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Crítica de "Tom en la granja", Xavier Dolan y una atracción prohibida
"Tom en la granja", cuarto largometraje de Xavier Dolan, demuestra una vez más su ambición al elegir temas profundos y controvertidos. Después de una trilogía centrada en el amor imposible, Dolan adapta la obra de Michel Marc Bouchard en forma de un thriller psicológico.
En Tom en la granja (Tom à la ferme, 2013), Xavier Dolan se sumerge en el papel del protagonista, Tom, un joven dedicado a la publicidad que se aventura al campo para asistir al funeral de su amante. Durante su estancia en la granja familiar, Tom se enfrenta a una situación inesperada al encontrarse con su madre (Lise Roy) y un hermano desconocido (Pierre-Yves Cardinal). El hermano, de carácter taciturno y violento, rápidamente lo amenaza, obligando a Tom a ocultar la verdadera naturaleza de su relación con su difunto compañero. A medida que se involucra en la vida rural y se adentra en las tareas agrícolas, se ve envuelto en una relación tóxica y peligrosa con su propio hermano.
El personaje de Tom se presenta como un ser complejo, ya que recientemente ha experimentado un impacto emocional devastador. Sus reacciones, en ocasiones desconcertantes y hasta molestas, nos sumergen en una atmósfera similar a la de una película de terror, donde la identificación con el protagonista resulta crucial para que el público se sienta inmerso en su peligroso viaje. Sin embargo, en Tom en la granja, esta identificación no se mantiene de forma constante. Dolan introduce un personaje femenino (interpretado por Evelyne Brochu) para brindarnos una perspectiva más profunda de la situación de Tom, pero lamentablemente, este personaje es abandonado prematuramente sin haber cumplido plenamente su propósito.
Dolan demuestra su destreza al llevar a cabo el montaje de la película, mostrando una sobriedad más notoria en comparación con sus trabajos anteriores. La elección de una banda sonora que no transforma las escenas en videoclips, utilizando una economía de recursos, contribuye a mantener la cohesión narrativa de la historia.
Tom en la granja nos sumerge en una trama arriesgada que aborda temas complejos como el síndrome de Estocolmo y la represión de la homosexualidad. Dolan logra introducir momentos de desequilibrio en la trama clásica, aportando frescura a la historia. A través de su dirección y montaje, demuestra una mayor sobriedad y una elección consciente en la creación de la banda sonora.