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Crítica de “La Odisea”: Christopher Nolan y una obra maestra épica

Christopher Nolan entrega una adaptación monumental de "La odisea" de Homero que combina aventura, tragedia y espectáculo cinematográfico con resultados extraordinarios.

Crítica de “La Odisea”: Christopher Nolan y una obra maestra épica
miércoles 15 de julio de 2026

La odisea (The Odyssey, 2026) es una adaptación digna de la milenaria épica de Homero, escrita y dirigida por un Christopher Nolan que aquí posiblemente firma su mágnum opus. Filmada íntegramente con cámaras IMAX, mediando efectos prácticos, locaciones reales y con una duración de casi tres horas que abarca desde el saqueo de Troya hasta el regreso justiciero de Odiseo a Ítaca, la película es un espectáculo sensacional que captura la emoción de la historia como sólo puede lograrlo el cine.

Luego de tanta controversia manufacturada entorno al vestuario, el casting, los acentos americanos y las expresiones modernas, o mismo la preocupación por la supuesta precisión histórica en un mito, la película no necesita más excusa que el eterno poder de su historia y la proeza técnica del cineasta para transportar el espectador a “una época de magia aparente”, como reza al principio de todo.

La historia, de unos 2800 años más o menos, narra las desventuras del rey Odiseo mientras intenta regresar de la guerra a su casa contra viento y marea y la cólera de los dioses que ofendiera en su hubris. La película captura ingeniosamente los episodios más famosos del viaje, destacándose los calvarios del cíclope Polifemo y la hechicera Circe, llenos de asombro y horror, y el cantar de las sirenas, que en esta versión cumple una función narrativa crucial.

Es notable cómo Nolan, un director a quien se asocia más con la ciencia ficción que con aventura o fantasía, marida tan bien con el material. Aquí su preocupación por la necesidad de (sobre) explicar desaparece – los personajes intercambian historias más que información – mientras que su afinidad por los juegos temporales sirve perfectamente a la estructura del poema y sus numerosos marcos narrativos. Trabaja la tensión entre pasado, presente y futuro, alternando entre los horrores de la guerra, los que sortea a lo largo de su viaje y los que le esperan en casa para ir deconstruyendo a su héroe.

Muchos de los cambios que Nolan hace al texto son inspirados, como resolver el cautiverio e interrogatorio de Odiseo (Matt Damon) en la isla de Calipso (Charlize Theron) a través de lotos y desarrollar su enemistad con el mezquino pretendiente Antínoo (Robert Pattinson), cuya intriga palaciega amenaza la seguridad de la reina Penélope (Anne Hathaway). Otros cambios viran la historia hacia lo ominoso: Telémaco (Tom Holland) tiene una siniestra entrevista con Menelao (Jon Bernthal) y su sufrida Helena (Lupita Nyong’o), y la Atenea (Zendaya) que aparece esporádicamente ante Odiseo es más erinia que euménide.

Esta oscuridad permea la épica con pena y melancolía sin quitarle su brillo o los excitantes momentos de catarsis con los que se despide. La odisea es una excelente adaptación, fiel a la esencia de la historia fundacional sobre la expiación moral y la restauración del orden, fiel a la visión singular de un director que jamás resulta deshonesto o contradictorio. Promete de todo – acción, aventura, drama, horror, intriga – y no se queda corta con nada. No puedo recomendarla lo suficiente, no puedo esperar a verla de nuevo.

10.0
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