Salas
Crítica de “Amos del Universo”: la nueva versión de los dibujos animados que marcaron a una generación
Protagonizada por Nicholas Galitzine en el rol de He-Man, la película es un live action de los añorados personajes de los ´80, con las actuaciones de Idris Elba, Alison Brie, Camila Mendes y Jared Leto..
Si crecieron con las animaciones de He-Man y los Amos del Universo (He-Man and the Masters of the Universe, 1983-1985), es inevitable que al iniciar el filme y ver el logo de la MGM con Cringer -el tigre de Adam- en lugar de su león habitual mientras se escucha el leit motiv, se produzca una gran emoción y hasta se nos estremezca un poco la piel. Después de casi cuarenta años tras el fracaso de taquilla del primer intento por realizar una versión live action de estos venerados personajes, finalmente llegó Amos del Universo (Masters of the Universe, 2026).
Dirigida por Travis Knight -Bumblebee (2018) y Kubo y las dos cuerdas mágicas (2016)- el relato inicia a través de la voz off de Adam (interpretado cumplidoramente por Nicholas Galitzine) quien mediante un flashback de su niñez en Eternia, explica cómo ha llegado al planeta tierra hace quince años, y que debe recuperar la “Espada del poder”, para así lograr volver a Eternia conquistada por el villano Skeletor (interpretado carismáticamente por Jared Leto, de quien percibimos principalmente su vocalidad). Este prólogo narrado por el protagonista no es casual, recordemos que en la “intro” de los dibujos animados de los ´80, el príncipe Adam realizaba un preámbulo que sintetizaba el argumento.
Antes de adentrarnos en el análisis del presente largometraje, recordemos que en 1982 se inventaba en Estados Unidos la exitosa línea de juguetes “Masters of the Universe”, donde por primera vez se realizaron las figuras y después las producciones audiovisuales, a la inversa de la mayoría de los casos. Desde la compañía Mattel se producían los juguetes y en conjunto con Filmation la serie animada televisiva. El tono agresivo de los juguetes, fue suavizado en la animación, a través del sentido del humor y conclusiones pedagógicas. En adición, ambos productos culturales marcaron a toda una generación de niños y niñas, cada uno de ellos representados en He-Man y She-Ra. Mediante la mezcla -tanto en la estética como en el contenido- de los guerreros bárbaros, la mitología nórdica, la fantasía, la ciencia ficción y el futurismo, se logró crear algo que tendría una popularidad cultural inimaginable. Para más detalles al respecto se recomienda el tercer episodio de la primera temporada de la serie The Toys That Made Us (2017) disponible en Netflix, al igual que las recientes series animadas Masters of the Universe, Revelation (2021), He- Man and the Masters of the Universe (2022). Masters of the Universe, Revolution (2021),
La primera versión live action de fines de los ´80 protagonizada por Dolph Lundgren interpretando a He-Man, tenía como objetivo reactivar la venta de los juguetes que se encontraba en picada luego del éxito abismal de los primeros años. Asimismo, este largometraje resaltaba las características bárbaras del protagonista y musculatura y masividad física que dio origen al juguete. Sin embargo, la película titulada Masters del Universo (Masters of the Universe, 1987) tenía más de Star Wars que de Eternia, su argumento era poco sólido y representó un fracaso de taquilla.
El filme de 1987, al igual que la presente entrega, mezclaba el mundo terrestre que conocemos con el universo ficticio de MOTU, en ambos casos la conexión entre ambos planetas se da a través de un portal. Mientras que la primera versión live action acontece principalmente en el planeta tierra, inversamente y acertadamente la actual sucede mayormente en Eternia, que es lo que el público espera ver. Sin ánimos de otorgar spoilers, por eso es relevante el cameo de Dolph Lundgren, porque jugando con la metadiscursividad y el star system, Galitzine (o su personaje) le pide un consejo mientras entrenan en un gimnasio. Pues las masculinidades han cambiado, mientras Lundgren representa ese canon de masculinidad cargada de testosterona de los `80, la hipermusculación con un temperamento rudo e inquebrantable, el Adam de Galitzine es un joven que a pesar de su trabajado cuerpo posee ambivalencias y sensibilidad. Incluso el acertado uso del soundtrack reproduce el tema musical “Boys don´t cry” (The Cure), el cual reflexionaba sobre la represión emocional masculina.
En cuanto al análisis general de Amos del Universo (2026), es una versión atinada pero no deslumbrante, aunque es más cercana a las animaciones que su predecesora de fines de los `80. El tono comienza siendo el indicado, posee un poco de humor sobre todo en el personaje que siempre se caracterizó por su desparpajo para un villano, Skeletor, pero conforme avanza el relato abusa un poco de la comicidad a través del resto de los personajes que en el esquema actancial pertenecen a los “buenos” y esto le quita potencia.
Fuera de eso, el humor naíf respeta el estilo de la animación original, las bromas inofensivas en torno a las características físicas o fantásticas de las criaturas de ese universo. Además, posee algunos chascarrillos intertextuales que mencionan a Highlander y El Rey Aturo. Asimismo, “Princes of the Universe”, canción escrita por Freddie Mercury para Queen que fue el tema principal de la banda sonora de Highlander (1986), también se incluye aquí en el soundtrack, que es uno de los aspectos más destacables del presente filme.
En adición, quizás el mayor acierto del relato es Skeletor (Jared Leto), para quien se realizó un logrado trabajo híbrido que combina la caracterización real mediante un traje muscular prostético, diseñado por Barrie Gower y el posterior reemplazo del rostro del actor a través del CGI sobre sus expresiones reales logradas en el set. En cuanto a la elección y el desempeño del resto del cast, Duncan/Man-At-Arms es sólidamente interpretado Idris Elba, Evil-Lyn personificada por Alison Brie si bien resulta creíble, lamentablemente carece de protagonismo en el relato y por último la Teela de Camila Mendes resulta algo sobreactuada e impostada, lo cual es perjudicial porque tiene muchísimo accionar durante todo el relato.
En conclusión, la obra apuesta a lo seguro tanto estéticamente como narrativamente, sin correr muchos riesgos. Algunas decisiones resultan desafortunadas, como en el diseño del vestuario que se ajusta en la mayoría de los casos a la corrección política actual. Por ejemplo, el vestuario de Teela parece salido de las recientes entregas de Star Wars, más que de una mitológica y fantasiosa Eternia. Asimismo, posee algunas incongruencias o resoluciones que son ocultadas con elipsis o resueltas de forma simplista, lo cual si uno presta atención dificultan su lógica interna. A pesar de estos desajustes, es una entrega tolerable y entretenida, que deja entrever mediante numerosas escenas extras que tiene la intención de convertirse en una saga.