Teatro Timbre 4 - Viernes a las 20 horas

Crítica de "UNA": Pirandello y una solitaria reflexión sobre la identidad con Miriam Odorico

El dramaturgo Giampaolo Samà realiza un unipersonal basado en una versión libre de la novela 'Uno, ninguno y cien mil' de Luigi Pirandello, que busca interpelar el sentimiento reflexivo sobre la condición humana.

Crítica de "UNA": Pirandello y una solitaria reflexión sobre la identidad con Miriam Odorico
sábado 20 de julio de 2024

Al mismo tiempo, propone un juego de máscaras y reflejos característico de Pirandello, quien devuelve a la sociedad una representación extrañada de la realidad para problematizarla: ¿Quién soy? ¿Quiénes somos? ¿Cómo nos ven los demás? ¿Cómo los veo yo? ¿Cuántos personajes somos? 

Miriam Odorico se presenta sola frente al público, en el centro de la sala, sentada en una silla como único elemento escenográfico. Desarrolla la historia de una mujer que hereda una fortuna de su padre banquero, administrada por su marido y los socios de su padre. Un día, decide cambiar la imagen de usurera que el pueblo tiene de ella y de mujer dócil que los hombres a su alrededor conservan.

Con una notable ductilidad actoral, Odorico transita desde un estado vulnerable cuando su marido resalta sus defectos, hasta el empoderamiento al tomar control de los asuntos financieros familiares. En medio de estos cambios, reflexiona sobre su propia persona, su identidad, cómo se define a sí misma y cómo es percibida por los demás. Pero, ¿quién es en realidad? Esta búsqueda de identidad, centrada en encontrar la felicidad a través de la realización personal, marca la trayectoria narrativa de UNA.

Es relevante destacar que todos los personajes son interpretados por Odorico, quien no necesita levantarse de la silla para dividir el espacio escénico, presentar distintos personajes de su relato o establecer diferentes temporalidades. Solo ella, frente al público con su expresivo rostro y su cuerpo gesticulado, modifica el tono de voz y transforma el escenario en un espacio de reflexión y crítica.

Somos la ilusión de querer ser otra persona. Solo somos máscaras, máscaras de padres, de hijos, de profesionales, y detrás de ellas no hay nada más que un vacío existencial. La conciencia de las múltiples máscaras puede ser leída como una forma de locura, pero también, pretender ser una sola persona, puede ser un sintoma de locura. Entre su yo interno y su imagen social, entre sus deseos y el deber ser, UNA abre un abismo que también es una posibilidad de escape.

8.0
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