y amar a su hijo, pero que también le impone todas estas expectativas. ¿Cómo podés encontrar estas contradicciones y plasmar esa complejidad? Y, con suerte, si creas personajes complejos, conseguís que interactúen de una forma auténtica. De hecho, espero que la gente salga con más preguntas que respuestas. Y tu pregunta es excelente, espero que la gente se quede con ella”.

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