Salas de España

Crítica de "Emergency Exit": el viaje inmóvil de Lluís Miñarro

En su nueva película como director, "Emergency Exit", Lluís Miñarro propone un trayecto suspendido entre deseo y muerte: un autobús detenido en el tiempo donde los pasajeros dialogan, se enfrentan y se exponen como figuras de una fábula cinematográfica ajena a la lógica industrial.

Crítica de "Emergency Exit": el viaje inmóvil de Lluís Miñarro
EscribiendoCine-Noticine
EscribiendoCine-Noticine
miércoles 24 de diciembre de 2025

Persona culta, con capital simbólico y una red de vínculos decisiva para la concreción de proyectos audiovisuales, Lluís Miñarro desarrolla desde 1996 una trayectoria ligada al cine como experiencia artística y de riesgo. Productor, guionista y director, fue una figura clave en los inicios de Isabel Coixet, Marc Recha y Albert Serra, y sostuvo colaboraciones con autores ya consagrados como Manoel de Oliveira, Apichatpong Weerasethakul, Naomi Kawase, José Luis Guerín y Lisandro Alonso. En todos los casos, su apuesta fue por un cine desplazado de los circuitos industriales, atento a la forma, al lenguaje y a una idea de autor que privilegia la búsqueda por sobre la rentabilidad.

Esa misma lógica atraviesa su trabajo como realizador. Desde Familystrip hasta Blow Horn, Stella cadente y Love Me Not, Miñarro consolidó una filmografía que se sitúa en los márgenes de la narración clásica. Emergency Exit (2025), presentada en los festivales de Tallin, Mar del Plata y Gijón antes de su estreno en España, continúa esa línea y funciona como síntesis de su recorrido.

La película se inicia en la estación de una ciudad sin nombre. Un grupo heterogéneo de pasajeros sube al autobús número 8, conducido por una figura que remite de inmediato a una presencia liminal. El destino anunciado es Circunvalación, pero el trayecto pronto se revela como una suspensión del tiempo normativo. A partir de ese punto, el relato se organiza como una sucesión de escenas dialogadas entre catorce viajeros que comparten el mismo espacio sin necesariamente compartir vínculos previos.

Más que personajes, se trata de tipos en tránsito: hombres y mujeres detenidos en una suerte de paréntesis vital, que hablan, discuten, recuerdan, se confiesan. Cada conversación expone obsesiones, deseos, frustraciones y miedos, en un recorrido que no conduce a un punto concreto sino a un enfrentamiento con la propia finitud. El viaje no avanza: se repite, se pliega sobre sí mismo, insiste.

En ese mosaico coral, Miñarro articula una serie de escenas autónomas. Myriam Mézières y Arielle Dombasle componen, bajo los nombres de Asunción y Brigitte, una pareja que ironiza sobre lo divino y lo humano, incorporando autorreferencias vinculadas a sus trayectorias con Alain Tanner y Éric Rohmer. Lu Colomina y Francesc Orella encarnan la discusión entre una actriz teatral y su representante —también su esposo—, ampliando el conflicto hacia zonas de poder y dependencia. Albert Pla interpreta a un director exhausto frente a un encargo sin deseo, mientras Oriol Pla construye la figura de un sacerdote atravesado por la pulsión sexual.

Naomi Kawase aparece como una antropóloga dedicada a la recuperación de canciones de cuna, aislada en su propio decir. Aida Folch y Laia Brugarolas desarrollan el vínculo entre una madre y una hija atravesado por el desgaste y la confrontación verbal. Gonzalo Cunill da vida a un vendedor cuya mercancía consiste únicamente en clavos oxidados. Emma Suárez encarna a una ginecóloga que reflexiona sobre su práctica profesional, y Marisa Paredes, en un gesto de autointerpretación, asume el rol más reflexivo del film: una voz que piensa el tiempo, el trabajo actoral y la memoria a través de objetos y fotografías.

El conductor, interpretado por Miquel Barberà, refuerza la dimensión alegórica del relato, mientras un cuerpo ajeno y deseante —el de Jhonattan Burjack— irrumpe como figura transversal, activando fantasías y desplazándose del espacio físico al onírico, del asiento del autobús al interior del sueño.

El viaje que propone Emergency Exit es, en última instancia, una metáfora del tránsito vital. Deseo y muerte funcionan como fuerzas constantes, y el espectador queda incluido en ese desplazamiento sin posibilidad de descenso. La referencia a El ángel exterminador resulta inevitable: como en la película de Luis Buñuel, los personajes permanecen atrapados en una situación que no pueden abandonar. También resuena Subida al cielo, donde el trayecto en autobús se convierte en espacio de cruce entre eros y thanatos.

Desde lo formal, el estatismo de la puesta no debilita el dispositivo narrativo. La fragmentación, las irrupciones del espacio onírico, la convivencia de lenguas, el uso del color y las transparencias visuales refuerzan el carácter simbólico del conjunto y sostienen una lógica de fábula contemporánea. El humor, el extrañamiento y cierta inclinación surreal atraviesan el film sin buscar síntesis ni clausura.

Emergency Exit se inscribe así como una nueva estación en el recorrido de Lluís Miñarro: una obra que reafirma la concepción del cine como espacio de experimentación, consciente de que, como señalaba Fellini, no se trata de un negocio, sino de una forma persistente —y deliberada— de seguir filmando al margen.

6.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS