Reestreno en salas
“Relatos salvajes”: César Bordón y Santiago Linari recuerdan “Las ratas”
Los actores integran el reparto de la aclamada película escrita y dirigida por Damián Szifrón, que volvió a la pantalla grande a 10 años de su presentación.
Cuando uno transita muchos kilómetros de ruta en el marco de un viaje, ya sea a bordo de un auto, una moto o un micro, encontrarse con un parador, para comer, ir al baño, o simplemente relajar cuerpo y mente, puede resultar un punto bisagra del recorrido. Sin embargo, para un repulsivo padre (César Bordón) y su ingenuo hijo (Santiago Linari), por motivos preexistentes, puede transformarse en el peor lugar de sus vidas. Esto plantea la historia “Las ratas”, perteneciente a Relatos salvajes (2014), el film escrito y dirigido por Damián Szifrón. A diez años del debut de la película en la pantalla grande, y en el marco de su reestreno en salas, Bordón y Linari recuerdan en EscribiendoCine sus experiencias en el rodaje y reflexionan sobre la conversión del largometraje en un fenómeno cinematográfico y social.
En una noche lluviosa, Cuenca (César Bordón), un empresario y político, arriba a un abandonado y vacío restaurante en medio de la ruta. Lo que desconoce es que una de las mozas (Julieta Zylberberg), a la que maltrata mientras hace el pedido, es hija de un matrimonio que, en el pasado, sufrió sus acciones. Por ello, la cocinera (Rita Cortese) le propone a la muchacha poner veneno para ratas en el plato del visitante. Aunque ella se niega, no logra evitar el acto. Y todo se complica cuando el hijo del político se hace presente en el parador y prueba la comida.
Cabe destacar que Relatos salvajes es la película argentina más taquillera en la historia del cine nacional, ya que fue vista en salas por 3.940.000 espectadores. Asimismo, fue ovacionada en el Festival de Cannes y estuvo nominada al Premio Oscar. Obtuvo importantes reconocimientos nacionales, como 8 Premios Platino y 10 Premios Sur, y decenas de internacionales, como el Premio Bafta y el Premio Goya.
Si viajamos hacia sus primeros contactos con el film, ¿cómo fueron sus llegadas?
César Bordón: Había terminado de hacer la serie Bien de familia, en la que el director de fotografía era Javier Juliá, y me habían confirmado para estar en la película El 5 de Talleres, mientras hacía teatro. En el medio salió lo de Relatos salvajes, que después me enteré que fue porque Juliá me recomendó, y Szifrón estaba buscando el personaje. Igualmente yo hice el casting para ese papel, y también me presentaron otro, el del fiscal de “La Propuesta”. Quedé seleccionado y comencé los ensayos.
Santiago Linari: ¡Fue por casting! En ese momento estaba laburando con mi primera y excelente representante, Samanta Escudero. Se había abierto la convocatoria para la audición de ese personaje, la hice, y me acuerdo que me llamaron mucho tiempo después, incluso ya me había olvidado de que lo había hecho. Cuando me avisaron que quedé, y filmé, tenía 17 años, estaba estudiando cine en el CIC (Centro de Investigación Cinematográfica). Y Relatos Salvajes fue mi primer trabajo en la vida, o sea, ¡una locura!
¿Cómo vivieron el rodaje? ¿Recuerdan alguna anécdota?
C.B: ¡Sí, muchas! Lo primero que recuerdo son las papas fritas, que estaban exquisitas y las hacían ahí con una freidora, aunque no es un plato que yo coma habitualmente. Después, me sorprendió mucho que post-rodaje vaciaron el lugar, o sea que no era un sitio de parada, sino un edificio vacío y destruido, así que fue todo trabajo de arte, ¡me resultó increíble verlo! El día de la sangre, que era demasiado espesa y demasiada cantidad, quedó demasiado bien. Y también me acuerdo una anécdota de improvisación. Cuando mi personaje le pide a la moza papas fritas a caballo y coca light, en el libro no decía nada más, fui yo el que agregó la pregunta '¿Querés que te lo anote?'. Damián lo vio, le gustó y me pidió que lo dijera. Todavía queda, ahora aparece como meme (risas).
S.L: Fue todo rodaje nocturno, y una mañana para la escena de la ambulancia. Se grabó en Baradero, entonces estábamos un poco alejados. ¡Realmente toda la experiencia fue divina! Y mis compañeros del relato, tanto César como Julieta y Rita, y Damián en la dirección, me trataron muy bien, creo que percibían, o capaz les habían dicho, que era mi primera experiencia profesional actuando, además en un monstruo de película como Relatos salvajes. Ellos tuvieron mucho cuidado para conmigo, me trataron espectacular. Recuerdo que antes de las tomas, César me daba consejos, para que estuviera relajado y tranquilo. ¡Me sentí muy bien!
Una particularidad de “Las ratas” es lo contenido de la historia. Me parece una muy buena manera de contar todo lo que hay detrás de esas vidas, lo que tuvieron que transitar esos personajes para que culminaran en un mismo lugar. Están encerrados y no saldrán de la misma manera. Mi papel aparece un poco caído de la palmera, no conoce la mafia del padre ni sabe a dónde va, viene de un campamento y cae en ese bar. En cierto punto, es como me pasaba a mí, que caía al set sin saber totalmente cómo funcionaba un rodaje. Además, se trata de un relato tan orgánico y real, donde todo es muy palpable, ¡hasta se huele la cocina!
¿A qué atribuyen la trascendencia espacial y temporal del largometraje?
C.B: Tengo la teoría de que lo bueno es trascendente, que uno puede ver una y otra vez, y lo estridente, de moda, o llamativo, es fugaz. Asimismo, hay que darle mérito a Szifrón, y a la productora, por creer y apostar, hacer una tremenda inversión, que afortunadamente me alegro que la hayan podido recuperar, y con toda justicia ganar dinero y demás. Szifrón tiene la virtud de ser un tipo absolutamente popular, entendible e identificable y, a la vez, no renuncia ni un ápice a la calidad de un producto, es impecable por donde lo mires.
La película entra en el género de humor negro. No sabía si eso iba a ser universal, ¡y vaya que sí lo fue! No solo por premios y consagraciones en diferentes lugares, sino porque se ve en muchos países. A partir del éxito de Relatos salvajes empecé a hacer cine, a trabajar, en sitios en los que no tenía tanto acceso normalmente.
Por otro lado, si bien yo no soy un tipo que resuelve nada por la vía violenta, ni siquiera por la judicial, hay un impulso animal de decir '¡A éste le doy un cachetazo y nunca más me tropieza en la calle!' Es como un instinto que aparece, que todos tenemos, a nivel local y extranjero. Creo que eso es gran parte del suceso de esta película.
S.L: ¡Szifrón es un genio! Escribió una obra maestra, o sea, todos los relatos están excelentemente curados, todos los personajes -desde el más chico hasta el más grande- tienen profundidad, y no solo cuentan historias personales, hay un trasfondo político y social de Argentina, y del mundo. También habla mucho del núcleo del ser humano, de una violencia contenida, que un poco la misma sociedad te empuja a esos lugares, a los que uno piensa que nunca va a llegar y termina llegando. A su vez, tiene muchas cosas muy argentinas, modismos. ¡Y el elenco! Todas las cabezas de los relatos son de los mejores actores de Argentina.
10 años después ves en los noticieros la frase 'otro relato salvaje', y es porque el filme quedó en la psiquis de los argentinos. Y también va a quedar como muchos clásicos del cine. Es un honor y un orgullo haber sido parte de semejante monstruo. Recuerdo que, aunque toda mi vida me dediqué a la actuación, luego de que se estrenó Relatos salvajes, por mi timidez me daba como 'vergüenza' decir que había actuado ahí. Cuando conocía a otras personas y se enteraban de que había estado en el filme se generaba una locura y empezaban un millón de preguntas (sorpresa).
No es solo cine, es cine argentino. Como actores -y espectadores- de la industria audiovisual, en la actualidad, ¿qué valor le otorgan a la cinematografía nacional?
C.B: No hay contras en tener cine. Uno se manifiesta con el cine, 'cuenta tu aldea y contarás un mundo', se expande y multiplica. Cuando llevás tu cultura a otros lados, llevás todo tu ser y tu esencia. Relatossalvajes es un caso, pero hay muchísimas más películas de diferentes épocas que son muy buenos ejemplos, como La Patagonia Rebelde, Juan Moreira, La historia oficial, que están en el imaginario popular.
Por otra parte, como si fuese poco, el cine es un gran negocio. Yo tengo la facilidad de trabajar en México, donde el audiovisual es uno de los primeros indicadores de su economía. Me parece que eso sucede porque no solo congrega actores y técnicos, sino cientos de miles de personas, es una de las artes que más reparte. Está el chófer, las planchadoras, el catering, los alquileres de casas, de camiones, de helicópteros, etcétera, se prospera mucho alrededor de esta industria. Yo creo que, si hubiese un cambio de paradigma acá, lo que se tendría que hacer es estimular la inversión extranjera y la nacional, para que esta plaza tan generosa de artistas y de geografías sea precisamente un punto para que el cine se expanda.
S.L: Creo que en su momento Relatos salvajes pudo posicionar al cine argentino en un lugar en el que realmente se merece estar, ya que el talento es el que sostiene esa industria. La verdad es que, ahora, a nivel estatal se va desvalorizando muchísimo y es muy triste lo que está pasando con la industria, con el cine argentino. Si no se apoya como se tiene que hacer no van a haber más Relatos Ssalvajes, si hay políticas que intentan, directamente o indirectamente, destruir el cine argentino, es una lástima tan profunda. Este filme es un ejemplo de lo que se puede lograr cuando hay apoyo, y es como una puerta, ya que, al ser tan mainstream y con tanta llegada, la gente puede decir 'mirá lo que podemos hacer en el cine argentino, ¡esto es puro y absoluto talento argentino!'. Como Relatos salvajes hay un montón de películas, que capaz no tienen tanta llegada, pero son increíbles.
También espero que con este reestreno se vuelva a revalorizar el cine argentino, ir a verlo, ya que todo el tiempo se estrenan películas, pero la gente no va tanto a las salas. Es entendible, y no se trata de juzgar si van o no, cada uno ve la película de la manera que sea, banco eso. Pero, si uno tiene la posibilidad de ir a la sala, que cada vez es más un privilegio, y lo comprendo absolutamente, está bueno. En el cine nacional realmente hay obras maestras. Espero que se vuelvan a llenar las salas como ha pasado, y que se vuelva a dar valor a los actores y directores, ¡al cine argentino en general!