Últimas funciones en el Teatro Metropolitan

Martín Ruiz y Felipe Bou Abdo, protagonistas de la onceava temporada del fenómeno cultural y social “Casi Normales”

“La obra te abraza, te contiene y, sobre todo, te da esperanza, luz”, resaltaron los actores en una entrevista exclusiva con EscribiendoCine.

Martín Ruiz y Felipe Bou Abdo, protagonistas de la onceava temporada del fenómeno cultural y social “Casi Normales”
viernes 15 de noviembre de 2024

Día a día, personas de diferentes generaciones se enfrentan a diversas adversidades, personales y del entorno en el que habitan. No obstante, “siempre hay algo de luz”, tal como afirma la canción emblema del multipremiado musical internacional Next to Normal. En este caso, esa luz se enciende cada martes, viernes y sábado por la noche en el escenario del Teatro Metropolitan, a través de Casi Normales, la aclamada versión local del espectáculo inglés, que transita sus últimas funciones de la onceava temporada en la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de una puesta escénica que despierta múltiples emociones, desarma y rearma, moviliza, e incluso sana. Por estos, y tantos otros motivos, se ha convertido en un fenómeno cultural y social.

En esta ocasión, Casi Normales, con dirección general de Julio Panno y dirección musical de Tomás Mayer Wolf, cuenta con las actuaciones protagónicas de Laura Conforte (Diana), Martín Ruiz (Dan), Eliseo Barrionuevo (Dr. Madden/Dr. Fine), Máximo Meyer (Henry), Felipe Bou Abdo (Gabriel) y Guadalupe Devoto (Natalie).

El relato sigue a una familia que lucha por ser "normal" hasta que, al igual que pasa con todas las familias, la adversidad aparece. La familia está compuesta por una ama de casa con un aparente trastorno de bipolaridad, que lucha a diario con tratamientos y psiquiatras. La acompaña su incondicional marido, una hija adolescente que se siente invisible en la casa y hace todo para abandonarla y, por el contrario, el hijo mayor que por nada del mundo quiere dejar ni a esa casa ni a esa madre.

Casi Normales hace honor a la premisa base de las artes escénicas: el vivir el “aquí y ahora”, ese momento único e irrepetible. Por ende, tanto la historia como los personajes vibran con sus emociones y sensaciones en el escenario, desde el amor y la felicidad hasta la angustia, el enojo y el sufrimiento, pasando por ansiedad, depresión, miedo, nerviosismo y vértigo. Y lo que resulta aún más sorprendente es cómo todos esos estados se completan con las percepciones de los espectadores, construyendo un estrecho puente espiritual durante alrededor de dos horas y media.

Una temporada entrañable: entrevista post función con los protagonistas

Martín, junto a Laura Conforte están desde el origen de Casi Normales (Argentina), ¿qué considerás que perdura, y qué se modificó, desde tu lugar, para encarar esta temporada?

Martín Ruiz: Me incorporé a Casi Normales en el año 2014, año en que grabamos el disco de la obra para la temporada del Teatro Tabarís. Desde ese momento pasaron 10 años, perduran las ganas de contar esta historia, de que cada vez más gente la conozca, y se modificaron muchas cosas como persona. Tiende uno a madurar, a cambiar tal vez la manera de ver determinadas situaciones, la cantidad de energía que uno invierte, o cómo la invierte sobre el escenario, la manera en que cuidamos y preservamos nuestro instrumento.

En tu caso, Felipe, te sumás en esta temporada, ¿qué tuviste en cuenta para emprender tu personaje y la obra en general?

Felipe Bou Abdo: Algo que tuve claro desde el primer momento en que empecé a trabajar a Gabriel es que quería que fuese mi versión, siempre teniendo en cuenta que me estaba sumando a una maquinaria que ya venía funcionando. Había que sumarse a un tren que ya estaba en movimiento, donde quizás los tiempos de ensayo, de búsqueda y de experimentación no son muy extensos, pero siempre teniendo en cuenta que quería proponer mi Gabriel. Creo que lo logré con el correr de las funciones, ya que eso se va asentando, se van probando cosas diferentes. También algo que tuve muy en cuenta desde el inicio fue la relación con mis compañeros, sobre todo con Laura, que es con quien más interacción tengo durante la obra, ¡se generó un vínculo muy hermoso!

La obra plantea un amplio abanico de pensamientos y sentimientos, que transitan en cada función, ¿qué recursos, materiales o espirituales, motorizan sus ingresos a Dan y Gabriel?

M.R: Con respecto al tema de los recursos materiales o espirituales, mi experiencia con Laura es muy especial. Nosotros nos conocemos hace 20 años, hemos trabajado mucho juntos, en el país y en el exterior. Hace 10 años que transitamos esta obra juntos, con lo cual, por suerte, no hay que hacer nada más que subirnos al escenario a disfrutar, a conectarnos el uno con el otro, a confiar el uno en el otro, a dejarnos sostener por el otro. Podría decir que esta temporada es más especial, tal vez porque venimos de no hacer el verano del 2022 juntos, el reencuentro en este 2024 ha sido sumamente especial, con muchas ganas de vivir cada función intensamente.

F.B.A: Creo que, principalmente, la obra y el rol demandan mucha concentración. Se trata un tema muy denso, y particularmente mi personaje es bastante cansador para interpretarlo. Físicamente, está constantemente subiendo y bajando escaleras, trepado de los andamios, saltando de acá para allá, entonces demanda un esfuerzo físico. Después, vocalmente es muy agudo y tiene muchas canciones, por lo que me requiere un cuidado vocal muy alto. Y en el plano emocional es muy intenso. Por supuesto, con el correr de las funciones todo ese running se va haciendo cada vez un poco menos cansador, lo estoy notando ahora que estoy terminando la temporada, como que me queda un poco más de resto que al comienzo. Por lo tanto, tengo que tener mucha concentración, buena vocalización, buena entrada en calor -tanto física como vocal-, estar presente antes de salir de escena con un minuto de soledad y tranquilidad, repasando en mi cabeza lo que debo hacer al entrar y, después, ¡simplemente disfrutarlo!

Casi Normales se convirtió en un fenómeno teatral y social, ¿a qué atribuyen esta transformación?

M.R: El hecho de que hable sobre vínculos de familia, que es algo que básicamente todos conocemos y por lo que atravesamos, hace que el público cuando entra a ver Casi Normales, de alguna manera, se sienta identificado con alguno de esos personajes, o en el vínculo con alguno. Asimismo, plantear una situación poco común en un musical, como es una enfermedad mental, en estos tiempos donde todo es más vulnerable, y donde se habla más, se sabe más, y cada vez, lamentablemente, hay más gente afectada por este tipo de enfermedades. Hay algo catártico al sentarse y ver que, a otras personas, en este caso a estos personajes, les pase eso, y cómo lo resuelven o tratan de seguir. A pesar de la adversidad que plantea esta situación, ante todo la obra habla del amor, un tema más que universal y que nos toca a todos. Tanto el teatro como la música son dos vehículos para liberar emociones. Casi Normales toca cada una de esas fibras.

F.B.A: Lo que pasa con Casi Normales es algo único, me parece que en Argentina pocas veces se ha visto un fenómeno igual. Es muy raro que un musical tenga 11 temporadas. Hay fanáticos que vinieron más de 100 veces, que se tatuaron en el cuerpo, no tengo una respuesta clara de por qué se dio. Siento que, en gran parte, es por la cabeza que tiene Pablo Del Campo, que es única para generar estas cosas, lo sabe hacer muy bien. Además, la obra tiene esa cosa de que te abraza, te contiene y, sobre todo, te da esperanza, luz, como bien dice su última canción.

Durante, y post, función, el público puede reflexionar sobre los temas y problemas de la historia, pero en sus propias vidas. En sus casos, fuera de la ficción, ¿en qué aspectos los movilizó, y moviliza, Casi Normales?

M.R: Tuve la suerte de ver en 2009 la obra en Broadway, con su elenco original. Como espectador, al terminar la función, me quedé absolutamente paralizado en la butaca, sin entender qué había pasado conmigo, qué habían hecho desde el escenario. Algo de eso ayuda a que uno pueda, desde el escenario, entender lo que sucede en la platea con el público. Como intérprete, como actor y cantante, es un privilegio interpretar un personaje así, un texto así, una partitura así, con ese nivel de profundidad y emoción.

F.B.A: La obra me moviliza muchísimo, no porque haya vivido algo similar a lo que trata la historia del musical, sino porque gracias a esa obra me di cuenta que quería profesionalizarme. Yo ya estudiaba esto, siempre me gustó ir al teatro, pero viendo a Matías Mayer haciendo a Gabriel en el Teatro Metropolitan me di cuenta de que quería ser él, cantar esas canciones e interpretar ese papel. Así que hoy estoy logrando ese sueño, es muchísimo más que un trabajo, es una satisfacción inmensa, la sensación de cumplir un logro que no pensé que se me iba a dar, por lo menos no tan rápido.

A lo largo de sus caminos artísticos y profesionales ¿hubo circunstancias en las que lucharon por cierta “normalidad” / “ser normal”? ¿y apareció lo “casi normal”?

M.R: Con respecto al tema de haber pasado situaciones de presión hacia vivir en cierta normalidad, o haber habitado la casi normalidad, creo que venir del interior, elegir ser artista, elegir vivir del arte, son cuestiones que tienen que ver más con un concepto de casi normalidad que con el de la aparente normalidad en la que vivimos. De todas maneras, como sociedad se nos exige encajar en cierta norma y mantenernos dentro de las reglas del juego, entonces podría decirse que he ido fluctuando lo más que puedo entre esta cierta presión de la sociedad por ser normales y por comportarnos normalmente y lo que he sentido y deseado profundamente, que tal vez tiene que ver con algo no tan dentro de la norma, pero que me ha hecho muy feliz y que he podido llevar adelante, por suerte.

F.B.A: Siento que no he tenido que pasar a través de esa lucha de qué es lo normal y qué no. Por ahí, en el momento en el que entendí que mi vocación era esta. Y quizás no iba a tener que estudiar en una facultad “normal” una carrera convencional – abogacía, medicina, arquitectura-, puede ser el momento donde medio uno lucha con esa cuestión. Pero realmente no fue un peso, nunca lo tomé como algo fuera de lo normal, tampoco mi familia, que siempre me apoyó.

Tomar nota

Casi Normales se presenta los martes, viernes y sábados por la noche en el Teatro Metropolitan, ubicado en Avenida Corrientes 1.343, Capital Federal. Entradas a la venta en Plateanet.

Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS