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Crítica de " La estrella azul", una entrañable apuesta a la pasión por la música

El zaragozano Javier Macipe ha creado una historia de vida y de amistad tomando el hecho real de la reunión entre el cantante español de rockabilly Mauricio Aznar y el compositor folklórico bandense Carlos Carabajal. Una conjunción brillante asumida en esos roles por Pepe Lorente y Cuti Carabajal. Ficción y no ficción se ensamblan de una manera magistral.

viernes 13 de septiembre de 2024

El tema La Estrella Azul, con aire de huayno, fue compuesto por Peteco Carabajal en 1987 y lo grabó para su segundo álbum solista, Memoria de amor de 1994. Está dedicado a su hijo Juan, quien por entonces se fue a vivir a Nairobi (Kenia) con su madre de origen austriaco y luego de varios años vive ahora en Viena (Austria). Peteco estuvo décadas buscándolo hasta que por fin pudieron encontrarse.

En el film La Estrella Azul (2023) el protagonista de la historia, el cantante y guitarrista zaragozano Mauricio Aznar Müller también emprende un viaje para encontrase con otra estrella, la música santiagueña, específicamente la chacarera. Y si en un principio el solamente quería conocer en persona a Atahualpa Yupanqui (de quien había escuchado discos gracias a su madre, y había visto reportajes filmados), por intervención del azar (o no) conoce a Carlos Carabajal “el padre de la chacarera”. El patriarca de una gran familia, los Carabajal. Y estando con ellos en La Banda (ciudad pegada a la capital de Santiago del Estero), descubre su nueva pasión. Del rockabilly que componía en España, pasó a enamorase y entender la chacarera. A la canción La Estrella Azul se la nombra pero nunca se la canta. Como si fuera un artilugio casi mágico. Como sorprendente es esta película dirigida y escrita por Javier Macipe. Pero la misma funciona como un espejo de la vida y los sentimientos de Mauricio. Parte de su letra lo dice todo: “Dónde estará la estrella azul, ya no podré con mi dolor. En otro cielo brillará, esa estrellita del amor”.

Macipe ha realizado una obra milagrosa, sin parangón, sin antecedentes. Una biografía de un músico distinta a lo visto hasta ahora. Jugando constantemente entre “lo real” y “lo ficcional”. Donde no hay fronteras (o al menos no se notan) entre lo inventado y el documento de hecho. Y ahí radica parte de su estupenda obra. La presencia de la cámara se hace sentir solamente cuando se elimina la cuarta pared, ya sea con un personaje que mira de frente a ella (al espectador) o cuando la puesta en escena rompe el límite entre el relato ficcionalizado y el relato de “la realidad” metiéndose directamente con el equipo de filmación del film. El resto de la narración, mediante encuadres que muestran situaciones, se mete entre los personajes (las personas) como uno más, como si fuera una subjetiva de uno como espectador de la película. A cada rato alguien canta una chacarera, y varios salen a bailar. Algo muy común, normal y tradicional en Santiago (y casi en el resto e Argentina). Todo fluye de manera muy natural y verosímil. Entonces estamos frente a una realidad ficcionada, o a un documental dramatizado.

Sin duda tanto el director como el actor Pepe Lorente (en una mimetización con Mauricio Aznar más que ponderable) se han embriagado de santiaguiñez con las palabras, los giros, las charlas, las alegrías a flor de piel. Más la inevitable presencia y referencias a los infaltables iconos santiagueños: la Salamanca, la Telesita, el Río Dulce (Miski mayu) y hasta la Peña del Indio Froilán. Todos los personajes interactúan con parlamentos sencillos, cotidianos. No hay nada prefabricado ni falso. Las situaciones son normales, los diálogos con los niños Jeremías y Mara son francos y creíbles. Y el humor sale campechanamente como son los santiagueños.

Por supuesto que se canta y mucho por suerte a lo largo del film. Mauricio recrea por un lado Quiero ser luz, tema de Daniel Reguera que inmortalizó Don Atahualpa. Y por el otro con uno de los Carabajal en un momento zapean el tema Apuesta por el Rock 'N' Roll, el clásico suyo y de Gabriel Sopeña que fueron exitazos con las versiones tanto de Héroes del silencio como el cantante Enrique Bunbury. Hay críticas directas y una más que explicita patada a los organizadores del “Fiesta del folklore más importante de la Argentina”, cuando alguien dice que en el Festival de Cosquín están los de siempre, no “los más importantes”, dado que a Carlos Carabajal nunca lo invitaban. Este rol es asumido por Cuti Carabajal, su hijo, quien se encuentra muy cómodo en su personaje, que alguien lo compara con el Maestro Miyagi (el de la película Karate Kid). De todas las grandes frases, dichos y máximas, algunas espontáneas, todas con mucho humor local, sobresalen las de Carlos/Cuti: “Aquí en Santiago las canciones son como las camas. El que la agarra primero, se adueña”.

Javier Macipe nació en Zaragoza (Aragón, España) justamente el mismo año en que Peteco Carabajal (que también canta y compone para la película) hizo su canción La Estrella Azul. Él ha dirigido varios cortos, muchos multipremiados como Adiós padresitos (2013), Os meninos do rio (2014) o Gastos incluidos (2019). Y es bueno aclarar que el film La estrella Azul (2023) no es su opera prima de ficción, pero si la primera de una historia integral. Anteriormente había realizado dos largometrajes. El documental Vivir sin agua (2008) y Los inconvenientes de no ser Dios (2014), una serie de episodios experimentales.

El tema Mauricio, noticias de tu alma tiene letra de Mario Moros y fue musicalizado por Ariel Prat, el cantautor porteño un insoslayable referente argentino entre el tango, la murga y el candombe; quien le dedicó una entrañable canción que está incluida en su álbum Luna del Pilar (Un porteño en Zaragoza) editado en 2006. Precisamente Prat hace muchos años se fue a vivir un tiempo a Zaragoza, retornó a Buenos Aires y hoy se encuentra nuevamente en tierras aragonesas. Eran amigos con Mauricio Aznar e iban a tocar juntos en la Fiesta del Pilar en el 2000, y la trágica despedida del rocker impidió ese encuentro. Y lo que cantó hace dos décadas es muy buen reflejo de lo que nos muestra este apasionante, gozoso y maravilloso film en relación a su protagonista. “Siempre viviste tan libre, no dependiste de naides, siempre cruzaste los Andes, como pájaro sin nido, como el cantor más sentido, sin otro vuelo que el arte.../ Sé que has ganau tu apuesta, sé que bailarás con Cas, sé que encontrarás el mar, y hallarás tu estrella azul. Por siempre aquí estarás tú, compadre Mauricio Aznar!”

9.0
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