HBO Max

Crítica de “Chespirito: Sin querer queriendo”: Un origen edulcorado para El Chavo del 8

La serie mexicana de Max sobre Roberto Gómez Bolaños, creador de El Chavo del 8 y El Chapulín Colorado, recorre todas las convenciones propias de la biopic/homenaje.

Crítica de “Chespirito: Sin querer queriendo”: Un origen edulcorado para El Chavo del 8
viernes 06 de junio de 2025

Chespirito: Sin querer queriendo (2025) presenta una estilizada estética de la Ciudad de México de los años setenta para recrear los primeros pasos del artista detrás de estos personajes populares. Algo un tanto extraño para alguien que surgió de la pobreza y que representó con dignidad esas mismas carencias en un programa televisivo para toda la familia.

Esto no es exclusivo de esta producción de gran presupuesto, que se destaca por su gran trabajo en la dirección de arte, vestuario y escenografías. La biopic clásica tiende a romantizar el origen del artista y apostar por la sensibilidad y emoción al narrar su primer amor, la relación con sus padres o mentores, así como situaciones significativas para el protagonista, entre ellas la creación de sus personajes icónicos, símbolos de la cultura popular. Chespirito: Sin querer queriendo no escapa a esto y pone especial atención en recrear de la manera más fiel posible al elenco original del programa de televisión de los años setenta y sus momentos detrás de escena.

Pablo Cruz Guerrero interpreta a Roberto Gómez Bolaños y sus icónicos personajes: El Chavo del 8, El Chapulín Colorado y el Dr. Chapatín. Lo acompañan Paulina Dávila como Graciela Fernández, Bárbara López como Margarita Ruíz (Doña Florinda), Arturo Barba como Rubén Aguirre (Profesor Jirafales), Andrea Noli como Angelines Fernández (La Bruja del 71), Miguel Islas como Ramón Valdés (Don Ramón), Juan Lecanda como Marcos Barragán (Quico), Eugenio Bartilotti como Édgar Vivar (Señor Barriga y Ñoño), Paola Montes de Oca como María Antonieta de las Nieves (La Chilindrina), Karina Gidi como Elsa Bolaños, Rolando Breme como Mariano Casasola y Jorge Luis Moreno como Horacio Gómez.

Es cierto que reencontrarse con El Chavo del 8, La Chilindrina, Quico, el Profesor Jirafales, Doña Florinda, la Bruja del 71, Ñoño y Don Ramón generaba más miedo que certezas en un espectador que todavía puede encontrar el programa en emisión hoy en día en su formato original. Esa hazaña es sorteada con éxito por la serie, que se enfoca en el detrás de escena, en las leyendas y anécdotas narradas por el propio Gómez Bolaños. Esto pone al show en segundo plano y resalta los albores alrededor del espectáculo televisivo, un espacio poco representado en pantalla hasta ahora.

Chespirito: Sin querer queriendo también resulta convencional en la construcción de su protagonista bajo el rol del artista incomprendido, alegre y vanguardista que presenta: alguien que tuvo la capacidad de mirar desde otro ángulo una realidad muchas veces oscura para las clases trabajadoras. Al igual que Chaplin, Roberto Gómez Bolaños encuentra una forma, desde un humor inocente y sencillo, de regalar una sonrisa a una clase socialmente desahuciada.

Desde ese lugar, la serie de ocho episodios dirigida por Rodrigo Santos, junto a Julián de Tavira y David “Leche” Ruiz, tiene aciertos y defectos. Entre los aciertos está salir airosa y homenajear, desde el lenguaje del slapstick comedy (comedia física), al creador de El Chavo del 8. Como defecto, la falta de profundidad en una clase social condenada a la marginalidad, sin cuestionar jamás el status quo ni plantear las desigualdades naturalizadas. Lo mismo sucede con su formato. Más allá del juego con la magia, la aparición del lenguaje televisivo y el cine mudo, la estructura narrativa sigue la previsible lógica de la biopic, muy bien recreada, pero sin sorpresas ni variantes de ningún tipo.

6.0
Te puede interesar
Últimas noticias
MÁS VISTAS