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Crítica de "Aves de corral": crimen, diálogos y un grupo de perdedores en la ópera prima de Antonio Vicent

Antonio Vicent debuta en el largometraje con "Aves de corral", una comedia criminal que dialoga con el cine negro de los años noventa y se sostiene en su reparto coral, aunque su guion evidencia desajustes narrativos.

Crítica de "Aves de corral": crimen, diálogos y un grupo de perdedores en la ópera prima de Antonio Vicent
EscribiendoCine-Noticine
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lunes 09 de marzo de 2026

Antonio Vicent llega al largometraje con Aves de corral (2026), una ópera prima que se instala dentro de la tradición de la comedia criminal contemporánea. Lejos de los moldes más reconocibles del humor español reciente, el director arma un relato que remite al cine negro de los años noventa, con ecos del universo narrativo de Quentin Tarantino y los hermanos Coen. En lugar de reproducir esos modelos de manera literal, Vicent introduce una variante marcada por un tono de absurdo y una mirada distante hacia sus personajes: un grupo de delincuentes menores que transitan la historia desde sus propias torpezas.

Uno de los pilares del film es su reparto coral y el trabajo con los diálogos. En varios pasajes, el intercambio entre personajes sostiene la narración a partir de un humor que combina ironía y situaciones desajustadas. Actores como José Luis García Pérez, Pedro Casablanc y Antonio Durán “Morris” construyen figuras que encuentran su lugar en ese ecosistema de criminales improvisados. Dentro del conjunto, Diego Anido se convierte en la presencia más destacada: su interpretación articula matices y recuerda ciertos registros del cine clásico estadounidense, con una composición que adquiere un peso particular dentro del relato.

Si el elenco aporta cohesión, el guion —también firmado por Vicent— exhibe los principales problemas de la película. La introducción de los personajes se extiende más de lo necesario y permanece demasiado tiempo en un mismo espacio narrativo. Ese comienzo ralentiza el desarrollo de la trama principal y diluye parte de la tensión que el relato intenta construir. A medida que avanza la historia, algunas líneas argumentales no terminan de integrarse entre sí y quedan abiertas sin una resolución clara. El clímax, por su parte, adopta un tono ambiguo que debilita el cierre.

En el plano técnico, Aves de corral se presenta como una producción de escala moderada. La puesta en escena privilegia una planificación funcional, en ocasiones cercana a ciertos códigos televisivos, aunque la fotografía consigue resolver con eficacia las secuencias nocturnas y aprovechar los recursos disponibles. El metraje contenido y un ritmo generalmente ágil ayudan a que la narración avance sin volverse pesada.

Aves de corral no es una obra plenamente equilibrada, pero deja ver una búsqueda dentro del panorama reciente del cine español. Antonio Vicent muestra capacidad para dirigir actores y para construir situaciones que funcionan desde el diálogo y el absurdo. El resultado se mueve entre aciertos y desajustes, pero introduce una propuesta que intenta correrse de fórmulas previsibles.

6.0
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