Festival de Cannes 2026
Crítica de "The End of It": María Martínez Bayona imagina la inmortalidad como una prisión silenciosa
Presentada en la Quincena de los Cineastas del Festival de Cannes, The End of It, ópera prima de María Martínez Bayona, propone una ciencia ficción sobre la inmortalidad, el desgaste de la existencia y la pérdida de sentido en una sociedad donde morir se convirtió en una elección. Con Rebecca Hall al frente, la película construye una reflexión sobre el tiempo, el cuerpo y la autonomía individual.
En The End of It (2026), la ópera prima de María Martínez Bayona, directora española radicada en Reino Unido, la inmortalidad deja de ser una aspiración para convertirse en una forma de agotamiento. La película, presentada en la Quincena de los Cineastas del Festival de Cannes, construye un futuro aséptico donde la muerte pasó a ser una elección individual y donde Claire —interpretada por Rebecca Hall— decide poner fin a una existencia que se extiende por más de 250 años. No hay dramatismo ni impulso destructivo. Solo el cansancio de alguien que dejó de encontrar sentido en una vida diseñada para evitar cualquier forma de deterioro.
Martínez Bayona desarrolla una ciencia ficción atravesada por tensiones silenciosas: cuerpos renovados pieza por pieza, sangre purificada durante el desayuno y una sociedad que convirtió la permanencia en rutina. Claire aparece como la única capaz de reconocer la lógica vacía de ese mundo. Su decisión no surge de la desesperación sino de una búsqueda de autonomía. Y en ese gesto reaparece el arte, desplazado durante siglos por objetos impecables pero incapaces de contener experiencia o memoria.
La directora sostiene el tono de comedia negra con una puesta que evita apoyarse en golpes visuales o en el espectáculo físico del deterioro corporal. El conflicto se instala en otro lugar: la repetición. Los mismos vínculos, los mismos rituales, la misma confianza de una humanidad que parece haber perdido contacto con la idea de límite. Rebecca Hall construye esa incomodidad desde la contención, sin necesidad de subrayados. Su transformación física —el cabello que cambia, la piel que envejece— aparece integrada al relato con una cercanía que potencia el conflicto interno del personaje.
A su alrededor, figuras interpretadas por Gael García Bernal y Noomi Rapace quedan relegadas a funciones narrativas más limitadas. El guion los convierte en testigos del proceso de Claire sin desarrollar plenamente sus propios recorridos. Allí aparece una de las restricciones de una película que, hacia el desenlace, parece retroceder frente a la potencia de su propia premisa.
Sin alcanzar todas las posibilidades que propone, The End of It encuentra fuerza en la pregunta que atraviesa su núcleo narrativo: qué queda de una persona cuando el tiempo elimina cualquier forma de transformación real. María Martínez Bayona instala esa inquietud sin respuestas cerradas. Y es precisamente en esa tensión donde la película encuentra su zona más incómoda y, también, su mayor potencia cinematográfica.