Teatro Presidente Alvear

Crítica de "La obra": Mariano Pensotti y el teatro como campo de batalla de la memoria

Mariano Pensotti y Grupo Marea presentan "La obra", un espectáculo que convierte la memoria, la identidad y la representación en el centro de una investigación escénica donde cada verdad encuentra una nueva versión.

Crítica de "La obra": Mariano Pensotti y el teatro como campo de batalla de la memoria
viernes 03 de julio de 2026

Nadie sale indemne cuando decide convertir su propia vida en una obra de teatro. Mucho menos si esa vida está construida sobre una mentira. Mariano Pensotti toma esa premisa y la despliega en un dispositivo donde cada representación genera otra representación, cada recuerdo abre una nueva sospecha y cada verdad depende de quién la narra. La obra habla de la memoria, sí, pero sobre todo de la facilidad con la que una comunidad puede apropiarse de un relato hasta convertirlo en una verdad compartida, incluso cuando aquello que permanece fuera de escena resulta más revelador que lo que se representa.

Simon Frank, un judío polaco que llega a Coronel Sívori, un pueblo de la provincia de Buenos Aires, tras sobrevivir al Holocausto, reconstruye la casa que perdió en Varsovia para montar una obra basada en su propia historia junto a los vecinos del lugar. Lo que comienza como un intento de reconstruir una vida termina desbordando ese propósito cuando la identidad del protagonista se resquebraja y el espectáculo adquiere un nuevo sentido. Décadas más tarde, un director libanés retoma aquella experiencia para crear otra puesta sobre los mismos hechos. Más que seguir una intriga, Pensotti convierte ese recorrido en una reflexión sobre cómo cada nueva versión modifica el significado de la anterior.

La puesta encuentra su mayor fortaleza en la manera en que traduce esas ideas al espacio escénico. La casa que ocupa el centro del escenario gira, se abre y expone su estructura de madera, transformándose de vivienda en escenario y de escenario en maquinaria teatral. Las proyecciones integran Varsovia, Coronel Sívori y el presente sin interrumpir la acción, mientras la música en vivo de Julián Rodríguez Rona y el diseño de iluminación acompañan esos desplazamientos temporales sin imponer un clima emocional. Cada recurso visual contribuye a que el espectador observe no solo la historia, sino también el mecanismo con el que esa historia se construye.

Esa lógica se extiende al trabajo del elenco. Alejandra Flechner, Diego Velázquez, Susana Pampín, Horacio Acosta, Pablo Seijo y Rami Fadel Khalaf alternan personajes, narradores y testigos, desplazándose constantemente entre la acción y el comentario. Ese desdoblamiento evita una identificación inmediata y convierte al público en un observador que debe reconstruir las distintas capas del relato. En lugar de ocultar la ficción, Pensotti la exhibe para interrogar la relación entre representación, documento y verdad.

Lo más potente de La obra aparece cuando amplía su mirada más allá de la historia de Simon Frank. Si bien el Holocausto constituye el punto de partida del relato, Pensotti incorpora de manera explícita la última dictadura argentina y el conflicto entre Israel y Palestina como parte de una misma reflexión sobre la violencia, el exilio, la ocupación de los territorios y las disputas por la memoria. Estos acontecimientos no aparecen como referencias laterales, sino que atraviesan la dramaturgia, los materiales audiovisuales y los distintos niveles de representación que propone la puesta. Lejos de establecer equivalencias entre procesos históricos diferentes, la obra los hace dialogar para interrogar cómo cada sociedad construye sus relatos, administra sus silencios y disputa el sentido de su pasado. En ese cruce de tiempos, geografías y experiencias, el teatro deja de ser un espacio de reconstrucción para convertirse en un lugar donde la historia vuelve a confrontarse con el presente.

8.0
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