Salas
Crítica de "Bajo el sol del rocanrol": Un viaje al cosmos y a la visión imaginativa de Jorge Pistocchi
La santafecina Mónica Simoncini y el bonaerense Omar Neri -que ya han correalizado entre ellos siete films- han plasmado este sentido y sustancioso homenaje al escritor, periodista, editor y artista plástico que creó cuatro revistas que coincidieron en ser medios de resistencia contracultural en tiempos difíciles y de represión previo y durante la última dictadura cívico-militar.
Partamos de algo bien claro y concreto: Jorge Pistocchi fue un ser humano único y excepcional. Con una vida y una obra trabajadas contra todas las vicisitudes, buscando siempre lo mejor de sus hermanos terrestres. Con una coherencia y continuidad muy pocas veces vista. Tanto en su labor profesional, como en su modus vivendi y operacional. Nunca persiguió el poder y las posesiones, sí la solidaridad, la alegría de vivir, de ser y de estar. De trascender con sus actos y hechos y de ayudar al prójimo. Tan es así que al enfrentarse a nuevas posibilidades –en su trabajo específico de editor/periodista- de congraciarse con el establishment comercial-publicitario-consumista; él decía ¡No! Ya fuera pegando la vuelta y retirarse o dando un paso al costado. Así llevó sus ideas y sentimientos a lo máximo. Creando, imaginando y sin dar el brazo a torcer. Subversivo y heterodoxo a su manera. Como sinónimo de rebelde, revolucionario, inquietante, transgresor.
Estudió en el Industrial Otto Krause, luego lo abandona y se dedica a las artes plásticas. A los 20 y durante una década lleva una vida de bohemia con amigos, artes y diversión. Según cuentan para esos años puso toda la energía para impulsar varias bandas de rock argentino como Almendra, La Barra de Chocolate, Color Humano, Pescado Rabioso. En 1973 Luis Alberto Spinetta le presenta a Daniel Ripoll, director y creador de la Revista Pelo para colaborar en ella. Y el inventor de los B.A.Rock le ofreció media página para escribir con total libertad de lo que quisiera. Allí trazaba de ecología, de relaciones humanas. Y también diseñó una historieta -“Golan y Tarma”- que en un principio era con textos del poeta Hugo Tabachnik y dibujos de Pistocchi. Meses después era todo de Jorge Pistocchi (JP). Además de su columna de opinión terminó haciendo otras como una carta abierta a Pipo Mancera y notas sobre músicos.
Al año siguiente JP diseña y dirige la primera de las cuatro revistas que creó: "Mordisco" sale en junio de 1974. Entre otros colaboraban Marta Kelly, Rosanroll, el fotógrafo Hildalgo Boragno. Daniel Morano con quien después tiene un programa en radio Rivadavia, Carlos Inzillo, Jorge Tagliani, Dardo Ferrari, Isak Porrtugheis, y Alfredo Rosso (en su último número). Llegaron a vender 50 mil ejemplares. Por noviembre de ese mismo año comienza a pergeñar el “Expreso Imaginario”, su segunda y más destacada publicación, que fusionaría hábilmente el rock con otras músicas, la ecología, los pueblos originarios, la poesía y la cultura en general. Herencia mediante, se une por un lado al abogado, editor y luego productor musical y discográfico Alberto Ohanian. Luego del golpe militar de marzo de 1976, en agosto de ese año, sale por fin el primer número del “Expreso Imaginario”.
De alguna manera era un mojón de resistencia y de contracultura. Su bloque primario de escribas se integraría con quienes luego se transformaron en las voces más respetadas, consultadas y seguidas del mundo del rock y músicas afines. Allí estaban Pipo Lernoud, Alfredo Rosso, Claudio Kleiman, Fernando Basabru. Más el diseño gráfico y diagramación a cargo del también cantor y músico Horacio “Negro” Fontova. Sin duda se forjaba el equipo de los sueños y con el tiempo se agregarían otros nombres. Para los tiempos que corrían esa revista era el gran refugio contra todos los males del mundo. “No era solo un proyecto editorial, sino un proyecto vivencial” afirmaba Rosso. “Hagamos la cultura alternativa” exclamaba Pipo. La redacción quedaba en una casona tipo penthouse con mucha madera, que se subía por una escalera y ocupaba la esquina, la ochava de Av. Cabildo y Teodoro García en Palermo.
(Nota especial: En agosto de 1979 comienzo a colaborar con la revista “Expreso Imaginario” de la mano de Pipo Lernoud. Y tres meses después por disidencias con la editorial general, JP deja la dirección y solamente queda un tiempo como colaborador. En mayo de 1980 Pistocchi crea su tercer proyecto y dirige siete números de la revista “Zaff!!”. En mayo de 1981 crea y dirige editorialmente la revista “Pan Caliente” –su cuarto magazine- secundado por Ralph Rothschild y teniendo a Pipo Lernoud como primer colaborador, dado que éste ya había dejado hace unos meses de dirigir el “Expreso Imaginario”. Jorge ya me conocía por los meses que coincidimos en el Expreso, y es así que me llama para colaborar tanto en cine como en música en “Pan Caliente”. Allí estaban también, entre otres, como coordinador general el médico en terapia neural Jorge Kaczewer, el músico y escritor Eduardo Abel Giménez, el colega Claudio Daniel Minghetti, la periodista y filósofa Roxana Kreimer, el fotógrafo Arturo Encinas, el ilustrador Resorte Hornos y el poeta, escritor y realizador Pablo Perel).
Para salvar y continuar con la edición de “Pan Caliente”, Jorge Pistocchi organiza el ya mítico "Festival Pan Caliente" en el estadio de Excursionistas en Bajo Belgrano, el sábado 2 de enero de 1982. Necesitaba juntar fondos para seguir publicándola, y así una larga e importante lista de artistas y músicos (más sondistas e iluminadores) se unen y lo apoyan de manera absolutamente gratuita. El nombre de Jorge Pistocchi era razón suficiente para integrarse a esto, de onda. La elenco es impresionante (imposible reunirlao hoy, sin duda): León Gieco, Litto Nebbia, Los Abuelos de la Nada, Celeste Carballo, La Fuente, Los Redonditos de Ricota (en su primera y única vez participando en un concierto con otros colegas), Piero con Prema, Alberto Muñoz, Alejandro Lerner y la Magia, Rubén Rada, MIA (Músicos Independientes Asociados), Alejandro Medina, Willy Quiroga y Destroyer y Forma de vida.
Y Pistocchi sigue a pesar de todo. Junto al arquitecto Joaquín Amat crea el Centro Experimental de Video, con el Canal Cero en 1983. Nuevamente con Amat dicta talleres de arte –junto al recordado periodista Miguel Briante y el pintor Emilio Renard- en un taller de repuestos textiles en la localidad de Llavallol. Por su parte rehace, repinta y relanza la mítica Galería Bond Street en la Avenida Santa Fe. En 1990 crea una Cooperativa de alimentos. En 1993 organiza invernaderos, entre 1996 y el 2000 es el encargado de prensa de la cooperativa en la gigantesca fábrica Textil Amat, sostenida por solo doscientos trabajadores. Entre el 2001 y el 2007 conduce un programa en la radio FM la Tribu.
En 2001 se muda a la Boca. Donvi (Rubens Vitale, el hacedor de MIA y padre de Liliana y Lito) lo ayudó a alquilar una casa con un gran patio. Sobre la calle Olavarría entre Palos y Del Valle Iberlucea, a dos cuadras de la Bombonera. Y ahí establece en el 2014 el Centro Cultural Expreso Imaginario. Ahí dan talleres de música, de dibujo, de percusión, de danzas, crean una huerta, funciona una radio FM, ensayan grupos de candombe –como África Ruge.
Muchos de los nombrados son los que recuerdan, testimonian y extrañan con mucho afecto a Jorge Pistocchi. Hay que sumar a su ex mujer, la poeta Marta Kelly, a un amigo, el talentoso artista plástico y diseñador gráfico Rocambole (Ricardo Cohen); el siempre presente poeta, escritor, filósofo y periodista Miguel Grinberg; el cantor y compositor León Gieco, más Moris, Edelmiro Molinari, Coco Romero. Dijo hace unos años –y lo sintió siempre: “Podemos ser sanos en una sociedad enferma”.
Mónica Simoncini y Omar Neri ya habían co dirigido juntos (y con otros realizadores) varios films como Uso mis manos, uso mis ideas (2003); la trilogía Gaviotas blindadas (2006 al 2008); Un arma cargada de futuro, la política cultural del PRT-ERP (2010); Seré millones, el mayor golpe a las finanzas de una dictadura (2013); y la aún inédita Resistenza (2024). Ambos integran el grupo de realizadores, guionistas y productores Mascaró Cine; y sin duda han querido tributar con este film a un hito de la Contracultura y la independencia como Jorge Pistocchi, quien integraba ese trío de guerreros pacifistas contra lo establecido, los ya nombrados Rubens Vitale y Miguel Grinberg.
El film mezcla diversas técnicas y lenguajes: hay entrevistas con cabezas parlantes, hay animaciones con collages de archivos generales de músicos, políticos, en color y en blanco y negro, que narran las historias. Hay una reconstrucción teatral con actores y actrices (quizás lo más soslayable del film) recreando ficcionalmente, más o menos, lo que sucedía en la redacción de Expreso Imaginario. Destacadas perfomances musicales (Rubén De León), poético-musicales (Paco Redondo, Claudia Puyó). Todo como parte de este más que necesario y virtuoso homenaje a “Un auténtico rocker, bajo el sol del rocanrol” (Rubén De León dixit).
Jorge Pistocchi nació el 13 de febrero de 1940 en el barrio de Santa Rita y falleció (dicen…) el 28 de septiembre de 2015 en Buenos Aires. Siempre preocupado por esta nave que habitamos llamada Tierra, trató por todos los medios de abrirle la cabeza a todo aquel que no comprendiera la situación por la que aún estamos (sobre) viviendo. “La ecología es muy importante. Hay que tener esa conciencia de que el ser humano no es un hecho fuera de la naturaleza. Y cuando se lo cree, la envenena”. Sería bueno que cada uno cuando pueda se llegue hasta “El bosquecito” Pistocchi-Grinberg. Una plantación especial y cuidada frente a las vías del tren Sarmiento, que es una huerta junto al galpón cultural Estación de los Deseos en Donato Álvarez y Bacacay, en el barrio de Caballito. Como un abrazo, que como el rock, también es un instinto de vivir.