Prime Video
Crítica de “La última sesión de Freud”: Anthony Hopkins entre la discusión teológica y el melodrama
Basada en la obra de teatro homónima de Mark St. Germain, el filme británico de Matt Brown se adentra en el encuentro entre un veterano Sigmund Freud y el escritor C.S. Lewis.
Ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, la película imagina el encuentro y debate existencial entre Sigmund Freud (Anthony Hopkins), y el escritor C.S. Lewis (Matthew Goode). La idea se basa en una publicación llamada The Question of God escrita en 1988 por el profesor de Psiquiatría de Harvard Armand Nicholi, que confronta el pensamiento del padre del psicoanálisis y el del autor de Tierras de penumbra. En la puesta teatral realizada en Argentina, los papeles son interpretados por Luis Machín y Javier Lorenzo, respectivamente.
La película presenta algunas diferencias con el texto teatral: en primer lugar, la necesidad de salir de la habitación donde sucede el duelo discursivo sobre la existencia de Dios, recurriendo a la recreación de flashbacks constantes para dramatizar los traumas de los personajes. Además, se resalta la relación entre Freud y su hija Anna (Liv Lisa Fries), una mujer lesbiana con quien mantuvo una relación conflictiva, y el romance de Lewis con la madre de su mejor amigo.
Estas resoluciones argumentales buscan llevar el filme al terreno de la biopic, tan de moda en estos tiempos, y al del género melodramático, que describe los vínculos problemáticos al interior de las familias.
La última sesión de Freud (Freud’s Last Session, 2023) en su versión teatral es una charla teológica entre dos grandes pensadores que invita a reflexionar sobre el mundo en tiempos de crisis, estableciendo un paralelo evidente con la actualidad. Sin embargo, en esta versión cinematográfica se pierde la esencia al poner el acento en las heridas del pasado de los protagonistas, relegando un tanto las discusiones.
Lo que podría haber sido una charla exquisita sobre existencialismo termina siendo una descripción gráfica del pasado de los personajes históricos, enfocándose más en sus experiencias de vida que en los legados dejados para la posteridad.