Salas de EEUU
Crítica de “Finding Nicole”: Una película que interpela al sistema, no solo al espectador
Basada en la historia real de Nicole Beverly, sobreviviente de violencia de género, la película dirigida por Harley Wallen se convierte en una denuncia que desnuda las fisuras de la justicia, más allá del drama personal.
A primera vista, Finding Nicole (2025) podría confundirse con una más dentro del catálogo de biopics dramáticos centrados en la violencia de género. Sin embargo, lo que propone Harley Wallen trasciende el retrato de una víctima. Basado en el libro de Nicole Beverly, Finding Nicole: A True Story of Love, Loss, Betrayal, Fear and Hop, quien sobrevivió más de una década de abuso psicológico, físico y económico, el film adquiere la dimensión de una reconstrucción judicial. No narra solo una historia: expone un sistema cómplice que tardó más de diez años en escuchar un testimonio que clamaba por justicia.
La protagonista –interpretada por Kaiti Wallen– encarna a una mujer en constante desplazamiento: del amor al miedo, del hogar a los tribunales, del silencio a la denuncia. La narrativa está estructurada como un contrainterrogatorio permanente, donde el espectador asume el rol de jurado. En cada escena se subraya la impunidad institucional tanto como el padecimiento personal. La película no ofrece tregua ni catarsis; fuerza a mirar donde suele apartarse la cámara: en los pasillos de las cortes, en las decisiones judiciales, en los expedientes dormidos.
La base de Finding Nicole es el libro de Beverly: una crónica escrita bajo amenaza. No solo documenta los abusos, sino que explica cómo denunciarlos, cómo registrar pruebas, cómo moverse en un sistema que, por diseño o negligencia, revictimiza. La película condensa esa información sin didactismo, proponiendo un thriller de la espera judicial. Llamadas, amenazas desde prisión, burocracia, falsas promesas. Es también un mapa de la resistencia cotidiana.
El relato cinematográfico transforma cada línea del testimonio en un acto de autodefensa pública. La cámara no embellece ni dramatiza. Apuesta por el registro sobrio, casi documental, para exhibir una evidencia que no debería requerir más pruebas.
Finding Nicole no busca entretener. Su función es preventiva, informativa y disruptiva. Exige ser vista con atención institucional. No es cine sobre violencia doméstica, es cine sobre las violencias del sistema.