Cine | Programación cultural en Buenos Aires

Claude Chabrol vuelve a la Sala Lugones con dos funciones especiales: "Bodas sangrientas" y "Al anochecer"

La Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín sumará dos funciones especiales dedicadas a la obra de Claude Chabrol. El ciclo recupera "Bodas sangrientas" y "Al anochecer", dos películas atravesadas por los vínculos entre deseo, culpa y estructuras sociales.

Claude Chabrol vuelve a la Sala Lugones con dos funciones especiales: "Bodas sangrientas" y "Al anochecer"
"Bodas sangrientas"
"Bodas sangrientas"
jueves 14 de mayo de 2026

El cine de Claude Chabrol regresará a la Sala Leopoldo Lugones con dos funciones extraordinarias que recuperan parte del ciclo Claude Chabrol entre décadas, presentado originalmente durante abril. La programación tendrá lugar el jueves 28 de mayo en la sala ubicada dentro del Teatro San Martín, en Avenida Corrientes 1530, en una iniciativa organizada por el Complejo Teatral de Buenos Aires junto con el Institut Français d’Argentine y la Fundación Cinemateca Argentina.

La primera proyección será Bodas sangrientas (Les noces rouges, 1973), protagonizada por Stéphane Audran y Michel Piccoli. La película sigue la relación entre Lucienne, esposa de un dirigente político local, y Pierre, atrapado en un matrimonio sin salida. El encuentro entre ambos abre un recorrido donde el deseo y las presiones sociales comienzan a desplazarse hacia otro territorio. La función será a las 15 horas en formato DCP.

Chabrol construye una observación sobre los mecanismos de la burguesía y las tensiones vinculadas al estatus social. El universo del director francés vuelve a poner en escena personajes inmovilizados por aquello que esperan los otros: las apariencias, las jerarquías y los pactos silenciosos que organizan la vida cotidiana.

La segunda proyección será Al anochecer (Juste avant la nuit, 1971), prevista para las 18 horas. La película presenta a Charles Masson, un ejecutivo publicitario que asesina a su amante durante un encuentro privado. Desde ese punto, la historia desplaza el eje hacia otra dimensión: la culpa y la necesidad de castigo.

La programación permite volver sobre una parte del cine de Chabrol donde los espacios domésticos, las relaciones sociales y las conductas individuales funcionan como piezas de un mecanismo mayor. Más allá del policial o del suspenso, sus películas observan aquello que ocurre debajo de las formas aceptadas de convivencia: aquello que permanece oculto hasta que algo rompe la superficie.

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