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Crítica de “Thunderbolts*”: La audacia de los antihéroes de Marvel
Marvel fusiona distintos géneros cinematográficos en esta arriesgada y lúcida apuesta terrenal dirigida por Jake Schreier (Bronca).
Los nuevos avengers (Thunderbolts*, 2025) no solo conserva la esencia característica de las realizaciones del estudio en cuanto a acción y humor, sino que además añade con éxito elementos dramáticos, de espionaje y hasta terror psicológico, estableciendo un nuevo estándar para futuras producciones del Universo Cinematográfico de Marvel (UCM). Luego del paso en falso de Capitán América: Un nuevo mundo (Captain America: Brave New World, 2025), Marvel Studios deja de lado el mal uso de los efectos especiales y las historias fantasiosas para bajar a tierra temas de la humanidad como la identidad, la moralidad y las enfermedades mentales.
Esta nueva elaboración tiene raíces profundas en el universo del cómic, debutando en 1997 de la mano de Kurt Busiek y Mark Bagley. La premisa inicial presentaba a villanos y antihéroes posicionándose como “héroes” en ausencia de los defensores habituales. En esta adaptación cinematográfica, y ante la desintegración de Los Vengadores, los guionistas Eric Pearson (Viuda negra) y Joanna Calo (El oso) optan por un enfoque mucho más oscuro y psicológico, profundizando en cuestiones como la salud mental, la culpa, las consecuencias de las malas acciones, las marcas del pasado y la búsqueda de redención.
Al frente del elenco están Florence Pugh (Midsommar) y Sebastian Stan (El aprendiz), quienes entregan interpretaciones sólidas y magnéticas. Ambos actores logran conducirnos, a través de diferentes matices, por la diversión y tenebrosidad de esta historia. Completan el equipo el gracioso David Harbour (Stranger Things), Olga Kurylenko (Oblivion), Hannah John-Kamen (Ant-Man and the Wasp) y el Capitán América clase B Wyatt Russell (Overlord), quienes regresan de otras producciones de Marvel para darle continuidad a sus personajes y ofrecernos diversidad y dinamismo al grupo de antihéroes.
Es necesario destacar el rol de Julia Louis-Dreyfus (Veep) como Valentina Allegra de Fontaine, cuya presencia en pantalla se ha incrementado de manera gradual en proyectos anteriores como Falcon y el Soldado de Invierno (The Falcon and the Winter Soldier, 2021) y Viuda negra (Black Widow, 2021). Su personaje, astuto y moralmente ambiguo, se establece aquí como una pieza fundamental, una especie de Nick Fury grisácea que manipula situaciones y personajes desde las sombras con una eficacia maquiavélica. Como una caricia a la nostalgia, el edificio Stark, base mítica de Los Vengadores, cambia de manos, pero vuelve a ser un escenario de acción.
En cuanto a los aspectos técnicos, Thunderbolts* brilla. La dirección de fotografía de Andrew Droz Palermo (profesional ligado a producciones independientes de A24 como The Green Knight y A Ghost Story) otorga al film una estética sombría y cautivadora, destacando en las escenas tenebrosas donde prevalece la tensión y la oscuridad. Por otro lado, la música de la banda Son Lux, nominada al Oscar por Todo en todas partes al mismo tiempo (Everything Everywhere All at Once, 2022), complementa el tono emocional contribuyendo a crear una atmósfera perturbadora, no tan común al tono general del universo Marvel.
El corazón y mayor acierto de la película reside en su capacidad para sorprender al espectador. El guion, bien estructurado, está plagado de giros ideales para los fans y sorpresas que logran mantener una tensión constante. El misterioso personaje conocido simplemente como "Bob"(interpretado por Lewis Pullman) es, en realidad, una adaptación del conflictivo héroe Sentry, cuyo poder, ambigüedad y trastornos psicológicos son centrales tanto en los cómics como en esta versión cinematográfica. Su inclusión añade complejidad y dramatismo, convirtiéndose en eje y villano del largometraje.
Como punto curioso, no hay que pasar por alto el significado del asterisco en el título. Esta marca sutil no es accidental, sino que simboliza la dualidad, tanto de los personajes como del nombre del grupo. Esta revelación, cuyo significado descubriremos en el final, sembrará los cimientos para lo nuevo de Marvel. En este sentido, Thunderbolts* reta la percepción tradicional de heroísmo, cuestionando su significado y poniendo en debate la moralidad y los dilemas personales, asuntos de los que ningún ser humano (ni incluso un héroe) está ajeno.
El largometraje es continuidad, reinicio y esperanza. Las dos escenas post-créditos son imprescindibles, pero de diferentes maneras. Mientras que una de ellas muestra una escena futura jocosa, la otra es capaz de revelar pistas cruciales sobre lo que viene dentro del UCM, estableciendo conexiones con eventos próximos como las tan esperadas Los Cuatro Fantásticos: Primeros pasos (The Fantastic Four: First Steps, 2025) o Avengers: Doomsday (2026).
Thunderbolts* es una película valiente, innovadora y madura que no es la típica “película de superhéroes”. El hecho de apostar por creadores que se destacaron en un cine audaz como el que ejerce la productora A24 eleva el nivel narrativo, autoral y emocional del UCM. Marvel demuestra con esto su disposición para arriesgarse, no enfrascarse y explorar territorios narrativos más complejos. Florence Pugh y Sebastian Stan se consolidan como figuras imprescindibles de esta nueva fase del estudio, mientras que la película se posiciona como una referencia inmediata para futuras adaptaciones de antihéroes en la gran pantalla.