Misterio en la pantalla grande

Ricardo Mauricio Jacobo se sumerge en las sectas a través de “Soy tu mensaje”

“La película se pregunta por cómo acceder a una verdad”, expresó el cineasta en una entrevista exclusiva con EscribiendoCine.

Ricardo Mauricio Jacobo se sumerge en las sectas a través de “Soy tu mensaje”
miércoles 18 de marzo de 2026

Una pequeña secta entablada en la vigilada tranquilidad de un barrio privado. Rituales, rezos y trabajos en una huerta. Una flor de fuertes propiedades psicoactivas con la que se prepara un té para las ceremonias. Una mujer en busca de su hermano. Este es el contexto en el que se desarrolla Soy tu mensaje (2025), la película dirigida Ricardo Mauricio Jacobo, que este jueves debuta en la pantalla grande. En el marco del estreno, el cineasta dialogó con EscribiendoCine.

¿Dónde y cuándo se ancla el origen de “Soy tu mensaje”? 

En primer lugar, surge la idea de la flor. Este elemento narrativo que propone, en buena medida, que la protagonista llegue a una verdad. O, en todo caso, la película se propone mostrar cómo se puede llegar a una determinada verdad que produce en la protagonista una cierta fricción entre lo que es realidad y ficción.

También surge de dos premisas: una tiene que ver con lo que dicen las religiones monoteístas, que va a llegar un mensajero, un enviado, pero, en el caso de que llegue, se acabarían las religiones; y la otra, conversando con mi psicoanalista, pensábamos que si dos o tres personas se juntan y dicen que hay un Dios, ahí probablemente nazca una religión.

Respecto al cómo contar la historia, ¿qué ejes consideraste para los aspectos narrativo y técnico del film?

En primer lugar, la película presenta momentos muy narrativos y otros muy experimentales. El desafío era encontrar qué pasaba en la intersección, en ver qué tipo de fricciones se podían poner en juego. Durante el rodaje, traté de encontrar diferentes elementos a partir de gestos, miradas, palabras que podían surgir de los actores. Y durante el montaje también fui en busca de algún recurso del cual agarrarme para seguir contando.

Mara, que es el punto de vista claro de la película, al consumir el polen directo de la flor sufre una alucinación muy intensa. Ahí se produce ese espacio para la experimentación, en cómo va atravesando una etapa de confusión.

Por otro lado, traté de salirme de los lugares comunes. Quizás, contar momentos de camaradería dentro de un culto, o representar las alucinaciones a través de recursos estéticos como el tableau vivant, generar un diálogo con la pintura. Asimismo, trabajo con una cierta tradición que viene de un cine más clásico, pero siempre tratando de no observarlo directamente, sino de repensarlo, transformarlo.

A partir del recorrido artístico y profesional, uno puede preguntarse por qué y para qué hace lo que hace. Y la respuesta puede ir variando a lo largo del tiempo. En tu caso, en torno a esta obra audiovisual, ¿cuál fue tu motivación? 

La película se pregunta por cómo acceder a una verdad. En mi caso, surge por una necesidad espiritual, por una visión personal y por un fuerte deseo de filmar. Fue una etapa de aprendizaje, de selección de recursos para mi nueva película, de encontrar un método.

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