Crítica de "Nunca vas a estar solo": Alex Anwandter y un drama sobre violencia, identidad y fracturas sociales

Inspirada libremente en el caso de Daniel Zamudio, la ópera prima de Alex Anwandter construye un relato sobre violencia, identidad y vínculos familiares. A través de la historia de un adolescente víctima de un ataque homofóbico y la transformación de la relación con su padre, "Nunca vas a estar solo" explora tensiones generacionales y fracturas sociales en el Chile contemporáneo.

Crítica de "Nunca vas a estar solo":  Alex Anwandter y un drama sobre violencia, identidad y fracturas sociales
martes 19 de mayo de 2026

Nunca vas a estar solo (2016), ópera prima del chileno Alex Anwandter, exintegrante y líder de la banda de pop electrónico Teleradio Donoso, toma como punto de partida el asesinato de Daniel Zamudio, el joven gay que murió tras sufrir un ataque perpetrado por un grupo de neonazis en Santiago de Chile. Sin reconstruir el caso de manera directa, la película trabaja sobre ese hecho para construir un relato sobre la violencia, los vínculos familiares y las tensiones sociales.

La historia sigue a Pablo (Andrew Bargsted), un adolescente que mantiene una relación distante con su padre, Juan (Sergio Hernández), un hombre de 60 años empleado en una fábrica de maniquíes que proyecta convertirse en socio de la empresa. Su rutina se quiebra cuando Pablo, único sostén afectivo de su entorno familiar, es víctima de una agresión callejera ejecutada por jóvenes atravesados por discursos de odio y violencia homofóbica.

La estructura narrativa se divide en dos movimientos. En el primero, la película se detiene sobre Pablo: su identidad, la relación conflictiva con su padre, su deseo de travestirse, sus vínculos afectivos y el hostigamiento cotidiano que recibe dentro de su entorno social. Luego del ataque, el eje cambia y el relato se desplaza hacia Juan. La película se concentra entonces en el impacto posterior al hecho, en aquello que sucede alrededor de la víctima mientras permanece entre la vida y la muerte.

Anwandter deja que la relación entre Sergio Hernández y Andrew Bargsted encuentre sus propios ritmos para construir un drama que incorpora elementos del thriller. La puesta trabaja sobre la composición de los planos, los silencios y una banda sonora que acompaña la tensión sin convertirla en artificio.

Nunca vas a estar solo construye una mirada sobre la brecha generacional en Chile. Por un lado, aparecen las tensiones vinculadas a las transformaciones culturales y las disputas alrededor de la identidad; por otro, una generación aferrada a modelos tradicionales de estabilidad y pertenencia. En ese cruce, la película encuentra su núcleo: no solo hablar de un crimen de odio, sino también de aquello que ese hecho expone dentro de una sociedad.

6.0
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