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Crítica de “Maria Soledad: El fin del silencio”: Un grito de justicia que no se apaga

El documental de Lorena Muñoz revive el caso de María Soledad Morales, resaltando las heridas aún abiertas y la lucha que marcó una generación.

miércoles 09 de octubre de 2024

Desde el comienzo, Maria Soledad: El fin del silencio (2024) nos ancla al tiempo presente. Si bien mira hacia el pasado con el asesinato de María Soledad Morales, ocurrido el 8 de septiembre de 1990, todo lo que aparece en pantalla resuena en nuestro presente.

En una suerte de prólogo, escuchamos a las compañeras y amigas de escuela más cercanas de María Soledad, quienes impulsaron con la hermana Martha Pelloni, las marchas del silencio. Hoy en día tienen cerca de 50 años, y este tiempo transcurrido entre los años ’90 y el presente, pone de manifiesto también la ausencia de María Soledad…ella no tendrá nunca esta edad, nunca les mostrará a sus amigas las fotos de sus hijos, nunca cumplirá alguno de sus sueños.

Pero el documental de Lorena Muñoz no sólo manifiesta las heridas que aún no cierran para quienes la conocían y la querían, sino que también, es una revisión de lo que supuso a nivel político el caso: a partir del pedido de justicia por parte de las jóvenes y de la familia Morales, la sociedad catamarqueña había encontrado un vehículo para expresar su descontento por el gobierno de Saadi, quien manejaba la provincia de manera discrecional desde el año ’83.

Así, Maria Soledad: El fin del silencio nos recuerda algunos manejos espurios de la escena política de los años ’90: los hijos de gobernadores, intendentes, diputados y senadores, que estaban envueltos en crímenes ligados a drogas y delitos sexuales; el dinero y los contactos que sus familias ponían al servicio de entorpecer la justicia mostrando el entramado de corrupción en las más altas esferas; los favores políticos del menemismo y su complicidad con el aparato represivo militar de la última dictadura argentina.

En este sentido, no podemos perder de vista el contexto en el cual se estrena la película. Esos años 90, neoliberales y corruptos, cada día cobran más actualidad, con políticos que bajo nuevas (?) premisas, actúan a espaldas del pueblo al que deben representar, con una sociedad que se siente amedrentada por el aparato represivo. El documental, nos recuerda formas pasivas y efectivas de lucha que supimos construir.

Y también nos recuerda que el caso de María Soledad fue la punta de lanza del movimiento Ni una menos. Fue el primer caso juzgado como un femicidio (aunque no faltaron los intentos de responsabilizar a la víctima de la violencia ejercida). Aunque se logró condenar a dos de los responsables, se sabía que había más personas ligadas al poder político implicadas que nunca fueron acusadas siquiera. Tampoco se juzgó el accionar de la policía, del poder ejecutivo y judicial en los encubrimientos y entorpecimientos en la causa. Esa sigue siendo una deuda pendiente de nuestra sociedad.

8.0
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