En salas
Rosendo Ruiz y Juan Cruz El Gáname entre el cuarteto y el policial en la pantalla grande a través de “La zurda”
“¡El rodaje fue un vértigo tremendo!”, expresó el director en una entrevista exclusiva con EscribiendoCine.
¿Quién decide nuestro destino? Este interrogante atraviesa la película La Zurda (2025), rodada íntegramente en Córdoba Capital, dirigida por Rosendo Ruiz, y protagonizada por Juan Cruz El Gáname. El relato audiovisual sigue a La Zurda y Yonatan, dos jóvenes marginales que sueñan triunfar con su banda de cuarteto. Una noche, ambos se ven involucrados en un crimen que no cometieron y se dan a la fuga convencidos de que por su condición social serán condenados de inmediato. Así, intentarán encontrar al verdadero culpable para demostrar su inocencia.
En primera persona: delante y detrás de cámara
La historia está marcada por un hecho criminal y el cuarteto. ¿Qué aspecto apareció primero en la concepción del film?
Rosendo Ruiz: Apareció medio todo junto. Con Alejandro Cozza, el coguionista, después de que estrenamos De caravana en 2011, nos quedamos muy fascinados con la noche, con el cuarteto, con la Mona Jiménez, con todos los personajes que conocimos y con los que nos relacionamos. En ese momento, teníamos ganas de escribir jugando con algunos géneros, no con uno en particular. De hecho, tiene elementos de policial, del film noir, como la fotografía, la mujer fatal, la noche, algunos excesos, policía corrupta. No nos quisimos atar a ningún género, y empezamos a escribir la historia de estos chicos que tienen una banda y se ven involucrados en un hecho criminal.
En el transcurso del relato se abordan cuestiones como la violencia institucional, el clasismo, la corrupción estructural y el peso del origen social, ¿qué tuviste en cuenta para su abordaje, sin caer en la idealización ni en la estereotipación o estigmatización?
R.R: Cuando escribíamos con Alejandro ya teníamos muy en claro no bajar línea, que no quede que estamos diciendo tal mensaje de acuerdo a nuestras creencias, sino que buscamos contar la historia en acciones y en vínculos que vayan para adelante. Después, fue importante el trabajo que hicimos con los actores. La premisa era buscar a los personajes dentro de ellos, cómo hubiera sido para ellos si hubieran nacido en esas condiciones sociales, en ese barrio, con esas condiciones materiales concretas, que te guste el cuarteto y tengas una banda, que pertenezcas a una familia humilde. Esa arista personal de uno es lo que me gusta trabajar con los actores, no el parodiar, no buscar imágenes de referencia de personajes que uno tiene vistos y trata de parecerse, porque ahí me parece que se cometen errores. Cada persona es un mundo y tiene su singularidad. Creo que nos pudimos correr de esos lugares haciendo ese trabajo.
En tu caso, Juan Cruz, interpretás a uno de los personajes protagónicos. ¿Cómo fue tu llegada al proyecto y cuáles fueron los principales desafíos que debiste afrontar?
Juan Cruz El Gáname: Mi llegada fue gracias a un ex compañero de la secundaria que me envió el posteo que hizo en su momento El Carro, una de las productoras de la película. Me postulé en marzo de 2023 y me otorgaron un papel donde se describía rápidamente la escena, quién era yo y qué debía hacer. Ingresé, lo hicimos y reparamos en algunos puntos de la escena, para reconstruirla y, luego, me hicieron cantar como si estuviera en un show, como si yo fuera cantante de cuarteto, ya que me explicaron que La Zurda lideraba una banda.
Respecto a los desafíos, fundamentalmente, nunca había estado al frente de una producción semejante, de tanta exposición. Mi personaje tiene muchos minutos en cámara, nunca había elaborado un laburo artístico actoral de esta manera. Digo artístico y no solo actoral porque hice tres meses de canto con una profe, incluso durante el rodaje estuve asistiendo a clases, para generar más confianza y entender un poco de qué va.
La película genera adrenalina y vértigo constante, ¿cómo se vivieron estos estados en el rodaje?
R.R: Con mis amigos, que nos gusta mucho el cine, igualamos el cine a movimiento, más en este caso, que queríamos hacer una película dinámica, para todo público. Desde el guion planteamos muchas locaciones y personajes. Después, el rodaje fue un vértigo tremendo, por suerte con el equipo técnico ya habíamos hecho varias pelis, entonces nos conocíamos mucho y sabíamos que era un desafío tremendo. Era hacer esta película en 20 jornadas, no más, con el 70% nocturno. ¡Era medio una locura! Con el coguionista sacamos más de 15 escenas antes de ir a filmar, ya que la asistencia de dirección nos decía que no entraba. Yo también me propuse afinar el ojo como director. Generalmente, en una película hago siete u ocho retomas de cada toma, pero ahora me propuse no hacer más de tres o cuatro. ¡Fue mucha adrenalina!
J.C: Debo reconocer que, durante la grabación, había una sensación generalizada del equipo de que se estaba haciendo una linda peli, con mucho ritmo. Yo lo viví así, escenas con mucha adrenalina, mucha velocidad. Lleva al espectador a través de la historia a gran velocidad, y creo que es uno de los motivos principales por el que la audiencia se puede sentir atraída.
Tras las proyecciones en BAFICI, ¿qué balance hacen de la participación del largometraje en el festival?
R.R: Haber estrenado la película en el cine Gaumont -que estuvo a punto de ser cerrado por este Gobierno que tenemos ahora- en la sala Leonardo Favio, con lo que admiro a Favio, y a sala llena, viéndose y escuchándose muy bien, la verdad fue un privilegio. Lo tengo como un regalito de la vida, clavadito en la pared de los recuerdos, fue muy hermoso hacer ahí la avant premiere. Se acercó mucha gente muy entusiasmada y contenta con la peli. Las devoluciones fueron muy lindas, y las críticas que salieron están muy bien, ¡así que estamos muy contentos!
J.C: Desde el casting hasta hoy, con el estreno, lo vivo como un sueño que se está cumpliendo. Desde muy chico imagino esta posibilidad. Siendo honesto, no pensé que se me iba a dar, pero se me dio por suerte. Estar en el Bafici fue el primer fruto que pude ver de todo ese trabajo, que hicimos con todo el equipo. Todo ese laburo se ve recompensado por la vista de un otro, un espectador, que devuelve una mirada de toda esa dedicación, esfuerzo, y tiempo invertido. También lo viví con mucho nerviosismo, ya que me estuve evaluando permanentemente, pero muy contento y recibiendo muchas críticas positivas de lo que produjimos. Además, en la película está mi hijo, que incluso es mi hijo en la historia, así que verlo en pantalla fue extraordinario, ¡fue lo mejor que me pasó en la vida!