76 Berlinale
"Bosque arriba en la montaña", de Sofía Bordenave, estreno en el Forum de Berlín 2026
La directora argentina presentó en la sección Forum del Festival de Berlín una película centrada en el caso Rafael Nahuel, entre el juicio, la identidad mapuche y el debate sobre territorio y Estado.
En la prestigiosa sección paralela Forum del Festival Internacional de cine de Berlín tuvo su estreno Bosque arriba en la montaña (Forrest up in the mountain, según el título internacional) de la realizadora argentina Sofía Bordenave (directora de Estrella roja). Forum es la sección del festival que más espacio da a los documentales y, posiblemente, la que tiene las propuestas más arriesgadas (aunque la sección oficial Perspectives, que este año va recién por la segunda edición, pretende discutir ese sitial). Es, además, la más extendida e inabarcable: el apartado en el que se programó la película argentina consta de 32 películas. Pero ese es solamente el programa principal. A él hay que sumar 13 películas en Forum Special y otras 33 más en el apartado Forum Expanded. Ciertamente enorme: 78 títulos (entre los que se encuentran las últimas creaciones de autores reconocidos como Nicolás Pereda, Ted Fendt, James Benning o Rithy Panh).
La historia es ciertamente local, puntual, específica, y tiene que ver con la muerte (en nuestra Patagonia y a manos de la policía) del joven mapuche Rafael Nahuel, en el año 2017. La película (que dialoga temáticamente con Nuestra tierra, de Lucrecia Martel, recientemente presentada en el Festival de Rotterdam y con estreno previsto en nuestro país para el próximo 5 de marzo) hace foco en los hechos, en los personajes y en el juicio. Los detalles más anecdóticos e intrascendentes del juicio resultan llamativos no sólo por lo que se dice, sino por cómo ello es dicho y, sobre todo, por lo que no se dice. La mirada sobre la comunidad es otro punto a destacar. A contracorriente del discurso oficial (y no solo el del presente más cercano) la película se hace cargo –a su manera- de una gesta en búsqueda de la identidad. Contra los que con desprecio se refieren a los “mapuches autopercibidos”, Bosque arriba en la montaña (2026) indaga en la historia y admite a la identidad como una búsqueda permanente. Escucha a sus protagonistas y no les impone un discurso épico, propio de una gesta heroica. Esa identidad (re)descubierta es parte de la esencia de eso inmaterial que es bien distinto a la más tranquilizadora y encasillable pertenencia nacida de elementos atávicos y culturales.
Es mucho lo que deja para pensar y discutir. Clara en su postura, la directora no impone su mirada, que no por comprometida se impone a los hechos. No sobrecarga las interpretaciones. Comparte una parte de la historia que está (sigue siendo) silenciada. Ciertamente ello no es poco.
A raíz del estreno en la Berlinale tuvimos oportunidad de realizar algunas preguntas a Sofía Bordenave.
¿Cuánto te llevó pasar del proyecto a la película terminada? ¿Cómo fue ese proceso?
Empecé a trabajar en el proyecto hace unos tres años, sin un guion muy preciso pero con bastante cercanía al caso y a la problemática, fuimos filmando, revisando y repensando cada tramo de la película hasta tener los elementos que permitieron un primer corte, seguimos incorporando material de archivo hasta último momento.
¿Por qué elegiste esta historia? Mientras la Patagonia (literalmente) se prende fuego, ¿tenías presente que estabas tomando la postura contraria a lo que pareciera ser el discurso que intenta instalarse desde el poder?
Bueno, una parte de la película cuenta también la historia de los incendios en Patagonia, esos incendios provocados a posterior del genocidio conocido como la Campaña del Desierto, después de arrasar con el bosque nativo se introdujeron los pinos, uno de los grandes problemas con los que lidia la región patagónica para la prevención y combate de incendios. En relación a lo otro, sí, claro que tengo presente que la postura del gobierno es estigmatizar al pueblo mapuche, desconocer el sistema de derecho que ampara a los pueblos indígenas en Argentina y llevar adelante una política de securitización de la protesta que se traduce en que quien reclama por sus derechos es considerado un enemigo.
Se nota que te interesa la utopía. ¿Cómo es la construcción de ese otro relato que tiene que ver con la realidad del colectivo que retratas?
No creo estar retratando un colectivo, me parece que la película habla más de un sistema en el que se expulsan o se niegan otras maneras de estar en el mundo, es decir otras culturas. Esas otras culturas tienen, como cualquiera, elementos anclados en el pasado y proyecciones hacia el futuro. Es decir lo atávico y lo programático conviven como en, insisto, cualquier cultura. Pero hay sin duda características específicas, una de ellas es la relación con el territorio, con la naturaleza, con el paisaje que se plantea desde un lugar que no es centralmente productivo, esto genera estupor en muchas personas: pero si tienen ese lago, esos bosques, ¿por qué no los explotan? ¿por qué no construyen un hotel? ¿por qué no instalan un aserradero? ¿por qué no arman un emprendimiento? La extrañeza ante esa conviviencia serena es enorme.
La película es, también, una película de juicio. ¿Cuál es tu balance de la actuación del Poder Judicial?
Bueno, yo soy abogada, creo que el derecho y sus muchas formas de disputarlo sigue siendo un territorio válido para construir un mundo más justo e igualitario. En el contexto de extrema crueldad que asumen otras instituciones del estado, principalmente las del ejecutivo, el poder judicial sigue siendo un lugar al que acudir, hay mucho para cuestionar, la permeabilidad al poder político es en algunos casos escandalosa, pero en otros no. En el juicio este en particular, si bien no estuvimos de acuerdo con la calificación y por tanto con la pena, existió un reproche a la conducta de los prefectos. El Tribunal dirigió las audiencias con mucho aplomo, pero por otra parte decidieron llevar adelante el juicio a 500 kms del lugar en donde sucedieron los hechos y como se trasluce en la película, la falta de presencialidad afectó gravemente el desarrollo del juicio. Sobre todo pensando en ese carácter reparatorio per se que tiene sentar a los homicidas en un banquillo de acusados. Otra cosa que no sucedió en absoluto fue la investigación sobre las responsabilidades políticas. ¿Quién permitió y ordenó que se fuera a un desalojo con armas automáticas? ¿Quién alienta esa violencia? ¿Quién la consiente?