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Crítica de "Berta y Pablo": Matías Szulanski y un folletín musical

El director de "Último recurso" y "Juana Banana" parece haber encontrado un tono y estilo distintivos en sus últimas producciones, una tendencia que se consolida con esta película.

jueves 25 de abril de 2024

La comedia centrada en lo cotidiano, protagonizada por mujeres adolescentes que buscan su destino mientras lidian con dificultades económicas, ha sido el eje de sus obras recientes. 

Estas comedias, que combinan enredos, romance y construcción de identidad, se caracterizan por un estilo desenfadado y casual que se refleja tanto en la dirección de fotografía como en la puesta en escena. Una cámara en mano e inestable, transmite el caos de la ciudad y, a la vez, cierta desprolijidad en una puesta nteresada en captar sensaciones. Esta búsqueda visual evoca el cine imperfecto de las vanguardias europeas de los años sesenta.

Berta y Pablo (2024) sigue la línea cinematográfica del director Szulanski, centrándose en la vida de Caro (Ana Skornik), una joven inestable que llega desde Montevideo a Buenos Aires. Junto a su amiga Flor (Inés Urdinez), forman un dúo musical que puede verse como una versión moderna de Pedro y Pablo. Las letras de sus canciones reflejan el humor absurdo característico de Szulanski. A medida que avanza la historia, la protagonista descubre una apasionante relación amorosa entre su fallecida abuela Berta y un hombre llamado Pablo, encontrada entre las páginas de la colección de libros "Robin Hood".

Caro busca más sobre esta historia romántica, siguiendo pistas entre el Parque Rivadavia y Mercado Libre, explorando libros de páginas amarillas, al igual que la protagonista de Trenque Lauquen (2023) de Laura Citarella. Durante su búsqueda, también comienza a redescubrir su propio camino. Esta mezcla de música, humor y un toque de misterio, da a Berta y Pablo un aire único, permitiendo que el espectador siga el viaje emocional de la protagonista mientras desentraña la historia de amor de su abuela

Szulanski ha encontrado un tono que le resulta cómodo, abandonando sus películas de homenaje (Flipper, Astrogauchos, En peligro) para adentrarse en un tipo de cine alegre, un tanto errático y efímero como su protagonista, donde la música y el amor marcan el ritmo de la historia.

6.0
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