HBO Max
Crítica de "Tesis sobre una domesticación": La sagrada familia según Camila Sosa Villada
Javier van de Couter dirige a Camila Sosa Villada en una historia donde la maternidad trans se viste de gala y glamour, pero también de contradicciones y silencios que hablan más que cualquier diálogo.
Cuando una actriz trans, prestigiosa, adinerada y en la cúspide de su carrera, decide adoptar un hijo, el cine tiene dos opciones: vendernos el sueño dorado de la familia perfecta o desenterrar los cimientos de ese ideal con la sutileza de un terremoto. Javier van de Couter elige lo segundo en Tesis sobre una domesticación (2024) y lo hace con una convicción que asombra.
La protagonista, interpretada por la multifacética Camila Sosa Villada, encarna el sueño aspiracional de muchos: fama, amor y estabilidad económica. Pero aquí no hay lugar para cuentos de hadas ni luces de neón que embellezcan la escena. La adopción de un hijo no es un acto de generosidad ni un deseo desinteresado, sino una decisión que tambalea entre el capricho y la necesidad de completitud.
Van de Couter nos sumerge en los entresijos de una familia que se construye sobre la imagen, el deseo y la contradicción. Porque si hay algo que la película deja claro es que la maternidad, en este caso, no es un instinto, sino una puesta en escena que se ensaya día tras día, con el mismo rigor que una obra de teatro.
Lejos de la marginalidad con la que suelen retratarse las historias trans, Tesis sobre una domesticación nos presenta a una protagonista que goza del privilegio, el lujo y el reconocimiento. Pero, ¿a qué costo? En un mundo donde la felicidad es una prenda de diseño que debe ajustarse a la perfección, cualquier desgarro es una amenaza.
Los espacios domésticos, más que refugios, se convierten en escenarios donde la protagonista ensaya su papel de madre. La alegría y el desasosiego conviven en el mismo plano, y la cámara no necesita subrayar lo que ya es evidente: una felicidad tan pulida que casi duele.
Sosa Villada, acompañada por Alfonso Herrera, junto a Romina Escobar, Carlos Cano, Susana Varela y Adriana Ferrer, logra una interpretación que se siente tan real como su propia historia. Hay química, intensidad y, sobre todo, una ausencia de concesiones que dota a la película de un ritmo feroz. Aquí no hay espacio para lo tibio: cada diálogo y cada silencio tienen un peso propio.
Tesis sobre una domesticación no busca respuestas ni finales felices. Su interés radica en la tensión de los vínculos, en la fragilidad de los lazos que nos unen y en la manera en que la imagen que proyectamos puede ser la peor trampa. Javier van de Couter no filma una historia, sino una pregunta constante: ¿cuánto cuesta sostener una realidad que, a veces, se parece demasiado a una ficción?