Teatro San Martín- Sala Martín Coronado
Detrás de Eduardo II, Gaveston, Isabel y Mortimer: un viaje teatral junto a Agustín Pardella, Eddy García, Sofía Gala Castiglione y Patricio Aramburu
EscribiendoCine visitó el Complejo Teatral de Buenos Aires y dialogó con los protagonistas de la elogiada puesta atravesada por el poder, el deseo y la tragedia. “Hay una barrera generacional que esta obra logra romper”, destacó Pardella.
Cuando uno ingresa al Teatro San Martín siente que está entrando a un templo artístico. Cada hall, cada sala, cada pasillo, tienen una experiencia distinta por ofrecer, tanto a sus integrantes permanentes como a sus visitantes pasajeros. En esta ocasión, EscribiendoCine arribó al Complejo Teatral de Buenos Aires, ubicado en Avenida Corrientes 1.530, Capital Federal, para charlar con Agustín Pardella, Eddy García, Sofía Gala Castiglione y Patricio Aramburu. Se trata de los protagonistas de la grandilocuente y posmoderna obra El trágico reinado de Eduardo II, la triste muerte de su amado Gaveston, las intrigas de la reina Isabel y el ascenso y caída del arrogante Mortimer (2024).
El espectáculo a cargo de Carlos Gamerro, Oria Puppo y Alejandro Tantanian parte del texto Eduardo II de Christopher Marlowe. Es un relato escénico que, entre la distopía y la utopía, sigue a Eduardo II, un ser desmesurado, llevado por sus deseos y fascinado con el poder y, también, un gobernante con plena consciencia de sus responsabilidades. Un hombre que pretende conjugar el bien del reino con su felicidad personal, gobernar para el común desde su propio deseo. Pero, cuando las demandas de uno y otro entran en conflicto, se desencadena la tragedia.
Encuentro post función: entrevista con Agustín Pardella
¿Cómo transitás el egreso de cada presentación?
¡No salgo por un rato! Ahora, estoy en menos mil millones de neuronas, pero, también, en algún punto, salgo embebido de un montón de cariño que recibimos de la gente, de todas las edades, que ve la función y nos agradece. Creo que lo más importante es que hay como una barrera generacional que esta obra logra romper, la disfrutan tanto jóvenes como personas mayores.
¿Cómo se trasladan los resultados obtenidos durante meses de ensayos a los momentos previos de cada función diaria?
Tuvimos tanto ensayo que nos obsesionamos a un nivel exagerado, porque también es necesario. Son textos que necesitan un compromiso tanto emocional como físico, y después de tanto entrenamiento es como un chip automático. Nos miramos entre todos, hacemos una rondita, la agitamos, ¡y empieza el bardo! Viajamos a Inglaterra, hace un par de años…
¿Cuáles son las singularidades de interpretar a este rey de siglos atrás, pero en el 2024?
Eso fue gracias a Alejandro Tantanian, el mago detrás de esa conversión, junto a Carlos Gamerro y Oria Puppo. Lograron agarrar este clásico y le dieron una versión moderna y accesible para distintos públicos. Es una historia de amor, de libertad, con el significado más puro, que es la libertad de elección y de que nadie te impida seguir esos impulsos que salen del corazón. A mí me interpela desde ese lado, es una historia que habla sobre amar libremente, más allá de a quién o de qué forma.
¿Qué te representa hacer esta puesta escénica en la Sala Martín Coronado del San Martín?
Mi madre laburó acá durante 30 años. Entonces, yo salía del colegio y, mientras ella terminaba de trabajar, esperaba jugando en la computadora o recorriendo todas las salas. Tiempo después, mi magnetismo con este lugar me llevó a ser el guía de las visitas. Por lo tanto, volvía a recorrer todo soñando, cada vez que entraba, pensaba: “¡Ya voy a estar!”. Años después, Alejandro Tantanian me dio la posibilidad de estar participando y siendo parte de este grupo.
La obra parte de un clásico del 1500, y se presenta en el 2024 en Argentina. ¿A qué atribuís su vigencia?
¡Por la genialidad de Cristopher Marlowe! Tanto él como Shakespeare tienen obras que no van a perder nunca vigencia, porque van a lo más profundo del comportamiento humano, y eso es algo que no cambia. Tanto en el 1500 como en el 2024 tenemos personajes hermosos y nefastos, que podemos ver reflejados en las obras, por ejemplo, en el trágico reinado de Eduardo II. La gente reconoce eso y se siente interpelada, amorosamente, políticamente, emocionalmente. Abarca todos los indicios que el pensamiento humano te puede llegar a hacer sentir.
Encuentros pre función: entrevista con Eddy García, Sofía Gala Castiglione y Patricio Aramburu
¿Cómo se trasladan los resultados obtenidos durante meses de ensayos a los momentos previos de cada función diaria?
Eddy García: El proceso fue muy intenso. Mi personaje (Gaveston) tiene una impronta muy física. Antes de las funciones, calentamos un poco, entrenamos, nos divertimos bastante. Yo no trabajo tanto con una idea previa del personaje, sino que empiezo a encontrarlo y a construirlo con mis compañeros. Sobre todo, Gaveston depende mucho de Eduardo, es su amante, así que es un armado muy minuto a minuto con Agustín.
Sofía Gala Castiglione: En este caso, tenemos muy poco tiempo para estar sobre el escenario, porque, como baja y sube, en un momento se cancela para que puedan hacer toda la maquinaria y no podemos entrar, así que estamos en nuestros camarines. Antes de empezar, hacemos una ronda grupal, nos movemos y gritamos, hay una energía colectiva. Los ensayos son el piso energético para la obra, uno consigue el pulso básico que tiene que tener para que todo salga adelante. Luego, uno le va imponiendo su día a día. Yo no soy una persona que tenga un método fijo. Sí vengo y me voy en bici, que es algo que me garpa, ya vengo calentando, escuchando música, me subo a algo que me hace sentir bien. A veces estoy más interna, en mi camarín, más en silencio, otras veces estoy con los compañeros poniéndole energía todos juntos.
Patricio Aramburu: En principio, hago un precalentamiento de la voz. Después, un trabajo intenso físico, ya que la obra requiere una energía alta. A eso se le agrega el maquillaje, la peluquería. Luego, hago un repaso del recorrido de las escenas, en el caso de mi personaje, Mortimer, como cuenta el título, hay un ascenso y una caída. Hubo mucho trabajo físico con la coreógrafa Josefina Gorostiza para acceder a las escenas. Siempre se trabajó directamente sobre el espacio, poniendo el cuerpo.
Pensando en la dupla Eduardo- Gaveston, ¿de qué manera abordaron el vínculo García y Pardella?
E.G: No es más que entrar en el mundo ficcional. Gaveston y Eduardo tienen un amor muy profundo que dura poco tiempo. Creo que, un poco, Gaveston es el punto de fuga de Eduardo, es su anhelo, donde Eduardo encuentra todo aquello que no halla con los nobles, los pares, o con la corte. Un poquito es estar alerta de mi compañero, Agustín, tirando puentes con él. Para el rol hago un trabajo muy vincular y dialéctico.
¿Y para la dupla de Isabel y Mortimer?
S.G.C: Lo construimos con los ensayos, con la confianza que tenemos. El hecho de que ya hayamos trabajado juntos y nos llevemos bien hace que haya una conexión ganada. Sabemos que el otro devuelve, que está ahí presente. Siento que tiene mucho que ver con la entrega. Todos los días descubro a Isabel, qué cosas tiene con Mortimer, voy jugando. Considero que el “gran chiste” de todo esto, y lo más hermoso, es que es un juego permanente. Cuando dejás de jugar, ahí es donde empiezan los problemas, cuando te lo tomás demasiado en serio, sin quitarle el valor, el peso real y la responsabilidad que tiene. Me refiero a tomarse a uno en serio, hablando del personaje en tercera persona. Creo que es todo más instintivo, la base es conectar con tu compañero, con vos, con el momento en el que lo estás haciendo. A partir de ahí van surgiendo vínculos, que incluso todos los días pueden ser distintos, a veces puede venir del lado intelectual, otras más por el lado emocional, ¡siempre es algo nuevo!
P.A: Sabíamos que se iba desplegando de a poco una mezcla de seducción y ambición entre los dos. Se fue trabajando con los escaloncitos que iban dando los personajes para acceder a sus deseos y ambiciones. Se fue dando fluidamente desde el juego que proponían los roles.
En tu caso, Sofía, ¿qué te llevás de la reina?
S.G.C: Más allá de que en un punto ella representa la contraposición de esta historia y es la que mueve los hilos para que todo el vínculo de Gaveston y Eduardo se destruya, o para que finalmente Eduardo deje su lugar, ella es la mujer entre todos los varones. Es una mujer que está ahí, que vive en ese mundo de varones, entregada a un varón por otro varón, y teniendo que relacionarse con las reglas de ellos. En algún punto, me costó mucho acercarme a ella. Uno no puede juzgar nunca a sus personajes, y a veces cuando te tocan papeles tan distantes de uno, desde su lugar social, desde el momento en el que vivió, desde las decisiones que tomó, es más difícil. Siento que llegué a entenderla y amarla a Isabel, no necesariamente por las cosas que hace, pero sí por el lugar que estaba ocupando en ese entonces, más allá de la historia y del mundo. Me llevo empatía y sonoridad, que me parece un montón.
La obra propone revisitar un texto clásico inglés, pero en la actual cartelera teatral argentina. ¿A qué adjudican su trascendencia espacial y temporal?
S.G.C: Me parece que las cosas bien contadas y que van a los tópicos universales nunca pasan de moda. Hay temas que se repiten, por lo menos en la era en que vivimos y donde está escrita la historia. Hay lados en los que todavía hay monarquía, en Inglaterra, por ejemplo. Con respecto al género estamos en un momento mundial donde pareciera que todo va para adelante, pero al mismo tiempo hay un montón de cosas que van para atrás. En Estados Unidos, después de un montón de años, se volvió a prohibir el aborto en un montón de lugares. Hay guerras. No sé si hay mucha diferencia con el Medioevo en la era Moderna.
P.A: Siento que muchas veces se dice “tiene una vigencia enorme”, sobre un montón de obras. Aunque, es muy llamativa la vigencia que tiene en este caso, lo que pasa con el contexto político de nuestro país. La obra tiene unos recortes y una mezcla en los actos, pero es así. A su vez, el aporte que hacen Tantanian, Gamerro, Puppo, esa actualización y esa mirada para que ese texto pueda ser visto en el 2024. Hay un dispositivo visual, escénico, escenográfico, del vestuario, que le agregan un plus muy atractivo de ver.
¿Qué les representa hacer esta puesta escénica en la Sala Martín Coronado del San Martín?
E.G: Yo ya había hecho otra obra en la Martín Coronado. Y la primera obra que vi en Capital Federal fue el Rey Lear, en esta misma sala, con una actuación de Alejandro Urdapilleta que me voló la cabeza. Entonces, de repente, estar haciendo esta obra en esta sala me llena de alegría, de goce. Y le doy mucho valor al grupo, al elenco, a las personas con las que trabajamos, todo el equipo del Teatro. ¡Es una experiencia muy conmovedora!
S.G.C: Poder estar presentando esta obra de este nivel emocional, de puesta, artístico, acá, para que pueda venir a disfrutarla la gente en este momento, más allá de lo que pueda significarme profesionalmente, está buenísimo. Hay algo muy gigante a disposición del público general.
P.A: ¡Es muy placentero por el equipo que se armó! Es una obra muy política y está buenísimo que se haga en un teatro público. No es lo mismo hacerla en un teatro comercial, aunque es difícil que se haga, lo mismo en un teatro independiente. Que se haga en un teatro público en estos momentos es muy importante. Eso se siente, se vibra, está buenísimo canalizar algo de lo que pensamos de lo que plantea la obra a través de cada función.
Últimas funciones de la temporada- Tomar nota
El trágico reinado de Eduardo II, la triste muerte de su amado Gaveston, las intrigas de la reina Isabel y el ascenso y caída del arrogante Mortimer se presenta de miércoles a sábados a las 20 horas y domingos a las 19 horas. Localidades a la venta en Entradas BA.