Estrenos y reposiciones para seguir el pulso del cine argentino
El BAFICI regresa en septiembre con su programa de "Selección" en salas porteñas
El ciclo recupera películas de la última edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente y las lleva al 25 de Mayo y al Recoleta, en un puente entre festival y cartelera.
Cada año, el BAFICI se convierte en un termómetro del cine independiente, un espacio donde los estrenos encuentran su primera mirada. Pero la vida de esas películas no siempre se extiende más allá del festival. Selección BAFICI, que regresa este septiembre, busca revertir esa lógica: abrir nuevas pantallas, sumar espectadores y tender un puente entre la experiencia del festival y el circuito de exhibición.
La propuesta, organizada por el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, se desplegará en dos sedes claves de la vida cultural porteña: el Centro Cultural Recoleta y el Centro Cultural 25 de Mayo. En cada una de ellas, cortos y largometrajes de la 26ª edición del BAFICI volverán a encender la pantalla.
La programación se inicia el miércoles 10 en el 25 de Mayo con No puedo tener sexo, de Bel Gatti, título que repetirá función el 24 de septiembre. El ciclo continuará con Gatillero, de Cristian Tapia Marchiori, los viernes 12 y 19, como parte de Cine Argentino 4×4. En la misma sala se verá Dinolandia, de Pablo Chehebar y Nicolás Iacouzzi, con tres funciones entre el 21 y el 30 de septiembre. A ese recorrido se suman Plesiosaurios vivos, de Magrio González e Iris Serrano, y Buscando a Shakespeare, de Gustavo Garzón, que ocupará el Recoleta en dos fechas consecutivas.
El espíritu del programa es claro: acompañar a las películas más allá del festival, darles aire y tiempo en la pantalla grande, y acercarlas a públicos diversos. Con entradas generales a $5.000 y un valor reducido de $2.500 para estudiantes y jubilados, la propuesta se ubica en la intersección entre política cultural y deseo de comunidad cinéfila.
En septiembre, el BAFICI deja de ser solo un recuerdo de abril y se instala otra vez en las salas. Un recordatorio de que el cine independiente necesita de sus espectadores tanto como los espectadores necesitan de su cine.