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Crítica de “Maxxxine”: El Hollywood sangriento de Ti West con Mia Goth

La saga del director de "X" y "Pearl" continúa con este film ambientado en Los Ángeles en una década de los ochenta marcada por los crímenes satánicos.

Crítica de “Maxxxine”: El Hollywood sangriento de Ti West con Mia Goth
viernes 07 de marzo de 2025

Maxxxine (2024) es un deleite para los cinéfilos que reconocen las referencias a la cultura pop que se retratan en la película. Es una clara alusión al cine de los años ochenta, hecho para VHS, que solía ocupar los estantes más ocultos de los videoclubes. Entre los géneros predilectos estaban el terror slasher de clase B y la pornografía.

La historia, que continúa los eventos de X (2022) una década después, sigue a la estrella del cine porno Maxine Minx (Mia Goth) buscando insertarse en Hollywood. Para ello, se postula con éxito a la secuela de terror de La puritana. Mientras tanto, las noticias de un acosador circulan por televisión, aparecen cadáveres de actrices asesinadas y un detective privado (Kevin Bacon, otro referente de los años 80) la extorsiona con videos de su pasado.

Ti West utiliza la imagen y el estilo de los films de terror de los 80, del mismo modo que en X usaba el imaginario fílmico de los 70 y que en Pearl (2022) hacía lo propio con el cine de los años 50 y 60. Es un trabajo estilístico de quien conoce a la perfección el cine que homenajea. Pero el enfoque metadiscursivo no culmina allí, ya que la historia está poblada de "cine dentro del cine".

A saber: Maxine es una actriz que hace una película sobre una mujer acosada por una secta satánica, mientras ella misma queda envuelta en crímenes religiosos. Las persecuciones se dan en los sets de películas clásicas (la más emblemática es la que sucede en la casa de Psicosis), mientras que la última secuencia se desarrolla en el famoso cartel de Hollywood. Las filmaciones de ella de pequeña son una pista pero también un reflejo de lo que sucede en la trama luego, y así sucesivamente. Incluso por momentos hay un abuso del recurso que dilata la historia en desmedro de la tensión generada.

Lo más interesante de todo es la crítica subversiva de Ti West a Hollywood como fábrica de sueños. Desde la frase inicial sugiere que esa fantasía no es otra cosa que una truculenta pesadilla (en consonancia con El camino de los sueños de David Lynch), un calvario que hay que transitar para llegar a la cima y mantenerse en ella. El costo es sangre, sexo y dolor, mucho dolor. Todo esto contado con el mejor slasher de los últimos tiempos.

8.0
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