Presenta su ópera prima en salas

Martín Murphy indaga en “El beso de Judas” en la pantalla grande

“Las traiciones están en la gente más cercana”, reflexionó el director en una entrevista exclusiva con EscribiendoCine.

Martín Murphy indaga en “El beso de Judas” en la pantalla grande
Martín Murphy
Martín Murphy
miércoles 26 de marzo de 2025

Amor, traición y venganza. Se trata de El beso de Judas (2025), la ópera prima de Martin Murphy, que llega este jueves a las salas de cine. El relato sigue a una persona que pierde todo después de un secuestro en el que paga rescate, pero no recupera a quien más ama. A partir de allí, quiere saber quién es el culpable por sus propios medios, ya que la investigación policial va demasiado lenta, así remueve secretos y traiciones sorprendentes. En la previa del debut en la pantalla grande, el realizador audiovisual detrás del film dialogó con EscribiendoCine sobre la experiencia cinematográfica.

Los disparadores para una historia pueden ser múltiples. En este caso, para “El beso de Judas”, ¿cuál fue tu principal fuente de inspiración?
La película fue inspirada en una frase de una canción de Joaquín Sabina. Yo iba manejando y dije: "¡Qué buen nombre para una película!". Entonces, empecé a pensar cómo sería, y en el viaje hasta mi casa se me ocurrió la trama. Llegué, la anoté en un cuaderno y, luego, trabajé en el guion, que terminé escribiendo años después. Quería hacer un film que no fuera tan complejo de filmar, pero cuando lo filmé me di cuenta que era mucho más complejo de lo que había escrito. Tenía muchísimos actores, escenarios, locaciones, extras, etcétera.

Encarás varios roles dentro de la obra audiovisual, por ejemplo, la dirección, el guion, la producción y la actuación. ¿Qué balance hacés de cada una de estas actividades?
Uno aprende todos los días y eso está buenísimo. Cuando uno se equivoca, y entiende que no es por ese lado, mejora constantemente. Así que fue un gran aprendizaje, más siendo mi primera película, y disfruté mucho los diferentes roles, en distintas medidas. Tal vez, el de productor fue el más sufrido por todas las cuestiones técnicas, laborales, todo lo que podía salir mal. Y había una dualidad entre mi rol como director y mi rol como productor. De repente, el director quería hacer una escena, pero el productor le decía que no porque había que parar a comer. Por suerte, me ponía de acuerdo rápido y tomaba la decisión.

Después, la dirección en sí fue espectacular, estaba muy naturalizado cómo quería los personajes y cómo encarar la película, cómo filmarla, los planos. Y tuve un feeling espectacular con todos los actores, que entendieron bien lo que se buscaba, cada uno le puso su impronta. Es una película que es como una pieza de relojería, por lo que el guion es muy exacto, no puede haber un diálogo basado en improvisación, o decirse una línea que no está en el libro.

Y lo de actor fue algo nuevo para mí, nunca había actuado hasta esta película. Me quise dar el gusto de hacer un personaje menor y de alguna manera aparecer en la historia. Así que encaré este asesino, y disfruté estar del otro lado de la pantalla. Además, haber actuado con estos actores maravillosos en algunas de las escenas fue espectacular.

Por último, si pensamos en el título de la película, “El beso de Judas”, ¿de qué manera considerás que puede aplicarse o verse reflejado en tu profesión?
Las traiciones siempre están en la gente más cercana. Cuando uno afloja las defensas es cuando lo pueden traicionar. Es muy difícil que te traicione alguien con quien no tenés ningún tipo de relación, o tenés distancia, porque estás alerta. En lo laboral, no digo que no me han traicionado, sí me pasó, pero, a medida que van pasando los años, vas teniendo ciertos recaudos y tratás de minimizar los riesgos. Por suerte, con toda la gente con la que trabajo y encaro proyectos, estando en televisión, cine o escritura, tengo la mejor de las relaciones. Soy una persona que valora mucho el vínculo.

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