Festival de Cannes - Competencia Oficial

Crítica de “La Petite Dernière”: el deseo como resistencia silenciosa

Con una narrativa íntima y alejada de los lugares comunes, Hafsia Herzi debuta en la Competencia Oficial de Cannes con una historia de iniciación afectiva y sexual en los márgenes sociales y culturales de París. Basada en la novela de Fatima Daas, la película traza con precisión el dilema de una joven musulmana lesbiana que busca afirmarse sin romper con sus raíces.

Crítica de “La Petite Dernière”: el deseo como resistencia silenciosa

Por primera vez en su carrera, Hafsia Herzi —actriz y directora franco-tunecina— ingresa en la competencia internacional de Cannes con La Petite Dernière (2025), una adaptación de la novela homónima de Fatima Daas. El film propone un acercamiento delicado pero firme a los conflictos de identidad, deseo y pertenencia de una adolescente musulmana lesbiana en los suburbios de París.

La historia se centra en un momento de quiebre para Fatima, de 17 años, quien decide afirmarse como lesbiana en un entorno atravesado por normas tradicionales y mandatos religiosos. La cámara, siempre próxima al cuerpo y al rostro de Nadia Melliti —quien interpreta a Fatima—, registra esa búsqueda con una cercanía que prescinde de golpes de efecto para construir una tensión constante entre el mundo familiar y el nuevo universo afectivo que la joven comienza a explorar.

Fatima se mueve entre dos espacios que la configuran: el hogar cálido, amoroso pero represivo, y el exterior, donde encuentra tanto apertura como hostilidad. La narración evita el trazo grueso o la victimización, apostando por una mirada matizada tanto sobre el conservadurismo como sobre el ambiente queer. Lo que predomina no es el drama explícito, sino una pulsión contenida que Herzi administra con notable madurez.

El relato esquiva el clímax dramático tradicional y propone, en cambio, una acumulación de gestos mínimos —una conversación suspendida, una lágrima no explicada, un silencio persistente— que configuran un retrato sutil de emancipación. La protagonista estudia, juega al fútbol, se enamora, fracasa y persevera, sin que su orientación sexual se vuelva un eje único o excluyente. Esa complejidad, ajena a cualquier lógica binaria, convierte a la película en una propuesta cinematográfica que expone las contradicciones sin necesidad de resolverlas.

La Petite Dernière no sólo funciona como retrato generacional, sino también como una toma de posición política sin necesidad de proclamas. Herzi elige acompañar a su personaje con respeto, sin moralismos ni concesiones, en una historia donde el deseo no es escándalo ni redención, sino afirmación silenciosa.

8.0
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