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Crítica de “La joven y el mar”: Daisy Ridley contra las olas y el machismo
El film es un relato deportivo de superación personal que también expone el machismo predominante en la Nueva York de la primera mitad del siglo XX.
La joven y el mar (The Young Woman and the Sea, 2024) narra la inspiradora historia de la primera mujer en cruzar nadando el Canal de la Mancha en el año 1926, enfrentándose a los numerosos obstáculos impuestos por la sociedad de su época.
Trudy Ederle (Daisy Ridley) ha sobrevivido milagrosamente al sarampión. Su madre (Jeanette Hain), tras presenciar un incendio en un barco cercano a la costa de Nueva York, en el que la mayoría de las mujeres fallecieron por no saber nadar, decide que sus hijas, Trudy y Meg (Tilda Cobham-Hervey), aprendan a salir a flote por sí solas. Algo mal visto por la sociedad en esa época.
Con el paso del tiempo, Trudy se siente más a gusto en el agua que cumpliendo con los mandatos sociales de la época. Sin embargo, su carrera en el deporte acuático no puede despegar, ya que el entorno político no apoya a las mujeres atletas. Trudy debe enfrentarse a los representantes del poder para conseguir financiación y cruzar el peligroso Canal de la Mancha a nado.
La película dirigida por Joachim Rønning, y basada en el libro de Glenn Stout, recrea la Nueva York de antaño, reflejada en las calles, los vehículos y el vestuario, pero especialmente, en el pensamiento patriarcal de entonces.
Estos obstáculos engrandecen la hazaña de la estadounidense Trudy Ederle, quien nadó 21 millas desde Francia hasta Inglaterra. Una asombrosa odisea ya mencionada en Nyad (2023), la película protagonizada por Annette Bening y Jodie Foster, con la cual La joven y el mar guarda algunas similitudes.
La estructura narrativa sigue los clichés de las películas de superación personal a través del deporte, enfrentando el verdadero obstáculo: los hombres y sus espacios de poder. Con empeño, inteligencia y perseverancia, la protagonista logra sus objetivos, venciendo los prejuicios establecidos.
La joven y el mar funciona muy bien a pesar de los lugares comunes del género abordado. Narra una historia conmovedora con ritmo y fluidez argumentativa, logrando la emoción buscada.