Festival de Cannes 2026
Federico Luis, director de "Para los contrincantes", cortometraje argentino en competencia en Cannes
En esta entrevista, el realizador reflexiona sobre el proceso creativo detrás de este cortometraje seleccionado para integrar la Competencia Oficial del 79° Festival Internacional de Cine de Cannes.
El catálogo del Festival Internacional de Cine de Cannes presta más atención a las fotos, una breve descripción de la carrera del director o directora y una mínima reseña de la trama. Está claro que no hay allí intención alguna de compartir textos mínimamente interesantes. En el mejor de los casos, lo que encontramos es una escueta sinopsis de la trama.
En el caso del Para los contrincantes, cortometraje dirigido por el argentino Federico Luis seleccionado como parte de la Competencia Oficial en ese apartado, en el catálogo sólo se señala “En el barrio popular de Tepito, un niño persigue lo que es el Gran Sueño Mexicano: ser campeón de boxeo”.
Está claro que nada se dice allí del universo tan particular que la cámara del director de Simón de la montaña (ganadora aquí de la sección de la Semana de la Crítica en 2024). Tampoco de la sensibilidad para poner en escena una pelea real de la que participan menores de edad. La cámara sigue al protagonista en la antes, durante y después de la pelea. No corresponde adelantar mucho (y caer en el error del catálogo de quedarse sólo en la trama de la película). Pero sí decir que Para los contrincantes, está, sin distinción de extensión de metraje y también sin dudas, entre lo mejor de la selección de esta 79° edición del Festival Internacional de Cine de Cannes.
Es muy difícil acceder a la proyección de cortometrajes, en general, y en nuestro país en particular. Así que, para agendar cualquier posibilidad que se presente en el futuro y para evitar adelantar cualquier elemento que no corresponda, aquí les dejamos las respuestas del propio realizador ante las preguntas que le pudimos formular a propósito de la premier mundial que tuvo lugar en el mismo día de hoy en el Festival de Cannes.
¿Por qué decidiste filmar en México?
¿Por qué México? Bueno, yo hace dos años, después del estreno de Simón de la Montaña, me encuentro escribiendo el guion de lo que va a ser mi segundo largometraje, El entrenador de perros, que está basado en una novela de un escritor mexicano, Mario Bellatin, y que estoy escribiendo con un escritor argentino, Matías Fernández Burzaco. Este último también va a ser, junto con Toto Ferro, el protagonista de la película.
¿Cómo llegaste a esta historia?
Fui varias veces a la Ciudad de México a visitar a Mario para comentarle, consultarle y mostrarle los avances de este guion. Mario es bastante inquieto. No le gusta estar sentado para conversar y siempre me llevaba de paseo para ir cruzándonos con situaciones de la vida real que vayan como haciéndonos entrar y salir de la ficción. Y un día me invitó a ir a ver boxeo a Tepito, que es la cuna del box mexicano. En México el boxeo es un deporte tan popular, tradicional, como lo es el fútbol en Argentina. Un deporte, digo, de una forma quizás no tan precisa, porque creo que uno juega al tenis, uno juega al golf, uno juega al fútbol, pero el box no juega, sino que el box se pelea. Y bueno, terminé en este lugar y la sorpresa que Mario tenía guardada era que los boxeadores iban a ser (son) chicos de entre 5 y 15 años que se están preparando para ser boxeadores profesionales y que compiten de una manera bastante profesional. Y cuando llegué a ese lugar y vi todo ese dispositivo, esas peleas, en Tepito, que son jornadas en las que hay alrededor de entre 15 y 20 peleas, quedé como tan impactado con toda la expectativa que hay sobre cada niño y toda la presión que hay por parte de sus entrenadores, sus padres, de parte de ellos mismos, de tener que “performar” estos personajes de boxeadores profesionales, aun siendo niños, que sentí como un gran deseo de filmar y de ahí nace Para los contrincantes.
¿Cómo trabajaste con los protagonistas?
Trabajé un poco como suelo trabajar, que es creando un vínculo por fuera del cine y tratando de conocerlos por fuera de lo que específicamente se ciñe a la historia que vamos a contar y tratando de crear un vínculo de confianza mutua en la cual se pueda habilitar a mostrar un poco más de la intimidad y a no sentir la inhibición que puede a veces producir la idea de actuar en una película. Es curioso eso también porque en la pelea que estamos poniendo en escena, yo quería que fuese lo más parecido posible a lo que es una pelea en la vida real y tratar de que la filmación no afecte demasiado sobre la emoción real y esa emoción que particularmente tienen al finalizar la pelea en la que, después de diez minutos donde dejaron muchísima energía e intensidad, quedan como un estado catatónico, medio psicodélico, en el cual, de hecho, los padres me decían “mirá, si les querés decir algo, no se lo puedes decir apenas termina la pelea” porque no pueden escuchar nada, porque están en un estado de abstracción muy, muy grande. Y ese estado me hace acordar al estado que uno tiene cuando es niño después de pasar una tarde jugando al fútbol o corriendo por la playa y quedando como exhausto y como fuera de la realidad. Yo quería capturar un poco ese estado. Entonces, mi plan era intentar crear las condiciones para que el rodaje pudiese colarse de la manera más orgánica posible dentro de una pelea real por los puntos.
El boxeo, de por sí genera polémica. En este caso, además, los que pelean son niños. ¿Qué límites te planteaste?
Y los límites, en realidad, para mí son los límites que impone la realidad. Traté de que la ficción (se corrije). Traté de que el documental o la ficción o lo que fuese que sea no censurase ni tampoco aumentase mucho lo que realmente sucede para poder tener esa sensación de verdad tan fuerte que es tan impactante y que fue lo que a mí me magnetizó desde el comienzo.
Por último, contame un poco más sobre los que estás trabajando ahora en la residencia de Cannes (programa de apoyo para el que fue seleccionado)
¿En qué estoy laburando ahora? Es una película que se llama El entrenador de perros. Es una historia sobre un entrenador de perros que es un hombre inmóvil y con un cuerpo deforme que, a pesar de eso, es el mejor entrenador de pastor belga malinois del país, que es una raza que se suele usar tanto en la policía como en los bomberos, como en los ejércitos de todos los países. Son unos perros con mucha destreza física, hay mucha inteligencia, hay mucha docilidad también, una vez que son entrenados. Y este entrenador de perros tiene un vínculo con el ejército nacional del país para entrenar y venderles perros. Y una vez que llega a su casa un soldado joven a buscar una perra, él se siente atraído hacia este joven como una posibilidad de convertirlo en su próximo enfermero y como esa tensión de pasar de ser un soldado a ser un enfermero. De eso un poco va la película nueva…