Cierre de temporada

“Astor, Piazzolla eterno”, un verano musical al ritmo del 2x4 en el Teatro Colón

El espectáculo sobre la vida y obra del icónico artista tanguero contó con la autoría y dirección escénica de Emiliano Dionisi. Se presentó durante enero y febrero en el histórico complejo teatral.

“Astor, Piazzolla eterno”, un verano musical al ritmo del 2x4 en el Teatro Colón
lunes 02 de marzo de 2026

“¿Quién fue Astor Piazzolla?”. Una pregunta a la que seguramente muchas personas podrán encontrarle respuesta en algún documental, algún libro, algún sitio web o incluso por medio de un chatbot de Inteligencia Artificial. Si bien todas las contestaciones pueden incluir diversos datos históricos y pasajes musicales, hay una distancia espacial y temporal que resulta difícil de sortear. Sin embargo, este verano hubo un sitio donde esa frontera pudo borrarse durante dos horas, o al menos achicarse. Es que en el emblemático Teatro Colón se presentó el espectáculo musical Astor, Piazzolla eterno (2026), que convocó a múltiples espectadores de distintas generaciones.

Al sentarse en las butacas de cualquiera de los sectores del complejo teatral, ya sea más próximos o más alejados del escenario, la bienvenida a la travesía era la misma. Las luces se apagaban, las primeras melodías a cargo de la orquesta sonaban, las eclécticas voces de los intérpretes sobre las tablas arribaban y los ojos y los oídos de la audiencia se preparaban para vivir una cautivante experiencia artística. 

Desde su infancia hasta la adultez, entre sus anhelos y fracturas, de adversidades y satisfacciones, del proceso creativo de sus obras a su legado artístico. Así fue el recorrido biográfico y emocional alrededor del icónico artista argentino, que tuvo a Emiliano Dionisi en la autoría, puesta en escena y dirección general, a Nicolás Guerschberg en arreglos y dirección musical y a Tato Fernández en la dirección artística.

“Atravesaremos, en primera persona, un viaje onírico por su vida, sus influencias musicales, sus creaciones y su opinión sobre el arte y el mundo, en un recorrido poético, poderoso y evocador. Una celebración del hombre que revolucionó el tango y lo proyectó al mundo, definiendo para siempre el ADN de un país y transformando lo que parecía imposible”, plantea Dionisi en torno a la puesta que revolucionó tanto el escenario como los palcos y la platea.

Además de las imponentes animaciones en pantalla grande y las magnéticas melodías provenientes del bandoneón, los violines, el violonchelo, el contrabajo, la guitarra, el piano y demás instrumentos y efectos, la narración fue motorizada por las canciones y los textos con interpretaciones de Natalia Cociuffo, Nacho Pérez Cortés, Federico Llambí, Belén Pasqualini, Rodrigo Pedreira, Alejandra Perlusky y Francisco González Gil (cover). Cada uno, con un amplio recorrido en el género musical, aportó su impronta a un repertorio tan variado como instalado en el imaginario popular.

“¡Buen viaje!”, menciona Emiliano en la conclusión de su bienvenida al espectáculo. Y así lo ha sido durante enero y febrero, no solo para quienes hicieron decenas de funciones en el Colón, sino también para cada uno de los espectadores que se atrevió a vivir una experiencia multisensorial potenciada por la idiosincrasia argentina.

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