Festival de Cine de las Alturas 2026
Género y Diversidad: el cine como territorio de memoria, identidad y resistencia en Jujuy
La sección Género y Diversidad del Festival Internacional de Cine de las Alturas reúne películas atravesadas por debates sobre identidad, memoria y derechos. Con títulos de Argentina, México y Rumania, la programación convierte al cine en un espacio de discusión política, resistencia y representación.
En el norte argentino, mientras las montañas rodean cada función y el público vuelve a llenar las salas del Festival Internacional de Cine de las Alturas, la sección Género y Diversidad se convierte otra vez en uno de los espacios donde el cine deja de ser solamente una pantalla para transformarse en discusión, memoria y experiencia colectiva. No se trata únicamente de películas sobre diversidad sexual o derechos adquiridos. Lo que aparece en esta programación son cuerpos enfrentados a estructuras familiares, judiciales, culturales y políticas que todavía intentan decidir quién puede amar, existir o narrar su propia historia.
La presencia de Tres kilómetros al fin del mundo, dirigida por Emanuel Parvu, marca uno de los momentos centrales de la sección. La película llega al festival gracias al acuerdo de cooperación entre el FIDiG Cine, la Unión Europea en Argentina y el Encuentro de Cine Europeo. Ambientada en una pequeña comunidad conservadora del Delta del Danubio, la historia sigue a un adolescente gay cuyo despertar identitario entra en tensión con una lógica social atravesada por el silencio, la religión y el control familiar. La película no necesita subrayados. Observa cómo opera la violencia cuando el entorno convierte la diferencia en amenaza.
En otro registro, En camino a Leo, documental de Ana Bárcenas Torres, desplaza la mirada hacia el interior de una familia. Allí, una madre enfrenta el tránsito identitario de su hijx mientras intenta desmontar sus propios temores y prejuicios. El film construye su potencia desde lo cotidiano: videos caseros, conversaciones íntimas y momentos de vulnerabilidad que exponen cómo las discusiones sobre género atraviesan también los vínculos afectivos. En tiempos donde ciertos discursos buscan reinstalar el odio como política pública, la película encuentra en la escucha y el acompañamiento una forma posible de resistencia.
La programación también recupera figuras borradas por la historia oficial. Vlasta, el recuerdo no es eterno, de Candela Vey y Tino Pereira, reconstruye la vida de Vlasta Lah, la primera mujer en dirigir un largometraje sonoro en Argentina. El documental funciona como investigación y como reparación. La búsqueda de los realizadores no apunta solamente a recuperar una filmografía olvidada, sino también a preguntarse por qué ciertas mujeres quedaron afuera del relato central del cine argentino. La memoria aparece aquí como un territorio en disputa.
Pero quizás uno de los golpes más fuertes de la sección llegue con Belén, dirigida por Dolores Fonzi. Basada en el caso real de la joven tucumana encarcelada tras sufrir una emergencia obstétrica, la película reconstruye uno de los episodios judiciales más brutales de los últimos años en Argentina. Lo que el film expone no es solamente la historia de una mujer criminalizada, sino el funcionamiento de un sistema dispuesto a disciplinar los cuerpos femeninos a través del castigo. A más de cuatro años de la legalización del aborto en Argentina, la película vuelve sobre una herida reciente que todavía sigue abierta en gran parte de América Latina.
En Jujuy, lejos de las discusiones encapsuladas en redes sociales o estudios televisivos, estas películas encuentran otra dimensión cuando son compartidas con el público. La sección Género y Diversidad del Festival de Cine de las Alturas no busca construir consenso ni ofrecer respuestas cerradas. Lo que propone es algo más incómodo y necesario: abrir preguntas. Preguntas sobre identidad, memoria, representación y violencia. Preguntas sobre quiénes ocupan el centro del relato y quiénes todavía continúan peleando por existir dentro y fuera de la pantalla.