Cine argentino y memoria
Raymundo Gleyzer, a 50 años de su secuestro y desaparición: homenajes, proyecciones y una obra que sigue interpelando al presente
A medio siglo del secuestro y desaparición de Raymundo Gleyzer, cineasta central del cine político latinoamericano, distintas organizaciones culturales impulsan funciones especiales, ciclos de cine y homenajes federales para recuperar una filmografía atravesada por la política, la memoria y las luchas sociales. El 27 de mayo habrá proyecciones simultáneas en diez provincias argentinas y una función internacional en España.
El 27 de mayo de 1976, en plena dictadura cívico-militar argentina, Raymundo Gleyzer fue secuestrado en Buenos Aires. Tenía 34 años. Medio siglo después, su nombre vuelve a ocupar pantallas, salas y espacios culturales de todo el país a través de una serie de homenajes que buscan recuperar una obra que modificó la relación entre cine, política y realidad social en Argentina y América Latina.
Director, documentalista, cronista y fundador del Grupo Cine de la Base, Gleyzer construyó una filmografía que registró conflictos obreros, tensiones políticas, desigualdades sociales y procesos históricos desde una perspectiva ligada al cine militante. A cincuenta años de su desaparición, la revisión de sus películas restauradas propone una nueva aproximación a una obra que continúa dialogando con el presente.
Nacido en Buenos Aires en 1941, creció en una familia de actores de origen judío y comenzó su recorrido vinculado a la fotografía y la política. Estudió cine en la Escuela de Bellas Artes de La Plata, aunque abandonó la formación académica para viajar al nordeste brasileño y filmar La tierra quema (1964), un cortometraje que ya anticipaba las preocupaciones sociales que atravesarían toda su producción.
Más adelante trabajó como camarógrafo y cronista para Telenoche, donde realizó materiales como Nota sobre Cuba y Nuestras Islas Malvinas, convirtiéndose en el primer periodista argentino en registrar la vida cotidiana en las Islas Malvinas. También dirigió trabajos etnográficos como Ceramiqueros de Traslasierra y Pictografías del Cerro Colorado, además de colaborar junto a Jorge Prelorán en Ocurrido en Hualfín.
Su primer largometraje, México, la revolución congelada (1971), analizó las contradicciones políticas posteriores a la Revolución Mexicana. La película fue prohibida en Argentina y recién pudo estrenarse dos años después. Su compromiso político lo acercó posteriormente al PRT-ERP y derivó en trabajos como Swift (1971), Ni olvido ni perdón (1973) y Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan (1974), piezas atravesadas por conflictos sindicales, violencia política y derechos laborales.
Sin embargo, una de sus obras centrales fue Los traidores (1973), ficción construida a partir de hechos reales que analiza la transformación de un dirigente obrero y las estructuras de la burocracia sindical. La película circuló de manera clandestina en sindicatos, fábricas y espacios comunitarios durante los años setenta y con el tiempo pasó a ocupar un lugar central dentro del cine político latinoamericano.
En el marco del 50° aniversario de su secuestro y desaparición, el Foro Audiovisual de la Provincia de Buenos Aires impulsa la iniciativa "Sembramos a Raymundo", una red federal de exhibiciones simultáneas que ya alcanzó más de 40 funciones programadas en diez provincias argentinas y una función internacional en Santiago de Compostela, España.
La propuesta incluye proyecciones en la Ciudad de Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos, Catamarca, Misiones, Tucumán, Chaco, La Rioja y Neuquén, convocando cineclubes, universidades, centros culturales, bibliotecas populares y espacios INCAA.
La consigna propone recuperar el cine de Gleyzer como herramienta de memoria colectiva. "Sembrarlo" implica volver a proyectarlo en barrios, salas independientes, sindicatos y espacios comunitarios, replicando el espíritu de circulación alternativa que marcó gran parte de su trabajo.
Entre las actividades destacadas también aparece "Raymundo Gleyzer en contexto", ciclo coordinado por Cynthia Sabat y Javier Gabino, además de una vigilia audiovisual con proyecciones especiales y debates.
El martes 26 de mayo habrá una actividad especial en Sala Lúcida (Avenida Cabildo 4740, Ciudad de Buenos Aires), con la participación de Juan Manuel Ciucci, investigador de UNPAZ e integrante del Grupo Rev(b)elando Imágenes, además de una proyección sorpresa de material poco exhibido.
El 27 de mayo también se desarrollarán funciones especiales en el Cine Gaumont: a las 17 horas se proyectará Los traidores, mientras que a las 19 horas, en Sala Norita Cortiñas, podrán verse Nuestras Islas Malvinas y Me matan si no trabajo, y si trabajo me matan, acompañadas por intercambios con realizadores y especialistas.
A cincuenta años de su desaparición, Raymundo Gleyzer vuelve a las pantallas desde el lugar donde construyó su recorrido: el cruce entre cine y realidad. Su obra no aparece como una pieza detenida en el tiempo. Circula otra vez entre espectadores, debates y nuevas generaciones que encuentran en esas imágenes preguntas todavía abiertas sobre la memoria, la política y la relación entre cultura e historia.