Crimen, pasión y el nuevo cine chileno

La nueva película de Maite Alberdi que revoluciona el cine chileno

La cineasta chilena Maite Alberdi debuta en la ficción con "El lugar de la otra" (2024), un film inspirado en un caso real que sacudió Chile en 1955. La película, presentada en el Festival de San Sebastián, se estrena el 11 de octubre en Netflix.

La nueva película de Maite Alberdi que revoluciona el cine chileno
EscribiendoCine-Noticine
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miércoles 09 de octubre de 2024

La chilena Maite Alberdi, reconocida por su aclamada trayectoria en el mundo del documental, da un paso audaz hacia la ficción con su ópera prima, El lugar de la otra, que se presentó en la competencia del Festival de San Sebastián y representa a Chile en la categoría Película Internacional para los Premios Oscar.

Originalmente titulado La homicida, la película se inspira en un hecho real: la historia de Carolina Geel, una escritora que en 1955 mató a su amante, Roberto Pumarino, en el Hotel Crillón de Santiago, un caso que sacudió a la sociedad chilena de la época.

El lugar de la otra explora no solo el crimen, sino también la complejidad emocional y social que rodea a sus protagonistas. La película, que se estrena el viernes 11 en Netflix, promete ser un relato cautivador que invita a la reflexión sobre la condición humana y las decisiones que pueden llevar a situaciones extremas.

En una exclusiva, Alberdi y su actriz principal, Elisa Zulueta, comparten sus impresiones sobre este nuevo proyecto y los desafíos de llevar una historia tan intensa a la pantalla. Ambas revelan cómo la película combina elementos de ficción y documental, y discuten el significado de dar vida a personajes tan complejos en un contexto cargado de historia. La anticipación por el estreno de esta película en Netflix es palpable, ya que se espera que atraiga tanto a críticos como a un público amplio, ansioso por descubrir la visión única de Alberdi sobre un episodio trágico de la historia chilena.

No debe ser fácil llevar una película de época a hoy, ¿cómo se logró todo esto?
Maite Alberdi
: Mirá, la película se logró con un equipo increíble que fue capaz de reconstruir algo de época en un país que preserva poco el patrimonio. Había muy poco de dónde agarrarse. La realidad para construir se logra gracias a las películas de época que te permiten cuestionarte tu presente y compartir experiencias contemporáneas. Creo que eso fue lo más desafiante para nosotros.

Elisa Zulueta: Somos un país muy sísmico, entonces no es tan fácil encontrar edificios que se mantengan y se conserven desde esa época porque se rompen las cosas. Es una característica que me contaban los del equipo cuando salen en busca de objetos.

¿Y en este caso, considerás que tiene elementos del documental, pese a ser una cinta de ficción, o se ha optado por descartar su pasada forma de narrar documental?
M.A.
: Tiene mucho documental porque la investigación de los hechos históricos y todo lo que se ve en la película sobre el caso está replicado de los hechos reales. Todos los titulares de periódicos son reales y todos los testimonios del juicio están sacados literal del expediente judicial.

 Es decir, han mezclado las dos cosas, ficción y documental. ¿Pero pensás seguir más en la ficción o seguís en tu línea?
M.A
.: Pienso seguir cruzando géneros en la medida que las historias lo necesiten. Me parece interesante, ya que este caso no se podía hacer en versión documental porque no hay nadie vivo para contar esa historia, pero es una especie de documental de época también. Lo que me interesa es romper cada vez más la frontera de los géneros cinematográficos.

¿La película se anunciaba como "La homicida"? ¿Por qué se decidió cambiar al final por "El lugar de la otra"?
M.A.
: Cambiamos el título porque la protagonista no era la homicida. La protagonista era Mercedes, que era un personaje que estaba mirando al homicidio. Entonces, el título no era correcto para el punto de vista narrativo de la película. El punto de vista narrativo tiene que ver con una mujer que está observando a la otra y que encuentra su propio espacio en el lugar de la otra.

¿Y es difícil encarnar a dos personas? Porque son dos personajes en uno, y es una transformación durante toda la película y una metamorfosis de esta persona con una conexión un poco turbia con una asesina.
E.Z.
: Bueno, nosotros tenemos que justificar a grandes personajes porque si no, no hay forma de defenderlo, pero es muy difícil hacer un personaje invisible que nadie ve de ningún contexto. Parece criminal tomar el lugar de la otra. Es una gran posibilidad porque igual el departamento está vacío y la chica mató a alguien, entonces siempre es más grande lo que hizo la otra que lo que hizo ella. Pero es una posibilidad de transformarse, como decís, y una transformación como casi todas las películas de Maite.

¿Y en la vida real te gustaría tomar el lugar de una asesina si sucediera el caso?
E.Z.
: Si es una asesina, bueno, no importa.

Y vos, Maite, ¿qué dirías? ¿A quién usurparías el lugar?
M.A.
: La gracia de la película es precisamente eso, y por eso tampoco se llama "La homicida", porque ella no quiere ser una homicida. Esa es la aspiración que tengo: encontrar un espacio de libertad.

Es interesante cómo se ve la figura femenina en esta película. Hay un poco de discusión sobre la posición de la mujer en la sociedad que me imagino que ha cambiado mucho en Chile. No sé cómo lo ven ustedes actualmente, ya que residen ahí, y también me gustaría relacionarla un poco con el papel de la mujer en el cine.
M.A.
: Claro, ya no hay una cultura machista tan exigente y tan socialmente permitida; eso ha cambiado, pero igual somos bastante presa de otras exigencias.

E.Z.: El camino de la liberación femenina también es interno y, como lo hace Mercedes, es también personal y social. También hay que dejar de lado esa exigencia personal que tenemos las mujeres de tratar de cubrir todo, y creo que esa decisión para la época es muy valiente.

¿Trabajar para una plataforma ha condicionado de alguna forma la forma de trabajar?
M.A
.: Hacer una película de estas características es un regalo, y lo agradecemos, porque esta película es posible gracias a Netflix. Es una gran producción de época que sería impensable si no fuera por Netflix, que se la juega para hacer una inversión así. A nivel de industria local, creo que es una película imposible de imaginar.

E.Z.: Es una invitación muy activa que tienen las plataformas: "¿Hagamos la película? Hagámosla". Y eso es un regalo.

¿Están contribuyendo las plataformas a hacer del cine algo más efímero? Está la sensación de que el cine para cine requiere un trabajo más exigente, y esto es cine para plataformas.
M.A.: Es igual de exigente porque uno va haciendo obras cinematográficas independientemente de si el financista es una plataforma o un coproductor. Yo creo que te da una libertad creativa total, pues no estoy trabajando para un cliente, estoy trabajando para mi propia obra, y eso lo agradezco. Al principio me costó mucho entender que hay mucha gente que nunca ha ido al cine, y que solo ve las películas en plataformas. Mi audiencia amplió desde que las películas llegaron a las plataformas. Aun así, hay mucha gente que va a seguir yendo al cine, y esta película también va a pasar por salas.

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