Del 15 al 20 de junio
Comienza el SEFF 2026: Nueve años de referencia para el cine federal
El Santiago del Estero Film Fest celebra su novena edición con más de 150 películas de 30 países, actividades gratuitas y una programación que reafirma su lugar como espacio federal para el cine argentino, independiente y de autor.
Desde este lunes y hasta el 20 de junio, el Santiago del Estero Film Fest celebrará su novena edición en el Colegio de Arquitectos de Santiago del Estero. Con más de 150 películas provenientes de alrededor de 30 países, doce horas diarias de actividades gratuitas y una programación en la que el cine nacional representa más del 50% de la grilla, el SEFF vuelve a reafirmar una identidad que lo ha convertido en una de las experiencias más singulares del circuito audiovisual argentino.
“Este crecimiento representa la consolidación de un proyecto cultural que nació con la convicción de que el acceso al cine que de otra forma no se puede proyectar en nuestro territorio”, afirma su codirectora, Pichu Tomsic. Y agrega: “Haber llegado a una novena edición con una programación internacional tan amplia demuestra que desde Santiago del Estero es posible construir un espacio de referencia para el cine independiente, de autor y de nuevas miradas”.
Un festival necesario
Mientras muchas películas encuentran cada vez menos pantallas para circular, el rol de los festivales se vuelve central. No solo como espacios de exhibición, sino también como lugares de encuentro, reflexión y formación de públicos.
La gratuidad, en este sentido, no es un detalle menor. Forma parte del ADN del SEFF desde sus inicios y constituye una definición política y cultural.
“Creemos que hoy es más importante que nunca sostener espacios gratuitos de encuentro con el cine”, sostiene Tomsic. “En momentos donde la producción audiovisual enfrenta dificultades y donde muchas obras encuentran cada vez menos lugares de exhibición, los festivales cumplen una función fundamental como puentes entre las películas y el público”.
La afirmación adquiere especial relevancia en un escenario nacional donde el acceso a cinematografías diversas se vuelve cada vez más limitado. Frente a la lógica dominante de los algoritmos y las grandes plataformas, el festival propone una experiencia colectiva basada en el descubrimiento, el intercambio y la conversación.
“Entendemos la cultura como un derecho y apostamos a que cualquier persona, independientemente de su situación económica, pueda descubrir nuevas películas, participar de actividades formativas y encontrarse con realizadores de distintas partes del mundo”, señala.
El cine santiagueño como protagonista
Si bien la dimensión internacional es uno de los rasgos distintivos del festival, el cine producido en Santiago del Estero ocupa un lugar estratégico dentro de la programación.
En esta edición se exhibirán cuatro producciones locales: Huasi, de Juan Sebastián Torales; Limón, de Lucas Nazar Vinocur y Nataly Infante Cejas; Creaturas, de Valeria Suárez; y Bariloche del Estero, documental dirigido por la propia Pichu Tomsic.
La presencia de estas obras no responde a una cuota simbólica ni a una lógica de representación territorial. Es el resultado de un proceso que el festival viene acompañando desde hace casi una década.
“La evolución ha sido muy significativa”, explica Tomsic. “A lo largo de estos años vimos crecer una generación de realizadores y realizadoras que comenzaron a producir con mayor continuidad, profesionalización y ambición artística”.
Ese crecimiento también se refleja en la diversidad de propuestas y en la capacidad de las producciones santiagueñas para dialogar simultáneamente con la identidad local y con problemáticas universales.
“Tratamos de generar un espacio donde las historias de nuestra provincia puedan encontrarse con el mundo. Acompañar ese crecimiento y seguir construyendo una plataforma que impulse y visibilice la producción audiovisual local es uno de los principales objetivos”, afirma.
Memoria, patrimonio y futuro
La apertura del festival estará marcada por la proyección de La película del Rey, de Carlos Sorín, al cumplirse cuarenta años de su estreno. La obra forma parte del Plan Recuperar, iniciativa impulsada por la Asociación de Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) junto a Gotika para la restauración y preservación del patrimonio audiovisual argentino.
La programación incluirá además veinte títulos recuperados dentro de este proyecto, entre ellos obras de María Luisa Bemberg, Adolfo Aristarain, Bruno Stagnaro, Daniel Burman y Alejandro Agresti.
Para Tomsic, la decisión de incorporar este eje responde a una convicción profunda: “No hay futuro para el cine sin memoria”.
“La preservación audiovisual es una tarea fundamental para resguardar nuestro patrimonio cultural y para garantizar que las nuevas generaciones puedan acceder a obras que forman parte de la historia del cine argentino”, sostiene.
En tiempos donde la urgencia parece devorarlo todo, la recuperación de estas películas funciona también como un gesto político: recordar que el cine argentino posee una historia rica, diversa y profundamente federal que merece ser conservada y transmitida.
Formar espectadores, construir comunidad
El SEFF nunca se pensó únicamente como una pantalla. Desde sus primeras ediciones buscó convertirse en un espacio de formación y participación ciudadana.
Por eso, junto a las proyecciones, se desarrollarán talleres, actividades de capacitación y una nueva edición de SEFF en Corto, propuesta que acompaña a los participantes en todo el proceso de realización de un cortometraje. También continuará SEFFCUELAS, el concurso de videominutos destinado a estudiantes secundarios de toda la provincia.
“Nos interesa generar herramientas para que niños, jóvenes y adultos puedan acercarse al lenguaje audiovisual desde una perspectiva crítica y creativa”, explica Tomsic.
La frase resume buena parte del espíritu que sostiene al festival desde sus comienzos: entender que el futuro del cine no depende solamente de quienes filman, sino también de quienes aprenden a mirar.
A nueve años de su nacimiento, el Santiago del Estero Film Fest se consolida como mucho más que un evento cinematográfico. Es una plataforma para el cine santiagueño, una ventana para el cine argentino, un puente hacia el cine del mundo y, sobre todo, una demostración concreta de que la construcción cultural sigue siendo posible lejos de los grandes centros de producción. En tiempos de incertidumbre, esa persistencia ya constituye una forma de esperanza.