El realizador presentó "Sublime" en la 72 Berlinale

Mariano Biasin: "Me da la sensación de que la juventud no consume mucho cine argentino"

El director argentino Mariano Biasin estrenó su ópera prima en la sección Generation del mítico Festival alemán. Una coming of age protagonizada por Martín Miller y Teo Inama Chiabrando.

Mariano Biasin: "Me da la sensación de que la juventud no consume mucho cine argentino"
Fotograma de "Sublime" dirigida por Mariano Biasin
Fotograma de "Sublime" dirigida por Mariano Biasin
sábado 19 de febrero de 2022

Mientras la mayoría de los ojos se posan en la Competencia Oficial, en otras secciones menos conocidas y visitadas de la Berlinale es donde realmente se encuentran verdaderas sorpresas. Aun con los cambios de rumbo que comienzan a evidenciarse con la gestión de Carlo Chatrian al frente de la dirección artística del Festival Internacional de Cine de Berlín, los equilibrios de la competencia principal tienen otras razones y finalidades. Eso hace que habitualmente uno sepa que quedarán para el recuerdo 4 o 5 películas y, respecto al resto, se conforma con que no sean demasiado insostenibles. Pero, mientras tanto, en Encounters, Fórum, Panorama y Generation, siempre puede buscarse algo diverso, con una sensibilidad menos evidente y lustrosa. El caso de Generation es muy interesante: su acento está en un cine destinado y habitado por niños y adolescentes. Las funciones con chicos en edad escolar rebosan de público (hay que tener cuidado porque muchas de ellas se hacen con una “voice over” en alemán en vez de subtítulos) y las búsquedas fuera de norma y los hallazgos florecen (aquí, por ejemplo, tuvo su premier mundial Mochila de plomo, de Darío Mascambroni).

Y es en Generation donde se proyectó Sublime, la hermosa película dirigida por el debutante en el largo Mariano Biasin. Sublime es una historia de crecimiento, de paso a la adultez (coming of age, como nos hemos acostumbrado a decir ahora) y Biasin sabe ponerse en los ojos, el cuerpo, la sensibilidad de esos adolescentes para quienes los conflictos que están atravesando estarían decidiendo “toda su vida”. El tempo, la música, el movimiento de los cuerpos edifican una verdad en la que algunas líneas del guion pueden resultar redundantes. Detalle que no desmerece en modo alguno una entrañable y amorosa historia, que sabe correrse de los lugares comunes que ha construido el cine. ¿Comedia romántica? Sí, quizás de ese subgénero al que llaman bromantic comedy. ¿Comedia musical? ¿Por qué no? Si con premeditación refiero a etiquetas que no encajan del todo con Sublime, es porque la película sabe utilizar ciertos lineamientos genéricos para crear un mundo propio, en el que no se siente atada por todos los mandatos que esos géneros requieren. Personal y sincera, con un elenco que simplemente es perfecto (llaman la atención los protagónicos Martín Miller y Teo Inama Chiabrando) y una música que lleva la deriva narrativa con sensibilidad y justeza, Sublime ha sido una de las películas más bellas de esta 72° edición de la Berlinale.

Allí tuve la ocasión de realizar un reportaje a Mariano Biasin, que fue publicado por Diario Bae y que aquí reitero en su versión completa (cosas de los diarios en papel: cierres, espacios, etc.; en la edición mucho quedó “fuera de campo”).

¿Cómo llegas a la historia de Sublime? ¿Por qué un coming of age para tu debut en el largo como realizador?
Esperaba ansioso la oportunidad de hacer mi primer largo. Luego de hacer el cortometraje El inicio de Fabrizio, que formó parte de Historias Breves 11, y ganó el Oso de Cristal en Berlinale 2016, sentí que seguir en esa línea podría ser una buena idea para mi primer largometraje. No quisimos hacer la versión larga de El inicio de Fabrizio, porque me gusta tanto cómo quedó, que no lo quise arruinar al intentar estirarlo. Ahí apareció el disparador de Sublime. Lo primero fue una pequeña escena del protagonista despertando de un sueño revelador.

La música juega un rol fundamental en la deriva narrativa y en el tempo del film, ¿cúal fue la relación con la película? ¿Qué estuvo antes? ¿Cómo influyó en la construcción y en el casting?
Con la idea argumental básica ya apareció la banda de rock. La música fue toda compuesta para la película. Para eso convoqué a Emilio Cervini, que hizo la banda sonora de dos de mis cortos, y con quien comparto proyectos musicales propios y salas de ensayo desde hace muchos años. Emilio fue un pilar del proyecto, fue un placer compartir este camino y este desafío con él. Trabajó desde el génesis con las canciones que tocan los personajes en la película, encontrando el tono justo en el estilo y en las melodías. Participó de todo el proceso de casting. Aprovechando sus dotes de profesor, fue quien se encargó del entrenamiento de los chicos elegidos para que aprendan a tocar sus instrumentos. Hizo supervisión en rodaje y toda la post-producción donde se sumó también la música incidental. Y hablando de la música no puedo dejar de mencionar la hermosa labor de Gaspar Scheuer, el director de sonido, en la etapa de diseño, en rodaje y en la mezcla.

En cuanto al casting y el estupendo conjunto de jóvenes que viven en la película. ¿Cómo fue la selección y cómo fue el trabajo?
El casting comenzó en 2019 cuando el mundo era otro. De la primera convocatoria, llegaron más de 1500 mails con material, que vimos uno por uno. Por suerte estuvo María Laura Berch durante todo el proceso, coordinando, observando, aportando infinitamente. Todo iba avanzando, pero la pandemia puso un freno.

Luego de un año entero de incertidumbre, muchas de las personas preseleccionadas habían crecido, cambiado, así que hubo que ampliar la búsqueda rápidamente. Fue una época de mucho Zoom, Meet, y castings musicales desde los teléfonos. Finalmente, la mirada valiosísima de María Laura, el apoyo del equipo de Dirección (Vero y Natalia Biasin y Lucas Aranda) y estas chicas y chicos, que pusieron un montón de entusiasmo y energía, se consolidó un grupo muy bueno para trabajar.

Cumpliendo con los protocolos a rajatabla, para mí fue fundamental lograr realizar muchos ensayos, encuentros, con María Laura, para trabajar los vínculos, que tuvieran confianza entre ellos. Y siento que eso sumó mucho.

¿Cómo ves al cine argentino en su relación con los jóvenes? (en cuanto a su representación y en cuanto a la relación como público). ¿Las películas argentinas protagonizadas por jóvenes las vemos quienes ya no lo somos?
Me da la sensación de que la juventud no consume mucho cine argentino. Es una generalidad, que tendrá sus matices, pero tengo esa impresión. Ojalá que podamos cambiar eso con el tiempo.

Y ojalá que Sublime pueda convocar audiencias jóvenes. Tengo la sensación que las situaciones y personajes en esta película están vivos, son vulnerables y tanto jóvenes como adultxs pueden sentirse identificadxs.

Lo onírico o la ensoñación, ciertas elipsis y el fuera de campo forman parte del encanto de Sublime. ¿Cuál es tu criterio en torno a qué mostrar y cómo cuando lo que está en juego son los sentimientos o el deseo?
Esa línea empezó a tomar nitidez en la escritura del guion. Fueron apareciendo algunas pistas de lo que luego en rodaje se convertiría en la “manera de relatar” de la película. Me interesaba utilizar el plano de la espalda del protagonista, siguiéndolo y viendo el mundo que tiene adelante. La cámara se convirtió en una mirada cálida a su alrededor.

Encontrar el punto justo de “esto no hace falta” y “con esto está contado”. La palabra “sutil” acompañó el camino, al menos desde la intención, viendo lo que los chicos y chicas transitaban en las escenas.

También esas frases resonaron en la isla de edición, donde se terminó de dibujar esa línea.

¿Cómo fue tu llegada a la Berlinale? ¿Cómo pensás el futuro del cine? ¿Y el de los festivales?
Llegué a Berlinale con mucha emoción. Me cuesta caer que la película se va a estrenar en semejante festival. La gente de la organización está diciendo cosas lindas de la película todo el tiempo. Estoy ansioso de que llegue la Premiere, y poder verla en una sala de cine con muchas personas. Aún no la vieron gran parte del equipo, ni lxs actuantes. Estábamos esperando poder compartirla en pantalla grande juntxs. Llegó primero esto, y lo estamos disfrutando, sabiendo que representamos a un montón de personas que sumaron mucho para que la película sea lo que es.

Sólo lamento no haber podido viajar con Juan Pablo Miller, el productor de la película, y mi amigo, que por cuestiones de vacunas no pudo sumarse, pero nos acompañamos paso a paso desde la distancia.

El futuro del cine… Desde mis primeros pasos en la facultad, temía que la sala de cine, ese fenómeno artístico-social-cultural transmutara o llegara al apocalipsis antes de poder filmar una película. Ojalá que el mundo de las plataformas prolifere, encontrando un lugar para todo tipo de contenidos, no sólo las bombas comerciales, y también sin dejar a los cines vacíos. Que sigan lxs acomodadorxs con linternas. Alguien haciendo cuernitos en la proyección mientras pasa el rodante final. Ese suspiro o sonrisa que recorre la platea. ¡Larga vida al cine en el cine!

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