Gaumont
Crítica de “Los días con ella”: Maternidad en prisión
Matías Italo Scarvaci nos sumerge en la historia de Alejandra, una mujer detenida en el pabellón de madres de la cárcel de Ezeiza junto a su hija Aithana de dos años.
El cine logra retratar realidades desconocidas para la mayoría de las personas. Scarvaci, el realizador de Los cuerpos dóciles (2015), nos conmueve con Los días con ella (2025) al permitirnos entrar en la intimidad de Alejandra y su hija de dos años, quien nació en la cárcel. La realidad de una crianza entre paredes se choca con un futuro que le demandará varios años de privación de la libertad, en donde Aithana será separada de su madre cuando cumpla la edad de cuatro.
A través de una construcción decorosa, respetuosa y sombría, el documental expone el día a día de Alejandra junto a su hija. Comer, jugar y sociabilizar con otras compañeras de pabellón se plasman desde la objetividad y lo testimonial. No hay material de archivo, no hay una voz en off, no hay elementos que puedan apartarnos ni distraernos de esa conexión entre una madre y su hija. La cámara está quieta, se toma su tiempo para recorrer los detalles de este vínculo, de esta cruda realidad.
Scarvaci logra convertirnos en testigos preferenciales de esta historia y, lejos de angustiarnos, hay un manto de empatía y valor que fortalece el relato y genera interés y compromiso. Alejandra expresa que su hija, cuando sale, queda impactada con ese mundo que desconoce. Ese rayo de luz, de esperanza, decanta entre una paleta opaca de colores grisáceos. Esa esperanza, esa conciencia, ensalza nuestra expectativa por ver más allá.
Con momentos de plena calidez madre/hija, compilando testimonios, andanzas, deseos, formaciones y anécdotas risueñas, las conversaciones brotan con naturalidad, sin encasillamientos ni golpes bajos. Las penas, las reglas y los condicionamientos de un universo se chocan con nuestros ojos incrédulos y expectantes. No habría mejor manera de contar sus días con ella.