Entrevista con el actor irlandés del momento
Paul Mescal encarna a Shakespeare en "Hamnet", la película que indaga el origen de "Hamlet"
El actor irlandés presentó ante la prensa internacional "Hamnet", film dirigido por Chloé Zhao y ganador del Globo de Oro a Mejor Película de Drama, que explora la vida familiar de William Shakespeare y el vínculo entre pérdida y creación.
Gracias a sus interpretaciones en la serie Normal People y en films como Aftersun y Todos somos extraños, Paul Mescal se transformó en un actor de prestigio que cada vez es más reconocido por el gran público. Dueño de una sensibilidad que impregna en cada composición, en Hamnet le da vida a William Shakespeare, ni más ni menos. Se trata de una transposición de la novela de Maggie O’Farrel dirigida por Chloé Zhao en la que también brilla Jessie Buckley, con quien Mescal comparte prestigio y roles en películas con alto vuelo creativo.
Hamnet, que cuenta con el aporte de productores como Steven Spielberg y Sam Mendes, tiene serias chances de alzarse también con el Oscar. Su llegada a las salas argentinas constituye uno de los estrenos más esperados para una cartelera que comienza a llenarse de las películas que son protagonistas en esta temporada de premios.
El film tuvo la participación de la autora del libro como coguionista y, según el actor, su rol tiene mayor preponderancia en la pantalla. “En el libro, él está mucho más ausente de lo que probablemente está en la película”, afirma. Y agrega: “Pero creo que lo que a Chloe le interesaba inicialmente era crear este concepto de dividir la película en dos partes; una en la que se ve a Agnes (su esposa, interpretada por Buckley) y Will enamorarse. Y el resultado de ese amor es el nido de una familia. Y luego, la segunda parte de la película obviamente va en una dirección totalmente diferente. Y ahí es cuando finalmente se ve la ausencia de Will”.
Si bien el libro original se sustenta sobre datos corroborados históricamente, Farrell construye una narración con vuelo propio que indaga en la muerte de uno de los hijos de la pareja, el “Hamnet” del título. "Hamlet", para el tiempo de Will y Agnes, era una variación de ese nombre; a partir de estos vínculos, la autora imagina una relación profunda entre la muerte y la creación artística.
En cuanto al trabajo con la directora, quien se dio a conocer internacionalmente gracias a Nomadland, Mescal la caracterizó como “la más espiritual con la que he trabajado”. Y señaló: “También es la que más se interesa por lo físico. No necesariamente en términos de elecciones físicas, sino que le interesa no hablar necesariamente de la escena, sino sentirla. Así que hicimos mucho trabajo somático y físico. No sé si lo saben, pero trabajamos sobre los sueños. Así que gran parte del trabajo fue poco tradicional, como repasar escenas y analizar ritmos. Gran parte consistía en cerrar los ojos, buscar a tientas en la oscuridad algo que pareciera real y luego componer a partir de ahí”.
Sobre cómo es retratado el gran autor inglés, Mescal dijo lo siguiente: “Para quienes no hayan leído el libro, no se le conoce como William Shakespeare, sino como el marido, o Will. Y parecen novedosos cuando lees el libro, pero en realidad te están diciendo de qué trata la película en relación con él. Es el marido de la protagonista, Agnes. No es consciente de su propio mito porque aún no existe. Es un artista de Stratford que aún no sabe que es artista. Hay que decírselo. Y ella tiene que convencerlo para que vaya y haga lo que tiene que hacer. Todavía no tiene ningún sentido de grandeza. Hay una especie de sensación de que hay algo elemental dentro de él que necesita ser liberado. Pero necesita a Agnes para hacerlo. Eso hizo que el escritor y el artista pasaran a un segundo plano para mí y se tratara más bien de alguien que es un gran artista porque invierte profundamente en las relaciones que le rodean”.
En cuanto al trabajo que desarrolló Buckley, sostuvo: “Jessie está increíble en esta película. Y, de hecho, toda su obra es increíblemente brillante. Nos conocíamos muy bien. Creo que tenemos una forma de trabajar muy similar, que no es fija, pero sí bastante intensa, diría yo. No ensayamos en el sentido tradicional, pero pasamos dos o tres semanas juntos. Ella acababa de terminar de rodar La novia, de Maggie Gyllenhaal. Y yo había terminado La historia del sonido. Así que llegamos bastante agotados. Era como si hubiéramos ido al pozo. Y dijimos: ‘Bueno, encerrémonos ahora durante tres o cuatro semanas’. No ensayamos mucho las escenas, pero hicimos mucho trabajo físico. Nos metimos en el cuerpo del otro y sentimos realmente ese apoyo físico mutuo. Así que hicimos eso, porque además Chloe no es muy de ensayar. Lo sentimos en las primeras tomas. Normalmente, me gusta ensayar ya que vengo del teatro, pero en esta película sentí que todo lo descubríamos ante la cámara en tiempo real, como lo hacían los personajes. La actuación de Jessie es una actuación que van a estudiar durante mucho tiempo, creo, con ella”.
El intérprete también reflexionó sobre su personaje y el halo de misterio que siempre lo rodeó, a tal punto que hasta llegó a cuestionarse que él mismo haya escrito sus obras. “En mi opinión, creo que Shakespeare escribió las obras de Shakespeare”, dijo de manera categórica para luego agregar: “Pero, en cualquier caso, esto solo demuestra lo poco que sabemos realmente sobre este hombre. Para mí, la investigación consistió simplemente en volver a leer las obras y fijarme en aquellas que no había leído antes, como, por ejemplo, King John, donde me pareció una locura que escribiera esta obra antes de que muriera su hijo. En ese texto se lee ‘El dolor llena la habitación de mi hijo ausente’. Él escribió esto dos años antes de que su hijo muriera, y yo estaba convencido de que debió haberlo escrito después. Esto solo demuestra este tipo de comprensión profunda de la condición humana que tuvo. Así que se trataba simplemente de volver a las obras. Y cuanto más leía, más acudía a Chloe con ciertas frases. Como ‘el resto es silencio’, para poder incluirla, porque creo que lo dice todo. Es capaz de comunicar todo en tres palabras”.
Lejos de la reconstrucción biográfica tradicional, Hamnet se concentra en aquello que no dejó registro: la vida íntima, los afectos y las experiencias que preceden a la escritura. En ese desplazamiento, la película encuentra su núcleo y Mescal su punto de apoyo interpretativo. Shakespeare aparece no como una figura excepcional, sino como alguien atravesado por vínculos y pérdidas concretas, desde donde la creación emerge como consecuencia y no como destino.