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Crítica de "Susurros mortales 2": fantasmas y acción en el fenómeno de taquilla del cine tailandés
La secuela de "Susurros mortales" mezcla el terror sobrenatural de su antecesora con la acción bélica y el humor paródico en una propuesta que revive un estilo olvidado por Hollywood, demostrando el poder del cine asiático de género.
Susurros mortales 2 (título original Tee Yod 2, título internacional Death Whisperer 2, 2024) ingresa en el corazón del cine de género tailandés con una propuesta que no teme abrazar su espíritu de serie B. Esta película, dirigida por Narit Yuvaboon, ofrece una fusión de estilos que van desde el cine de terror de fantasmas hasta la acción más eficaz, siempre con el objetivo de entretener al espectador sin pretensiones excesivas.
El film recuerda a clásicos como Depredador (Predator, 1986) y Noche alucinante 2 (Evil Dead 2, 1987). La estructura narrativa sigue la lógica de la película con Arnold Schwarzenegger: una misión en el bosque, llena de trampas, enfrentamientos y apariciones espectrales. Para luego asemejarse al film protagonizado por Bruce Campbell, con un despliegue de creatividad visual que recuerda a los mejores momentos del cine de terror de los años 80.
La trama sigue a Yak (Nadech Kugimiya), un líder carismático de un grupo de “cazafantasmas” tailandeses que se enfrenta al espíritu de Puang en un bosque maldito. Tras la muerte de su hermana Yam en la primera entrega, Yak carga con un dolor que lo impulsa a buscar justicia contra la enigmática invocadora de entidades sobrenaturales que controla el Bosque de los Fantasmas.
Con un guión de Palapon Pongpat basado en la historia de Sorarat Jirabovornwisut, Susurros mortales 2 representa una de esas joyas que rara vez se ven en el cine contemporáneo de grandes estudios. Mientras Hollywood parece haber abandonado el riesgo en el cine de género, las producciones tailandesas como las recientes La Médium (The Medium, 2021) o Operación zombie: Resurrección (Operation Undead, 2024), revitalizan fórmulas que parecían relegadas al olvido.
Con un héroe carismático, un antagonista inolvidable y una mezcla de géneros que desafía las convenciones, esta película sorprende por su osadía y desenfado a la hora de expresar su amor por el cine basura, al que abraza y reivindica con una pasión arrolladora y una efectividad sorprendente.