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Crítica de "Desde la última vez que nos vimos", Matías de Leis Correa y un profundo retrato sobre el amor y el tiempo
"Desde la última vez que nos vimos" (2023), dirigida por Matías de Leis Correa y protagonizada por Patricio Arellano y Esteban Recagno, logra adentrarse en la complejidad de las relaciones humanas y cómo el tiempo puede influir en ellas de manera determinante.
La trama se centra en Víctor (Patricio Arellano), un hombre cercano a los 40, pintón y elegante, quien se reencuentra por casualidad con su primer amor, David (Esteban Recagno), quince años después de su última separación. Este reencuentro revive un amor clandestino que compartieron en su juventud.
Víctor, atormentado por las heridas que David le infligió al desaparecer de su vida debido a las presiones sociales, se ve enfrentado a un dilema emocional al encontrarse con un hombre casado con una mujer. La película explora la lucha interna de Víctor, quien debe decidir si seguir adelante con este apasionado romance secreto, a pesar de las complicadas circunstancias. Cada encuentro entre ellos se convierte en una batalla contra la incertidumbre, ya que no saben si esta vez será la última.
Una de las principales fortalezas de Desde la última vez que nos vimos radica en la profundidad de sus personajes y la intensa química entre los actores protagonistas. Ambos entregan actuaciones que permiten al espectador sentir una conexión genuina con los personajes y sus luchas internas. La narrativa se adentra en los pensamientos, deseos y temores de Víctor y David, revelando la complejidad de su relación de manera auténtica.
La dirección de Matías de Leis Correa se caracteriza por su enfoque minimalista, centrado en la relación entre ambos hombres y cómo esta evoluciona a lo largo del tiempo. Los diálogos añaden una sensación de intimidad a la historia, lo que permite a los espectadores empatizar con los personajes y reflexionar sobre sus propias experiencias.
La historia nos lleva a cuestionarnos sobre la naturaleza efímera de las relaciones y la incertidumbre que las rodea. Cada encuentro entre Víctor y David nos recuerda que el tiempo es inmutable y que, en última instancia, no podemos predecir si esta vez será la última.
Desde la última vez que nos vimos se erige como un estudio reflexivo acerca de cómo las elecciones de ayer pueden influir en el hoy y el mañana. La película desafía las normas sociales al sumergirse profundamente en la intrincada naturaleza humana. Mediante interpretaciones cautivadoras, una dirección cuidadosamente elaborada y una narrativa que explora las complejidades del amor y la influencia del tiempo, ofrece una perspectiva única e inigualable.