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Crítica de "Crítica de "STORM I & II": disciplina, cuerpo y violencia como lenguaje en el corto de Romain Gavras

Entre la ciencia ficción y el comentario social, "STORM I & II", de Romain Gavras junto a GENER8ION y Yung Lean, convierte la disciplina, el movimiento y el control colectivo en una experiencia audiovisual donde los cuerpos hablan antes que las palabras.

Crítica de "Crítica de "STORM I & II": disciplina, cuerpo y violencia como lenguaje en el corto de Romain Gavras
lunes 25 de mayo de 2026

Hay obras audiovisuales que nacen como soporte de una canción y otras que utilizan la música apenas como punto de partida para construir una experiencia visual autónoma. STORM I & II (2026), proyecto de GENER8ION junto a Yung Lean, dirigido por Romain Gavras y con coreografía de Damien Jalet, pertenece a este segundo grupo: un cortometraje de siete minutos que trabaja sobre la relación entre control, identidad y comportamiento colectivo desde una puesta donde cada movimiento parece diseñado para hablar del presente y del futuro.

Ambientado en un internado británico situado en un escenario distópico hacia 2034, el film desarrolla una lógica cercana a la ciencia ficción social. Gavras —que en trabajos anteriores ya había explorado la violencia organizada, los rituales de masas y la tensión entre orden y caos— vuelve a utilizar el cuerpo como territorio político. Las filas, los desplazamientos sincronizados y las acciones repetidas transforman la coreografía en una herramienta narrativa. No se trata simplemente de bailar: se trata de obedecer, resistir, pertenecer o romper la estructura.

La presencia de Yung Lean funciona menos como centro dramático y más como figura que observa y atraviesa un ecosistema donde la juventud aparece moldeada por reglas invisibles. La cámara acompaña esa dinámica con movimientos calculados, espacios cerrados y una construcción visual que recuerda tanto al cine de Stanley Kubrick como a ciertos trabajos contemporáneos del videoclip convertido en pieza cinematográfica. La dirección de fotografía y el diseño sonoro trabajan sobre la misma línea: generar una sensación de incomodidad sostenida.

Damien Jalet convierte la coreografía en el núcleo conceptual del proyecto. Los cuerpos avanzan, chocan, se agrupan y se desarman como si fueran parte de un mecanismo mayor. Allí aparece la hipótesis de lectura más potente: STORM I & II parece preguntarse qué ocurre cuando una generación crece dentro de sistemas que convierten la conducta en algoritmo y la individualidad en excepción.

Más que videoclip, más que cortometraje musical, la obra de Romain Gavras funciona como un ejercicio audiovisual donde imagen, música y movimiento dejan de competir entre sí para operar como una misma maquinaria narrativa. Siete minutos alcanzan para construir un universo propio y dejar una pregunta flotando después del corte final: cuánto de nuestra conducta todavía nos pertenece y cuánto responde a una coreografía aprendida.

7.0
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