Prime Video

Crítica de "Rescate en las alturas": Daisy Ridley contra el vacío y un guion en caída libre

"Rescate en las alturas", con Daisy Ridley y dirección de Martin Campbell, recupera modelos clásicos del cine de acción desde un rascacielos convertido en campo de supervivencia.

Crítica de "Rescate en las alturas": Daisy Ridley contra el vacío y un guion en caída libre
miércoles 20 de mayo de 2026

Rescate en las alturas (Cleaner, 2025), dirigida por Martin Campbell y protagonizada por Daisy Ridley, toma una decisión desde el primer minuto: no ocultar jamás cuáles son sus referencias. La película construye un thriller de supervivencia alrededor de Joey Locke, una exsoldado convertida en limpiadora de ventanas que trabaja en uno de los edificios más altos de Londres. Lo que empieza como una jornada laboral colgada de un arnés y rodeada de vidrio pronto se transforma en un manual de caos corporativo cuando un grupo de activistas toma el control del rascacielos durante una gala de empresarios y millonarios. El problema aparece cuando la protesta muta hacia la toma de rehenes, los discursos quedan de lado y la protagonista termina haciendo equilibrio entre el vacío, las balas y un guion que no siempre encuentra dónde apoyarse.

Martin Campbell vuelve a caminar terrenos que conoce de memoria. El director de Casino Royale y GoldenEye recupera una lógica narrativa apoyada en espacios cerrados, recorridos verticales y cuerpos empujados hacia situaciones límite. El edificio deja de ser escenario para transformarse en mecanismo dramático: ascensores bloqueados, cristales convertidos en frontera física, pisos inaccesibles y una Londres vista desde arriba como si la ciudad fuera apenas un fondo de pantalla. La cámara explota la altura hasta convertir cada desplazamiento en una amenaza potencial. Sin embargo, mientras la puesta busca construir vértigo, el relato se mueve con una previsibilidad que termina jugando en contra. Cada giro parece llegar varios minutos después de haber sido anunciado.

La referencia a Duro de matar no aparece como influencia, sino como método de trabajo. Joey Locke funciona como una reformulación contemporánea de John McClane, aunque cambiando la camiseta sin mangas por un uniforme de limpieza industrial. Campbell intenta sumar una capa vinculada al activismo ambiental, la corrupción empresarial y ciertos discursos contemporáneos sobre responsabilidad corporativa. Pero esos elementos quedan orbitando alrededor de la historia sin terminar de integrarse. La película los utiliza como combustible narrativo hasta que deja de necesitarlos. Entonces vuelven a desaparecer tan rápido como llegaron. Entre una toma de rehenes, explosiones y amenazas lanzadas por radio, la discusión política queda suspendida en el aire junto con la protagonista.

Daisy Ridley sostiene buena parte del recorrido. Hay presencia física, administración del espacio y una entrega que intenta empujar hacia adelante escenas que por momentos parecen escritas con inteligencia artificial entrenada exclusivamente viendo cine de acción de los años noventa. Campbell mantiene la dinámica en movimiento y evita que la película caiga completamente al vacío, aunque tampoco consigue darle una identidad propia. Rescate en las alturas encuentra cierta eficacia cuando apuesta al vértigo y al riesgo físico; pierde terreno cuando intenta expandirse narrativamente. Entre andamios, vidrios y rehenes atrapados en un edificio corporativo, la película queda suspendida en un lugar incómodo: demasiado consciente de las fórmulas que homenajea y demasiado dependiente de ellas para encontrar un camino propio.

4.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS