Amor en el séptimo arte
Juan Taratuto reúne en la pantalla grande a Gael García Bernal y Natalia Oreiro a través de “Nada entre los dos”
“Con esta historia me conectaron sensaciones vividas, compartidas, escuchadas, imaginadas, fantaseadas”, contó el cineasta en una entrevista exclusiva con EscribiendoCine.
Guillermo (Gael García Bernal) y Mechi (Natalia Oreiro) se conocen en un viaje laboral de la empresa para la que trabajan. Ambos están casados y arrastran vidas que ya no los representan. Escapando de un supuesto temblor, se cruzan una madrugada en la playa y, entre risas y copas, nace una conexión inesperada. Esta es la premisa inicial de Nada entre los dos (2026), la nueva película dirigida por Juan Taratuto, que se presenta en salas de cine argentinas. Tras el estreno del film, el cineasta dialogó con EscribiendoCine.
¿Qué circunstancias te conectaron con esta historia y por qué decidiste contarla en la pantalla grande?
Con esta historia me conectaron más que nada sensaciones vividas, compartidas, escuchadas, imaginadas, fantaseadas. La otra vez leía un texto interesante de Julian Barnes que dice que todo lo que uno consume, de alguna manera, es material que va haciendo como una especie de compost, que uno va seleccionando y, después, vierte para que pueda florecer un texto, o una obra.
En este caso, lo que más me conecta tiene que ver con tener una vida más parecida a la que uno quiere tener. Es una película en la que son dos personajes que tienen una vida bastante parecida a la que querían, pero en algún momento agarraron mal la curva y terminaron en un lugar que no es el deseado. Animarse a desear y animarse a concretar el deseo, no necesariamente lo erótico.
Gael y Natalia llevan una extensa y ecléctica trayectoria artística en el séptimo arte. Sin embargo, cada proyecto es único e irrepetible. ¿Qué cuestiones centrales aportaron sus labores al interpretar a Guillermo y Mechi que inicialmente estaban en el guion?
Es una confluencia de varias cosas. Número uno, su capacidad y su talento. Luego, las circunstancias, los compañeros con los que trabajan, el guion, la dirección. Creo que el gran aporte de Gael tuvo que ver con los silencios, es un personaje menos histriónico del que imaginábamos con Matías Scartascini (el otro guionista), pero sí un poquito más profundo en cuanto a su dolor. Natalia aportó el hartazgo del personaje, eso fue algo que le sumó mucho.
â El film podría enmarcarse en el género romántico, con tintes de drama y comedia, en el que ya has desarrollado otros proyectos. ¿Con qué certidumbres e incertidumbres te acercaste esta vez al género?
Peto (Menahem) dice que la película es una comedia romántica que en la mitad madura. Creo que a lo que se refiere es a que no está en juego el “chico busca chica” o “chica busca chico”, es decir, no está en juego qué pasa en esa pareja. Sí están en juego los personajes, quizás con una mirada más escéptica sobre el amor. La importancia está en cómo cada uno resuelve sus problemas sabiendo que la relación, o la pareja, no es el todo.
Este caso, la relación, el encuentro, o el romance, es para el otro. Es la posibilidad para cada uno de hacer un cambio, de seguir con una vida más parecida a la deseada.
Me acerqué al proyecto con la certidumbre de no querer hacer una película donde el conflicto estuviera en si la pareja se forma o no se forma. Y la incertidumbre tiene que ver con ver si esos personajes pueden salir adelante en la historia más allá del del romance.