Salas
Crítica de "La trampa del ratón": Un Mickey asesino con poderes de teletransportación
"La trampa del ratón" es una producción canadiense que juega con la caída en dominio público del icónico personaje de Disney, Mickey Mouse, para crear una sátira irreverente de la figura más famosa de la compañía.
Mickey Mouse, el legendario personaje creado por Disney, pasó al dominio público, lo que significa que su explotación comercial ya no es exclusiva de la compañía del castillo de princesas. Aprovechando esta situación, La trampa del ratón (The Mouse Trap, 2024) presenta una trama creada por Simon Phillips y dirigida por Jamie Bailey que, en lugar de aprovechar al máximo su premisa original, la desperdicia por completo: no hay crímenes ingeniosos ni giros sorprendentes, y la historia es aburrida y poco convincente.
En un momento, uno de los personajes comenta: “Esta subtrama suena a una película muy mala de los 90”, como si el propio guion estuviera consciente de lo insustancial que es. Y la verdad es que La trampa del ratón es un horror y no en términos del género precisamente; los 80 minutos de duración se sienten interminables.
La premisa inicial de un Mickey Mouse asesino que acecha a adolescentes en un local de juegos podría haber sido interesante, pero se ve arruinada por una historia plana y sin ningún tipo de chispa, más allá de unas cuantas referencias a la cultura pop.
A esto se le suma la estructura narrativa, que es un largo flashback contado por una de las supervivientes mientras es interrogada por los detectives. Esta constante alternancia entre la narración y los momentos del interrogatorio dilata la trama innecesariamente. Lo que es peor, justifica giros argumentales que rayan en lo absurdo: el asesino con la máscara de Mickey es capaz de teletransportarse sin una explicación coherente, y además, tiene una inexplicable fobia a la luz de la linterna. Estos elementos, aunque podrían haber funcionado como un toque cómico, terminan siendo ridículos y no logran el efecto que pretenden.
Una historia que parecía simple y efectiva, basada en tres pilares: crímenes ingeniosos, asesinatos sangrientos al estilo slasher y alguna que otra broma para aligerar la propuesta, se convierte en un ejercicio de frustración. Más allá de un comienzo prometedor, La trampa del ratón se convierte rápidamente en un aburrido y fallido intento de llevar a la pantalla una idea que tenía mucho potencial, pero que termina siendo un tropiezo monumental.