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Crítica de "Cómo entrenar tu dragón 3": el rey dragón

Cuando una saga animada llega al punto en la que se encuentra "Cómo entrenar tu dragón 3" (How to train your dragon 3, 2019), no hay mucho más que sentarse frente a la pantalla, disfrutar y evitar reclamar originalidad o tal vez algún giro inesperado que revierta lo previsible.

Crítica de "Cómo entrenar tu dragón 3": el rey dragón
domingo 04 de enero de 2026

La novedad de Cómo entrenar a tu dragón 3 es que Chimuelo, ese dragón que asumió —gracias a su amigo Hipo— un lugar de privilegio en la manada de seres mitológicos, atraviesa una serie de cambios a partir del descubrimiento de un ejemplar femenino con sus mismos poderes. En plena ebullición pulsional, el personaje reflexiona —si es que los dragones lo hacen— acerca del lugar que ocupa entre sus pares y, al imaginar un futuro en soledad, acompañado únicamente por Hipo, se debatirá entre sus deseos y la lealtad que ha mantenido hasta el momento con el joven.

La tercera parte de la saga se presenta como una sucesión de hechos ya vistos en distintos relatos coming of age, con humor y acción, donde la amistad entre dos personajes se ve amenazada —o al menos uno de ellos así lo percibe— por la irrupción del sexo opuesto, que impulsa una nueva forma de vínculo entre ambos.

Para potenciar la historia y ofrecer dosis de tensión que incrementen el interés del espectador, se suma un villano definido. Hipo intentará proteger a Chimuelo de Grimmel (F. Murray Abraham), un enemigo cuyo único objetivo es asesinar al último de los Furia Nocturna, la especie de dragones más poderosa conocida por el hombre, y demostrar, a su vez, con hechos concretos, su lugar como líder de los vikingos.

Cómo entrenar a tu dragón 3 recupera el relato de aventuras más clásico, aquel que el cine animado industrial suele dejar de lado, y suma puntos cuando la épica, el desafío, el trabajo en equipo y los valores asociados a la amistad y la lealtad funcionan como motor narrativo, permitiendo que el guion avance de manera lineal y sin sobresaltos.

Una propuesta pertinente en un contexto donde la proliferación de productos infantiles suele apuntar a la obviedad como único efecto, evitando imaginar una recurrencia genérica que habilite un disfrute mayor, con estereotipos reconocibles, similitudes y la claridad necesaria para que chicos y grandes puedan involucrarse por igual.

6.0
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